
Que las administraciones
públicas catalanas ignoran, menosprecian y dan la espalda a la lengua más
hablada en su región es algo que ya nadie duda. Ahí está el Servicio de Salud
de la Generalidad de Cataluña ordenando a su personal que antes de hablar en
español a un paciente lo intenten hasta por signos. Una situación de chiste
sino fuera por la verdadera intención de esas prácticas.