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jueves, 30 de octubre de 2014

YO VI TOREAR A MANZANARES


Aunque me salga de la temática que sigue Desde el Caballo de las Tendillas, quiero aprovechar para hacer un pequeño homenaje al diestro José María Dolls Abellán, más conocido como José María Manzanares, torero alicantino que nos ha dejado estos días, de manera inesperada, a los 61 años de edad.

domingo, 23 de febrero de 2014

CHICLE ART O LA SUBCULTURA DEL CHICLE, por @PitiFerrer

Hoy como pocos, pero en mi infancia me los he comido doblados. Mi preferido era el chicle Cheiw de fresa ácida, que podía convertirse en el chicle más caro del mundo porque, si de por sí era duro, cuando a los dos minutos desaparecía el sabor, aquello se convertía en una pelota insípida, imposible de mascar, que se llevaba “pa lante” todos los empastes que hicieran falta. También me gustaban mucho los Bang Bang, que eran muy blanditos pero muy caritos porque los vendían en paquetes. Pero para caras, las pepitas de oro de chicle que venían en bolsitas. ¡Ay! Que recuerdos…

El chicle, como otras muchas cosas, ha “evolucionado” y ya no es solo una golosina: es un icono cultural capaz de reinventarse así mismo. Su presencia en nuestra cultura es más fuerte de lo que en principio se puede pensar. ¡A ver!, ¿a quién no le han llamado la atención en clase por comer chicle?, ¿o quién no se ha aburrido en una charla y se ha tomado un chicle? O peor, ¿quién no ha pisado uno?

Es algo de tal referencia que incluso uno de los nombres con los que es conocido (Goma de mascar) dio, valga la redundancia, nombre hasta a un grupo musical.


El chicle también es la materia prima que utilizan algunos artistas como Ben Wilson, para el que un chicle pegado en la acera no es una marranada sino un “lienzo en blanco” para inmortalizar su arte.


O el escultor Mauricio Savini que los utiliza en grandes cantidades para hacer escultural que, por cierto, solo les falta andar. Ummmm, lo bueno es que si no le gusta siempre se las puede comer.


Hoy es incluso un atractivo turístico. ¡Y si no que se lo digan a la ciudad de Seattle! Que desde 1999 tiene una calle llena de chicles (…cualquiera se arrima a la pared...)


En Córdoba también tuvimos nuestro momento de gloria pero, después de un par de años, desapareció. La verdad es que era pintoresco (mensaje reivindicativo incluido) porque nadie los quitaba (incluso iban aumentando) y estaba muy cerca de la Judería.


domingo, 28 de julio de 2013

UNA MULTA POR MAL GUSTO, por Piti Ferrer


Hay cosas en ésta vida que son una prolongación de nuestra personalidad, como por ejemplo nuestros coches y la higiene de los mismos. Con esto no quiero decir que haya que ser un maniaco obsesivo de la limpieza. Pero, de tenerlo impoluto a poder escribir “MI DUEÑO ES UN MARRANO”, hay un término medio.

Esa es otra, ¿por qué la gente cuando ve la luna trasera de un coche con tres dedos de polvo no se puede resistir a sacar el dedito y escribir la frasecita de rigor? Porque el fondo es el mismo, solo cambian las formas en plan: “guarro, lávame”, “mi dueño es un guarro”...

¡¿Y qué hace luego con el dedito el que escribió la frase?! ¿Chupárselo? Así que si el dueño es un guarro, el que escribe también. Quién sabe, quizás sea un sistema rudimentario antirrobo del dueño del coche, porque los sucios, generalmente, no los roban. O quizás sea un espanta enamorados que, pese a que les encantan dejar sus mensajes de amor del tipo “te quiero” (demasiado visto) o “Pepe te amo”, las babas no las sueltan en esos capos.

Ahora bien, como de lo negativo hay que sacar cosas positivas, he llegado a la conclusión de que los coches sucios (y sobre todo sus lunas) son lienzos en blanco ecológicos para que practiquen los futuros artistas.  ¿El culpable de esto? Scott Wade que con un pincel y agua es capaz de liarte esto en el coche.


Que puedo decir… pintoresco es, original también y peculiar por supuesto. Pero, si por circunstancias de la vida aparco mi coche en una calle, ese día está sucio, y, a la vuelta, ¡me encuentro esto! Se me queda la cara como un cubo de rubik y, encima, ¡fijo que me multan!

domingo, 10 de marzo de 2013

ESE OSCURO OBJETO DEL DESEO, por Piti Ferrer


Hace unos días vi en el escaparate de la librería Beta un libro que me llamó la atención: “De Newton a Apple. Provoca tu talento”, de Fernando Alberca de Castro. Entonces caí en la cuenta de la importancia de la presencia de las manzanas. Es como si fuesen el alfa y el omega, el principio y el fin. 
Así, si empezamos por el principio de la historia, según la Biblia, Eva, una manzana y un Adán “atontao”, tuvieron la culpa de que hoy no vivamos en el Paraíso terrenal. Luego a Newton se le cae una manzana en la cabeza y, eso, duele. Os lo dice una a la que le cayó una naranja en el mismo sitio (¡a ver, esto es Córdoba y eso es lo que tienen sus calles, muchos naranjos!... Que cuando florecen, huelen a azahar), con la mala sombra de que a mí no se me ocurrió ninguna teoría irrefutable como la de la gravedad.  Y luego va el Sr. Steve Jobs, le pega un “bocao” a la manzana y convierte un logotipo en todo un símbolo de referencia en cuanto a progreso, tecnología y calidad en el mundo de la informática. Desde luego con el nombre no se quebró mucho la cabeza. ¿Qué ves? Una manzana, ¡pues que se llame Apple! Como Apple Record, el sello discográfico de Los Beatles.

