domingo, 4 de octubre de 2015

RECORDANDO EN DECDLT… QUE ME DEJEN PESCAR TRANQUILO

Los domingos en Desde el Caballo de las Tendillas son para recordar, y hoy traemos un artículo de abril de 2013 en el que pedíamos libertad, más liberalismo en la sociedad y no tanta tutela y control de lo público. ¡Feliz día!


Un paso más de demagogia socialista, un paso más de populismo. Ante la falta de ideas, ante la falta de liderazgo, normalmente los políticos siempre se dedican a pedir para el pueblo cosas sin sentido, con el único objetivo de intentar ganarse el favor de los que se dejan llevar por las palabras, más que por los hechos.

Y hay gente a la que estas actitudes les gusta, si hace años Manuel Chaves prometió vacaciones pagadas para las ama de casa andaluzas (algo que, lógicamente, nunca cumplió), ahora el Sr. P. Rubalcaba propone crear un fondo de mil millones de euros para combatir la pobreza, ¡ya lo podría donar el propio PSOE de lo que han malversado con los ERE en Andalucía!

Señores del PSOE, ¡ya está bien! dejen de engañar a los ciudadanos con propuestas inútiles, que no van a ningún lado.

De todos es sabido que España vive una crisis brutal, que se está cebando con la clase media, con los trabajadores; personas que, además, estamos soportando la mayoría de los esfuerzos y estamos viendo mermada nuestra capacidad económica. Pero esto, en mi opinión, no se arregla con la correspondiente subvención de “papá estado”.

Si queremos salir de esta, si queremos que España se recupere, tenemos que cambiar la forma de pensar, la mentalidad de los españoles y estos cambios pasan, en gran parte, por tomar conciencia de que el Estado no ha de estar para salvarnos de cualquier problema.

Pero eso sí, para que el Estado deje de “salvarnos”, el propio Estado ha de tomar conciencia de la situación que vivimos y adoptar las reformas necesarias. Para empezar adelgazar la administración, como venimos diciendo en muchos otros artículos, dejar de gastar en organismos y chiringuitos inútiles, ayudar y fomentar el emprendimiento dando facilidades a los nuevos empresarios (no solo a los jóvenes), si hicieran eso posiblemente tendrían mucho más presupuesto para ayudar a los que realmente lo necesitan, pero de una forma seria, no a modo de subvención, como si se tratara de caridad.

Lo triste es que a nuestros políticos les interesa una sociedad subvencionada, una sociedad que dependa de ellos, y yo no quiero que me den el pescado, yo no quiero que me enseñen a pescar,  ¡yo lo único que quiero es que me dejen pescar tranquilo!

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