martes, 28 de febrero de 2017

MAQUIAVELO TUVO LA OSADÍA DE DECIRNOS CÓMO ÉRAMOS…, por @Parnasillo vía @ElDiestro_


La poderosa familia Medici adorando al niño Jesús como hicieron los Reyes Magos y rodeados de amigos ilustres de Florencia. El pintor Botticelli (figura en la derecha que nos mira). El poder de las grandes familias del Renacimiento era como el del Padrino, de Coppola. El poder dependía de favores, y los Medici  procuraban conseguirles los favores.

<<Nos gusta un mundo predecible: saber que el autobús parte a la misma hora del mismo sitio para ir al trabajo cada mañana y que por el camino te puedes tomar un café con leche y comprar el periódico. Nos gusta que nuestro pequeño universo siga milimétricamente las leyes de la física newtonianas y no queremos sobresaltos. Si pudiésemos, seríamos un país fabricantes de relojes de cucú. Pocas veces pensamos que ese universo tan predecible deja de funcionar con las mismas leyes físicas cuando nos acercamos, por ejemplo, a velocidades cercanas a las de la luz. Tal como señala Carl Sagan en Cosmos nuestra lógica estaría seriamente alterada si siendo niños nos hubiésemos subido a una bicicleta y nos hubiéramos podido dar un paseo por el pueblo a velocidades cercanas a la de la luz. Para nosotros habrían pasado sólo unos minutos de plácido paseo, pero al finalizar hubiésemos encontrado a nuestros amigos convertidos en ancianos. Esa es una de las paradojas que se dan al viajar a velocidades cercanas a las de la luz; y hasta ahora, nada ha demostrado que la teoría de la relatividad de Einstein no sea cierta>>.



¿Quiso decir Einstein que Newton no tenía razón? En absoluto, las leyes newtonianas se dan en todas partes del universo, pero si te acercas a la velocidad de la luz, el espacio y el tiempo empiezan a funcionar de una forma que retan dramáticamente nuestro sentido común, nuestros pensamientos, experiencia y nuestra más intima lógica. De la misma forma, el agua tiene propiedades sólidas para temperaturas por debajo de 0 ºC y a 22 ºC es líquida y te puedes dar un plácido baño en ella. Todo depende de en qué cotas nos situemos.

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