miércoles, 18 de enero de 2017

MUROS, relato de @LagartijaSoy vía @ElDiestro_


El viejo caserón está rodeado de jardines, con pinos que parecen horadar el cielo y palmeras majestuosas. Cuando el viento sopla con furia las palmeras bambolean y sus ramas danzan al ritmo de la naturaleza.

La gente pasea por los intrincados vericuetos que discurren entre la floresta. Caminos estrechos y curvos por los que arrastrar los pies cansados mientras se oyen los jilgueros, que juguetones cantan ajenos a todo. La caprichosa forja de los bancos de hierro compite en belleza con los preciosos rosales.

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