martes, 8 de agosto de 2017

TURISMOFOBIA, por Miguel Camuñas


Creo que hay un debate viciado y un anti patriotismo solapado en muchas personas que se amparan en leyes “naturales” o criterios más sujetos a modas que a realidades. Una oposición sistemática que al no encontrar bases sustentadoras de sus cuitas han de basarlas en supuestas ofensas tan minoritarias como absurdas. 



Pongo por delante mi respeto a personas de talento y cultura relevantes, tanto intelectualmente como en el plano artístico. Dicho esto, leo un artículo en el Mundo de Fernando Sánchez Dragó que me parece cuanto menos exagerado. Sobre turismofobia.

"Hay que afrontar estudios que nos permitan determinar en qué momento, que lo hay, el aumento de turistas puede llegar a ser económica y medioambientalmente negativo." solo tiene un nombre: absoluta ignorancia. Sr. Drago ¿usted acaso no viaja? Ojala dedicase su intelecto a aportar soluciones y no se dedicase a despotricar.

Usted, que hace alarde de conocer medio Mundo y parte del otro medio, ¿cómo se clasifica como turista? Desde el llano de mi ignorancia alguna vez me enseñaron que las grandes peregrinaciones en la edad media a los lugares santos de Santiago de Compostela, Roma y tierra santa trajeron un intercambio cultural y económico que favoreció mucho a Europa y Medio Oriente tanto en las artes, como en las ciencias como en el comercio.

Según usted los únicos que tendrían derecho a viajar serían los ricos o los seres superiores como usted, con eso, Benidorm seguiría siendo un encantador pueblecito de humildes pescadores en el que ustedes podrían hacerse fotos para presumir de aventureros ante sus "snobs" amigos. Pues déjeme que le diga algo: aunque a mí Benidorm no me gusta, hace posible que miles de humildes trabajadores vivan del turismo y millones de humildes trabajadores disfruten, aunque sea un poco de su tiempo libre. ¿O tampoco deberían tener vacaciones?



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