jueves, 10 de agosto de 2017

¡QUÉ DISPARATE DE VERANO!, por @AntoniodlTL


No lo digo, sólo, por las altas temperaturas que cada día nos venden como "excepcionales" esos medios de comunicación tremendistas que nos bombardean con alertas -'amarilla, naranja o roja', según toque- sobre algo que ha sido así desde que yo recuerdo en mis casi siete décadas de vida y, posiblemente, desde que el mundo es mundo. Los más veteranos amigos lectores cordobeses -como yo- no me desmentirán cuando lean que recuerdo, desde que tengo uso de razón, esas temperaturas de 44˚, 46˚ o 48˚ -algunos días aislados de cada verano-, mientras los 40˚ y 42˚ eran muy habituales, día sí y día no, con escasos periodos intermedios en los que con 36˚ o 38˚ se decía que "refrescaba". Decíamos con total propiedad que, en la Plaza de las Tendillas -por citar sólo el emblemático centro de la ciudad Califal, aunque no tenía la exclusiva de calor-, se podía hacer un "huevo a la plancha", sobre el asfalto, en escasos minutos. Y entonces, sin aire acondicionado en casas y vehículos.



Y es que la proliferación de espacios informativos obliga a rellenar demasiados minutos del "tiempo" en demasiados medios, televisivos, de radio o escritos. Aparte de contar con servicios "nacionales" de Meteorología -un auténtico disparate, producto del lamentable vicio autonómico de crear de "todo en todos sitios"-; Servicio Estatal de Meteorología -para diferenciarlo de los disparates antes citados-; meteorólogos profesionales y "meteorólogos" aficionados -palabro por cierto cada día más oído. Ya vendrá la Real Academia de la Lengua Española a aceptarlo, en esa línea de "lo que la incultura deforma, se adopta", en lugar de poner los medios educativos para evitar el deterioro del lenguaje-. Y es que parece que vende lo de seguir el juego "ecosocialista" del cambio climático, que "progresa adecuadamente", como casi todo lo progresista, nacionalista o cuya finalidad sea ayudar a separar y romper España, poco a poco y sin que se note demasiado.

Dicho esto, vamos con algunos disparates más, continuación -sin final cercano- de los que recogía hace un par de semanas en estas mismas páginas.

Seguramente, el mayor -por su dimensión internacional- es, sin duda, el que se vive en Venezuela -no sé si, todavía, "tierra adoptiva" del, no se sabe muy bien por quién, "enviado especial" ZP (quedar bien con todos es imposible)-, continuación del ya iniciado por el "pajarito" Chávez -menudo pájaro- agrandado ahora por su sucesor, Maduro -colombiano de nacimiento, parece ser, para más inri-, que interpreta lo que su líder "le dice" cuando se posa en su hombro, convirtiéndose así en una especie de "ornitólogo" bolivariano, "evolucionado" desde el volante de guagua, que era todo lo que había hecho en su vida. Gran currículum, el suyo. Ahora, tras un autogolpe de Estado y no sé cuántos muertos ya -y los que faltan, me temo- acaba de instaurar formalmente lo que ya era a todas luces, una dictadura comunista -sucursal cubana-, justo un siglo después  de la revolución bolchevique de 1917 en Rusia que tantos millones de muertos, ruina y miseria dejó a su paso. Su nuevo manifiesto, acabando con la propiedad privada -recordemos los "exprópiese" de Chávez-, eliminando el derecho a la educación privada -desde la pública se adoctrina mejor- o declarando delito oponerse o pensar diferente al gobierno -por citar sólo tres de los más de sesenta disparates que leyó el viernes la representante de la nueva Asamblea Constituyente -, no dejan lugar a duda y es lo que aquí propugna el líder podemita Pablenin, del que, según documento que publica ABC, el que fuera Ministro de Finanzas de Chávez, en su declaración ante la UDEF -¿qué coño (con perdón) es la UDEF? dijo el molt "miserable" Puyol en su día-, dice que el llamado "Gorila rojo" aprobó el pago de varios millones de euros -siete, parece- al susodicho Iglesias -citando también a Juan Carlos Monedero y Jorge Verstrynge, dos "joyas" del movimiento morado, que no las únicas- para la creación del partido Podemos en España. ¡Ánimo Fiscalía! que parece que hay tajada.



