Ayer escuchaba un comentario que me llamaba la
atención y que me hacía reflexionar; era sobre el “legislar en caliente”.
Decían unos amigos que no se debe legislar a golpe de delito, que el poder
político, el ejecutivo y el legislativo, no pueden modificar normas o crear nuevas
como consecuencia de la ocurrencia de delitos.
Se referían en concreto a los casos más conocidos,
como el de la muerte de Marta del Castillo, el caso Bretón o lo ocurrido con la
trágica muerte de Sandra Palo. Y es verdad, hasta cierto punto comparto esa
opinión, el legislador debería tener la templanza necesaria para aprobar las
leyes que más convengan al interés general, sin ser influido por crímenes como
los mencionados, aunque tampoco los debería olvidar a la hora de modificar las
leyes.
Esta teoría también la comparten la mayoría de los
partidos políticos. Nuestros políticos nos dicen que no se pueden cambiar las
leyes cuando se produzcan asesinatos, violaciones u otros crímenes, puesto que
hay que legislar con la mente fría. Una teoría lógica y hasta cierto punto
digna de alabar, que cualquiera “compraría”.
No obstante me indigna observar como esta teoría no
se sigue en todos los casos. Si está mal “legislar en caliente” lo está mal en
todos los casos, pero nuestros políticos no opinan igual.
Y es que resulta que en pocos días se ha actuado, en
varias ocasiones, contra esta doctrina. Se ha aprobado una norma para evitar
los escraches a políticos a menos de 300 metros de sus viviendas, me parece
bien, pero ¿no habría que haberlo hecho con la mente fría, una vez pasados
estos episodios?
También se ha modificado la legislación en materia
de vigilancia privada, a fin de que los detectives informen a la autoridad de
las investigaciones que están realizando. Otra norma modificada tras conocerse
los episodios de espionajes a políticos. Otra norma modificada “en caliente”,
¿no se ha podido esperar a analizar más tranquilamente esta cuestión?
Y la última modificación de la que he tenido noticia
es la que cambia los requisitos para poder ejercer como directivo de una
entidad financiera. Una medida que va a beneficiar a un directivo en concreto,
por todos conocidos, y que le llega como agua de mayo. ¿Esto no es “legislar en
caliente”?
Lo dicho, que si cuando algo afecta directamente a
los ciudadanos, el legislador nos dice que no es posible “legislar en
caliente”, que las cosas hay que pensarlas y no se pueden hacer a la carrera,
que se apliquen el cuento para todo. ¡Que cuando algo les afecte tampoco “legislen
en caliente”!
Ellos legislan en caliente y en frio, pero siempre a su favor. Resulta que están hartos de que sus hijos vean lo que tienen que decir dicha plataforma que se hace los escraches. ¿No se acuerdan del niño que le quitan la casa a sus padres? Hay cierta elite política, que puesta por nosotros nos está tomando el pelo.
ResponderEliminarLo malo de todo eso es que si hacen otra cosa los llamamos comunistas, populistas, o bien que se ponen el chándal.
Para esto y para contentar a la germana corren como lacayos serviles.... si hay que cambiar la sacrosanta constitución, se cambia...
ResponderEliminarVaya panda de impresentables...
Para empezar y como es la primera vez que comento, debo reconocer que aunque no esté de acuerdo siempre contigo, tus artículos me parecen dignos de un columnista de prensa. Ya deberían muchos aprender de ti.
ResponderEliminarY ahora al tema. Desde luego, al margen de sus calenturas, me parece que nuestra clase política es de vergüenza. Ningún partido ha sido capaz de representar la voluntad del pueblo, y con estos cambios en la legislación -y me dan igual los colores- así, tan en caliente, no hacen más que constatarlo.
Buen artículo.
Muchas gracias Marc por tus amables palabras y bienvenido al Blog. Espero que participes. Totalmente de acuerdo con el análisis que haces sobre los políticos. Un saludo!
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