José Quijada Rubira, habitual del Blog,
ha remitido el siguiente artículo que publicamos. Como siempre Desde el Caballo
de las Tendillas está abierto a vuestras opiniones. ¡¡Espero debate y
discusión!!
Muy
Señor mío:
Hace
ya 38 años que nos dejaste para iniciar una transición que nos llevaría a una
supuesta democracia que, según nos exhortaban una y otra vez, daría lugar a un
estado de bienestar y a una especie de paraíso donde todo sería mejor para
todos, más fácil, entendiéndonos mejor y con menos problemas que resolveríamos
dialogando y votando, según la elección de cada uno y de manera libre, sin
ninguna cortapisa y siendo todos iguales ante la Ley. Sin embargo, tengo que
decirle que nada de lo que nos prometieron se ha producido; que todo ha sido un
monumental fiasco de proporciones gigantescas que amenazan con destruir España,
por la que tanto luchaste hasta dar la vida. Lamento las malas noticias que le
voy a transmitir, pero he de ser sincero para que se dé cuenta del catastrófico
estado de la otrora gran y heroica nación española:
-Lamento
comunicarle que la España unida que nos dejaste ya no existe. La democracia la
ha convertido en 17 reinos de taifas, que sólo miran para sí y no por el bien
común de la nación, con la amenaza ya próxima de la secesión en Cataluña y
Vascongadas. Además, en algunas de estas taifas el idioma español, el que nos
une a todos, está prohibido y perseguido.
-Lamento
comunicarle que 200 mil personas han abandonado Vascongadas por el terror y la
amenaza de ETA.
-Lamento
comunicarle que los terroristas de la ETA, han ganado la batalla al Estado de
Derecho, estando en las instituciones y puestos en libertad a puñados, cada día, sin
que nadie haga nada por parar tamaño dislate.
-Lamento
comunicarte que la justicia desapareció en 1983, cuando Alfonso Guerra politizó
el nombramiento de los jueces. Después, ningún partido político ha querido
remediarlo, beneficiándose de la situación.
-Lamento
comunicarle que los partidos políticos, sindicatos y jueces han formado una
casta parasitaria de vividores y trepas, con una corrupción ciclópea que
aplasta a España de norte a sur y de este a oeste.
-Lamento
comunicarle que el casi pleno empleo que gozaba España cuando nos dejaste, se
ha convertido ahora en un drama humano, en una tragedia de seis millones de
parados y casi dos millones de hogares sin jornal.
-Lamento
comunicarle que, siendo la novena potencia económica del mundo en 1975, estamos
prácticamente intervenidos por Europa, debido al desastre económico sin
precedentes que nos ha proporcionado la democracia con el “café para todos”,
con el sistema de las autonomías, la corrupción, la inexistente justicia y una
sociedad falta de valores.
-Lamento
comunicarle que las cárceles rebosan de delincuentes, con 170 por cien mil
habitantes, cuando en 1975 era sólo de 24 presos por cien mil habitantes.
-Lamento
comunicarle que el islamismo y la izquierda más radical y revanchista han vuelto,
creando la simiente de un nuevo Frente Popular del que usted sabe más que nadie
las consecuencias nefastas a que nos llevaron.
-Lamento
comunicarle que la clase media que creó –la base de la sociedad española- está
casi extinguida, dando lugar a un polvorín que nada bueno deja entrever.
-Lamento
comunicarle que, a pesar de toda esta hecatombe que es España desde que nos
dejaste, muchos no quieren reconocer la superioridad en que se encontraba la
nación en 1975. Lo cambian por un voto cada cuatro años a un partido político
que, luego, no cumple nada de lo prometido, utilizando ese voto para su
beneficio particular. Así estamos.
-Lamento
comunicarle que equiparan su alzamiento -que salvaguardó los principios morales,
religiosos e históricos de la España milenaria-, con el genocidio y la
persecución religiosa bolchevique; la saña, el sadismo y crueldad del Frente
Popular, incluso entre ellos mismos; y el romper España, sus valores, historia
y orígenes que intentaba el bando rojo, para convertirla en un satélite bolchevique.
Es la asquerosa y repugnante equidistancia de los miserables.
Podría
seguir pero no quiero alargar esta misiva mucho más. Sí quiero comunicarle que
tapan sus monumentos y derriban sus estatuas –incluso tratan de exhumar sus
restos del Valle de los caídos- con denuedo y dedicación máxima, con la derecha
que usted salvó del marxismo y del genocidio siendo protagonista en algunos
casos, ejemplo de la cobardía, ingratitud y vileza de la raza humana, dedicándole
calles a un monstruo asesino como Santiago Carrillo. Tratan de borrar todo lo
relacionado con su época, como si no hubiese existido, para cubrir sus
miserables conciencias y ponerlas a salvo de remordimientos. Pero también los
hay que, siendo rivales mientras gobernabas, han cambiado de criterio y
reconocen sus innumerables logros, como el historiador Pío Moa, con datos
irrebatibles sobre su grandeza.
Por
último, dicen que es un mediocre y que nadie le recuerda, pero le utilizan
siempre como el chivo expiatorio a su fracaso, necedad y poca hombría. No le
perdonan que ganara la guerra al comunismo; que salvara a España de ser una
parcela de la URSS; que nos evitaras la Segunda Guerra Mundial; que nos
hicieses una nación próspera y unida; que tres presidentes de Estados Unidos le
visitaran; que no se doblegara ante nadie y nada; y sobre todo, que acabara sus
días en la cama, sin que ninguno de sus enemigos y de los enemigos de España
pudieran evitarlo. Y eso es muy duro para los derrotados, aunque alguno, como
Indalecio Prieto, dijese sobre su persona el 1 de mayo de 1936: “Le he visto
pelear en África; y para mí, el general Franco…llega a la fórmula suprema del
valor, es hombre sereno en la lucha. Tengo que rendir este homenaje a la
verdad”. Gracias por todo, mí general. Muchos españoles no le olvidamos.
Un
abrazo.