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lunes, 3 de septiembre de 2012

UN EJEMPLO MÁS DE LO MAL QUE HEMOS HECHO LAS COSAS



Ayer me daba un paseo por las parcelaciones ilegales del poniente cordobés, las conozco bien, durante varios años trabajé en el proceso de legalización de alguna de ellas. Se trata de una auténtica ciudad paralela que se extiende a lo largo de decenas de kilómetros y millones de metros cuadrados, desde las afueras de la ciudad de los Califas hasta Almodóvar del Río. Pero no sólo existen este tipo de parcelaciones en esta zona, también en parte de la sierra y en el Poniente.

Según me cuentan, este es un fenómeno que se inició a finales de la década de los 70, en Córdoba, con los primeros gobiernos democráticos, con Julio Anguita de Alcalde. Con el objetivo de que personas que vivían en barrios deprimidos y con pocos recursos pudieran tener una “válvula de escape”, un lugar donde construirse una vivienda y pasar temporadas de verano, fines de semana y cultivar un huerto, entre otras cosas.

Este fenómeno, por lo tanto, nació con el conocimiento y “visto bueno” de los gobernantes municipales y cuando se ha querido poner coto ha sido demasiado tarde.

Las parcelas derivaron en lo que son actualmente. Auténticos barrios, una ciudad paralela, kilómetros y kilómetros de carriles llenos de viviendas y en las que vive mucha gente, de toda condición y nivel social, puesto que lo que empezó siendo una salida para los más necesitados se convirtió en una alternativa muy atractiva para jóvenes que querían construirse su propia vivienda.

Y gracias a esta política de mirar para otro lado, se evitó un crecimiento serio y ordenado de la ciudad, que podría haber dado lugar a amplios barrios, amplias urbanizaciones de casas integradas perfectamente en el tejido urbano.

De unos años a esta parte, hay que reconocer a José Mellado, Presidente de la Gerencia Municipal de Urbanismo el inicio de estos proyectos, se ha intentado poner orden, dar un giro a esta situación y legalizar las parcelaciones. Pero es algo muy complicado. Cuando acostumbras a la gente a hacer lo que quiere con el “consentimiento” de la autoridad, es muy difícil enderezar la situación.

Igual que ha ocurrido en Córdoba, este fenómeno de las parcelaciones ilegales se ha producido en muchas localidades de toda la geografía andaluza y española. Un ejemplo más de lo mal que hemos hecho las cosas.

jueves, 26 de julio de 2012

UN AEROPUERTO A NINGUNA PARTE



Resulta que Córdoba es una ciudad grande, importante, aunque su repercusión en el panorama nacional sea muy limitada. Resulta que Córdoba, además de un gran hospital como Reina Sofía, referente nacional en muchos aspectos, también tenía una Universidad, que en algunas ramas es muy destacada, también contaba con estación de AVE, estando muy bien comunicada por ferrocarril, pero Córdoba tenía una carencia, le faltaba un aeropuerto serio, en condiciones. Y ahí que se pusieron todos los esfuerzos para ampliar el que teníamos, iniciándose proyectos y expropiaciones. Total, que se han invertido unos 38 millones de euros, hasta ahora.

Nuestro aeropuerto tiene una pista muy larga, muy recta, muy bonita. Hasta se ha desviado la carretera para hacer viable el proyecto y se ha pagado una millonada por unas viviendas ilegales, viviendas que habían sido construidas con el beneplácito del Ayuntamiento de Córdoba que, casi siempre, ha hecho la vista gorda en el tema de las parcelaciones ilegales.

Y el Estado ha invertido este dineral, se ha hecho este esfuerzo con los impuestos de todos para nada, tenemos una pista muy larga, muy recta y muy bonita y ahora resulta que AENA decide que el aeropuerto esté operativo solo por las mañanas, reduciendo su actividad en un 60%.

Y yo me pregunto, ¿quién se hace responsable de esta situación? ¿en este País podemos gastar de esta forma, para nada, sin que se exijan responsabilidades? Sí, alguno me dirá que a los políticos se les pasa factura en las urnas, en las elecciones, y yo digo que muy bien, que muy bonito, ¿pero no deberían existir otras formas de rendir cuentas?

El fracaso del aeropuerto de Córdoba, igual que ha ocurrido en otras ciudades, era previsible. Córdoba cuenta con el aeropuerto de Barajas a 105 minutos en AVE y Sevilla y Málaga las tenemos a 45 minutos, ¿no es suficiente? ¿de verdad necesitábamos un aeropuerto?

Ojalá me equivoque, ojalá tenga que comerme estas letras en un futuro cercano, pero me temo que el aeropuerto de Córdoba no va a contar con líneas regulares, ninguna aerolínea se va a instalar en nuestra Ciudad (salvo que sea subvencionada). En este País todos hemos querido tener nuestro hospital, nuestra universidad, nuestro aeropuerto… y eso no es posible, no hay quien lo mantenga. Lo triste es que nos hemos dado cuenta tarde, ahora tenemos un aeropuerto con una pista muy larga, muy recta y muy bonita, pero que lleva a ninguna parte. Ojalá me equivoque.