Después de conocer el resultado de la segunda vuelta de las
elecciones francesas, que dio pie a lo que algunos hayan calificado ya como “día del alivio europeo” a este 7 de
Mayo -veremos lo que tarda alguna cadena comercial en promocionar esta fecha
para celebrar los aniversarios del evento- lo primero que me vino a la cabeza fue
esta reflexión/conclusión con la que titulo mi artículo, algo que en España, el
acierto de las encuestas preelectorales -primer motivo de sana envidia-, llevamos
sin conocer ni por aproximación, convocatoria tras convocatoria, ya sea en el
ámbito nacional o regional -se salva, en parte, el municipal, en ciudades no
muy grandes, en las que prima la persona al partido-. Alguna vez nuestros
encuestadores van a errar hasta en transcribir los resultados después de
conocidos, porque en la interpretación de los mismos también yerran algunos,
siempre más atentos a satisfacer al medio que los contrata que a acercarse a la
realidad de la sociedad que, gracias a Dios, se toma a “canto de sirena” lo que
dicen unos y otros “profetas” de lo que les gustaría a ellos que ocurriera y
votan como les viene en gana.
Mostrando entradas con la etiqueta segunda vuelta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta segunda vuelta. Mostrar todas las entradas
jueves, 11 de mayo de 2017
Suscribirse a:
Entradas
(
Atom
)
