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lunes, 12 de junio de 2017

UNA IZQUIERDA QUE SE AVERGÜENZA DE IGNACIO ECHEVERRÍA


Una parte de la izquierda española no cree en este país, no cree en España ni en los españoles. Solo cree en su gente, en los que piensan como ella. Por eso hazañas como las de Rafael Nadal para esta parte de la izquierda carecen de importancia, salvo que Nadal fuera uno de los suyos, claro. Y lo mismo, salvando las distancias, ha ocurrido esta semana con Ignacio Echeverría.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

EL RIDÍCULO DE AMBROSIO


Lo más peligroso que le puede ocurrir a un político es hacer el ridículo y que la gente se ría de él, o lo que es peor, que se indignen por el despilfarro de su dinero. Y eso es lo que le ha ocurrido a Isabel Ambrosio esta semana al acudir a la feria del turismo de Londres, conocida como World Travel Market.

lunes, 27 de octubre de 2014

CATETOS INTERNACIONALES…



Estos días ando por el extranjero con mi familia, visitando a unos amigos, Moisés y Gloria, y aprovechando para hacer algo de turismo y conocer mundo, que nunca viene mal.

Pero como la cabra tira al monte y además tiene algo de tiempo libre entre visita y visita, pues sigo escribiendo y compartiendo con todos vosotros mis reflexiones sobre la política y la actualidad de nuestro País. Por cierto, cada día sois más los que os acercáis a Desde el Caballo de las Tendillas, por lo que os estoy muy agradecido.

domingo, 10 de febrero de 2013

MUCHO LIRILI Y POCO LERELE (100% OPINIÓN PERSONAL), por Piti Ferrer


Hace ya más de un año, estuve Londres y viví una de las experiencias más “excitantes de mi vida”: ME DESALOJARON DE UN MUSEO.

El susodicho en cuestión era el Museo de Ciencias Naturales, el cual me hacía mucha ilusión ver (¡infeliz…!). Y, como ya he dicho en algún post, no es que yo sea una gran amante de la naturaleza (tampoco una terrorista), de hecho, depende del bicho me gusta o no ¡pero es que la gente te lo pone “tan” que dices “pues ya que estoy aquí tengo que ir”! (si quiera “pa” contarlo). Me pasó lo mismo que cuando voy a ver una película que tiene una crítica excelente y encima todo el mundo dice que está muy bien; cuando acaba (casi) siempre digo: … pues tampoco es para tanto… ¡y eso es precisamente lo que me molesta! Seguro que si nadie me hubiese dicho nada, no me hubiese creado tantas expectativas y la hubiese disfrutado más. Bien, pues con este museo me pasó lo mismo.

Cualquiera que te hable de él lo primero que te nombrará son a los dichosos dinosaurios. ¡Casi todos son de mentira! La inmensa mayoría son réplicas de plástico, yeso o vete tú a saber… y, encima, tienen el morro de poner donde está el original.


El caso es que la puesta en escena no está mal, ¡tiene hasta un Tiranosaurio Rex articulado en plan “momento Parque Jurásico”! Pero para mi gusto los esqueletos los tienen un poco aglutinados. Claro, no me extraña, eso es como cuando ves el escaparate de una joyería y ponen relojes: un escaparate muy grande pero tres relojes, así que o los ves o los ves. Cosa que no ocurre en un bazar donde si te gusta un reloj y entras para decirle al hombre que te lo enseñe, cuando sales para señalárselo es como “donde está Wally”, estaba ahí y lo acabas de perder.

Pero si los dinosaurios fueron una decepción, los bichos disecados con canicas como ojos ¡ni os cuento! Ilusa de mí, creía que tenían una colección espectacular, conservadísima… jajaja ¡os puedo asegurar que los animales que tiene en el Palacio de Río Frío (os recomiendo que vayáis) están mejor hechos y conservados que los que tienen allí! Como puede ser que un oso polar, que se supone que es blanco, esté beige. Y la ballena, ¡parece que es de corcho! (¿es de corcho?). Ay… menos mal que la entrada fue gratis…


Del resto de salas no puedo decir nada porque fue cuando se produjo el milagro: después de diez minutos diciendo alguien algo imposible de traducir por megafonía y notar que la gente se ponía nerviosilla, me di cuenta de que lo estaban desalojando. ¡A ver si es que eso no me ha pasado nunca en España!

Y ¿sabéis lo más curioso de todo? Que hace más de diez años estuve en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid y pensé que había perdido una mañana por ir a verlo, “que el bueno era el de Londres”. ¡Pues me equivoqué! Es un gran museo que no le tiene nada que envidiar al de Londres, más bien al revés. Así que, desde aquí, os recomiendo que lo visitéis.

lunes, 13 de agosto de 2012

Y LA LLAMA SE APAGÓ por Piti Ferrer



Es tradición en todos los Juegos Olímpicos que la llama del pebetero se vea desde fuera del estadio olímpico… ¡Hasta que llegaron los ingleses con su paso cambiado e hicieron lo que les dio la gana! Que todos conducen por la derecha, ellos por la izquierda; que todos utilizan el metro como medida de longitud, ellos la milla y, así, todo. Eso no quiere decir que estén equivocados, probablemente seremos los demás. Por tanto, que nadie se dé por aludido.

En fin, en su vivo como quiero y que el mundo se haga a mí, decidieron que iban a romper con la tradición y durante toda la ceremonia de inauguración, después de contarnos “su-historia-a-su-manera” en  el acto de inauguración de los Juegos (porque todo eran grandezas y dejaron los tiros, las guerras y las invasiones territoriales para otro episodio), revelaron el gran secreto: ¿qué era esa especie de cuña de hospital que llevaban los niños que acompañaban a cada delegación? La respuesta era de esperar, pero el resultado final NO.

¿Qué por qué? Lo primero que tengo que reconocer es que era muy espectacular, pero me pareció muy cutre que cambiasen el pebetero de sitio, con nocturnidad ¡y con tan poca dignidad! Encima van, apagan la llama y nos cuentan una historia en plan Misión Imposible, o mejor James Bond que tuvo hasta su momento de gloria, de que la habían “conservado en un recipiente idéntico al utilizado por los comandos de marina durante su llegada al Tower Bridge el 20 de julio”… Y tanta historia para dignificar el candil de toda la vida.

Y nosotros preocupados en Barcelona´92 cuando el arquero lanzó la flecha con la llama para encender el pebetero. En fin, eso lo hacemos en España y tenemos chistes para rato. Pero lo mejor estaba por venir y no nos hemos dado cuenta de que la verdadera intención de los ingleses era hacernos un homenaje, sobre todo a los gallegos, que pueden presumir de muchas cosas, entre ellas de su exquisito marisco.


¿No os recuerda a un plato de mejillones flambeados?, sea como fuere, el “mejillonero olímpico”  ya forma parte de la historia de los Juegos Olímpicos. Vamos a ver qué sorpresa nos esperará en Brasil´2016.