Pasando a los "disparates nacionales", empiezo destacando la "reconversión" sanchista -¿qué tendrá el poder?- de dos de los "firmes" apoyos de la "Sultana Andaluza", Fernández Vara y Chimo Puig -no diré nada del "licenciado en matriculación de 1º de Ingeniería", Paco López, más conocido como Pachi Nadie- que ahora defienden lo que criticaban en la campaña a las primarias del Pedro Sánchez Os Engaña. "La purinacionalidad no quiere decir que se rompa la unidad de España", dice ahora el extremeño, sin despeinarse, mientras otro, el manchego García Page, además de la "reconversión", se entrega -literalmente- al representante del que se los comerá si siguen extremándose a la izquierda, pese a lo que el CIS -¿significará Centro de Investigaciones Socialistas?- acaba de depararnos en su última encuesta -otra de las que nunca aciertan-, que sólo ha servido para que saquen pecho algunos de la nueva ejecutiva de Ferraz. ¿Sabe alguien cómo se realizan esas encuestas en las que nunca sabemos de nadie al que le hayan preguntado? ¿Cómo se extrapolan las supuestas respuestas obtenidas? Son misterios inescrutables que nunca entenderemos los pobres mortales. Lo mismo que cómo pueden subsistir unas empresas cuyo porcentaje de éxito está entre el cero y la nada, pero que siguen tratando de explicar -después- por qué no acertaron, y a las que los medios y partidos políticos, les pagan para eso. ¿Hay disparate mayor? Sin duda que sí.

No podemos dejar de mencionar, en esta segunda serie de la "antología del disparate", el nuevo fenómeno de la "Turismofobia", surgido en un país, España, y en particular, en una región, Cataluña, cuya principal industria es, precisamente, el turismo. Con el peregrino argumento de que los turistas "saturan" la ciudad, cómo no, la izquierda separatista de las CUP, a través de otra de las nefastas "escuelas políticas de formación" -"sustitutas" de aquellas de Aprendices y  Formación Profesional de los años 50/70-, los cachorros de ARRAN -reproducción de la salvaje kale borroka vasca-, han iniciado su protesta por esa "invasión extranjera" que da de comer a muchos catalanes honrados, cuyos derechos no importan a esa chusma , pero que ¡oh, casualidad! aplauden la próxima celebración de la Fiesta del Circuit -el mayor festejo gay de Barcelona, parece-, durante la que unos setenta mil "mari...gay" -dicen- se entregarán a sus característicos desmanes antiestéticos y contra natura, pero que -estos sí, que son de los "nuestros"- dejarán unos pingües beneficios a algunos establecimientos "especializados". Se ve que los gay no saturan, mientras las CUP piden expropiar hoteles, puertos deportivos, clubes y parques de atracciones, o sea, sus frustraciones. Y no sería de extrañar que la soterrada huelga de controladores de accesos del Aeropuerto de El Prat respondiera a esa misma "inquietud" por desahogar las saturadas calles del Condado -que no nación- catalán.

Termino, haciendo referencia a un magnífico libro que estoy releyendo estos días, publicado el pasado mes de Junio por el Aula Política del Instituto de la Democracia de la Universidad CEU San Pablo, editado por "tirant lo blanch" con el título "ESPAÑA, DEMOCRACIA Y FUTURO", que recoge las ponencias expuestas por algunos de los miembros del Aula durante los últimos tres años para el análisis de la democracia desde muy diferentes perspectivas y en el que se ponen de manifiesto no pocas incongruencias -disparates, al fin- de nuestra realidad política entre las que, respecto al principal problema de nuestra democracia, hoy, el desafío separatista catalán -por citar sólo uno de los temas recurrentes tratados en ese ciclo- uno de los ponentes cita a Rousseau y su Contrato Social, que hace esta advertencia : "Dondequiera que las leyes se debilitan, el Estado no existe ya". Una magnífica obra que recomiendo para leer en estos días en los que algunos disfrutarán de unas merecidas vacaciones. Y a aplicar con rigor las leyes, que hay de sobra, señores gobernantes y jueces.




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