Si al mundo del arte se refiere, la manzana también tiene una presencia muy importante. Así, la encontramos tanto en cuadros del Renacimiento, como “El juicio de París”. de Rubens, pasando por los míticos bodegones, hasta el surrealismo de Magritte, con el Hijo del hombre; cuadro que, por cierto, inspiró la película del Secreto de Thomas Crown (que me encanta).


Claro, que si hablamos de películas donde la manzana tiene su gran parte de protagonismo, no puedo dejar de nombrar una de Glen Ford y Bette Davis que se llama “Un ganster para un milagro” (es un clásico, no muy conocido pero que a mí, de vez en cuando, me gusta verla). Una historia entrañable en la que un gánster ayuda a una mendiga que vende manzanas a convertirse en una dama con el fin de casar a su hija, que desconoce la realidad en la que vive su madre, con un aristócrata europeo. Es una película preciosa. Pero para entrañable y bonita la película de Disney de Blancanieves donde, si no se come la manzana, no hay cuento; o la de Guillermo Tell, que menos mal que era muy bueno con la ballesta y consiguió acertar en la manzana sin herir a su hijo. Desde luego tenía que ser bueno y frío, en plan Fernando Alonso en plena carrera en el circuito de Monza, porque cualquier otro tendría el pulso como “pa robar panderetas”.

Bueno, y si ya hablamos de carteles de cine/series de televisión y, solo a modo de ejemplo, puedo empezar con Mujeres Desesperadas, pasando por Bad Teacher, y terminando por ¡aaaaahhhh! Crepúsculo (que no sé la de millones que habrá recaudado la saga y los libros), donde encima la manzanita es hasta la portada del primer libro.



También hay un premio muy valorado con forma de manzana: los Premios Max de las Artes Escénicas. Yo lo encuentro muy original y, como no, tenía que ser español. Pero para valorado, un apartamentito en la “Gran Manzana de Nueva York” con vistas a Central Park (esto es igual, a decir que quién vive allí no es rico, es súper rico).

En el mundo de la moda ¡también han causado furor las manzanas! Sobre todo, en el mundo de los perfumes: Delicious de DKNY, Lolita Lempicka o Red apple de Nina Ricci. ¡Por poner un ejemplo! Y seguro que si me paro a pensarlo, sale alguno más. Y desde luego, digno por lo menos de nombrar por lo feo que es, el bolso de Hermés con forma de manzana. Yo, ni regalado salgo con eso a la calle. Pero, si eso ocurriese, QUE NO VA A OCURRIR, siempre nos quedará Ebay, ¡para venderlo!


Por supuesto, Apple, aparte de un nombre comercial, también es un nombre de persona. La niña de Gwyneth Paltrow se llama así; por supuesto, es mejor no traducirlo, sobre todo porque suena raro que te digan “Manzana ven pa cá”. Y es que no es lo mismo que te llamen “Manzana” a “Manzanita”. Os recuerdo al cantante que tan buenas canciones nos dejó.

Pero para raro, raro, frases que han pasado a la posteridad; bien sea por parte de la sabiduría popular como “una manzana podrida echa a perder el resto” (gran verdad); o por personajes como Ana Botella, ¡ay!… como era, “si se suman dos manzana, dan dos manzanas, si se suma una manzana con una pera…”. Y ahí, ya se perdió y la lío. Ella misma y su genética vegetal.

Y, para terminar, en el mundo del sexo también tiene su protagonismo. Por ejemplo, en Córdoba hay un sex- shop que se llama Adán y Eva y el cartel tiene forma de manzana.

Como veis, hay manzanas para todos los gustos. Seguro que a vosotros se os están ocurriendo más ejemplos. Pero, todas coinciden en que son un punto de referencia para o por algo. Es complicado que una manzana “pase desapercibida” y, por supuesto, estoy convencida de que en la mayoría de los casos están íntimamente relacionadas con el talento tal y como insinúa el libro con el que comencé este post. Claro que, como toda norma, tiene sus excepciones.

domingo, 24 de febrero de 2013

EL ARTE TIENE SU PUNTO, por Piti Ferrer


Cuando abres un libro de historia siempre se basa en el estudio de la arquitectura, pintura y escultura; pero yo creo que hay otros tipos de arte que no tienen el reconocimiento que merecen.

Para mí el arte es toda la manifestación del ser humano que denote talento. Otra cosa es que me guste; y es precisamente en el verbo “gustar” es donde reside parte del problema ya que soy consciente de que unos seres llamados “crítico” son los que encumbran a los artistas al estrellato o, directamente, pasan de ellos y ya no son estrellas sino estrellados.

Ahora bien, ¿alguien se ha dado cuenta de que hay un eslabón perdido que está esperando que lo descubran y lo eleven a la categoría de arte? Sí, las labores en todas sus manifestaciones: calceta, punto de cruz, petit point, ganchillo, bolillos… Así que creo que es justo que tengan su pequeño reconocimiento para lo que voy a utilizar unos cuantos ejemplos:

1. Yarn Bombing: “tejeror@s del mundo toman las calles”. Pese a que la primera vez que me  encontré con esto pensé lo mismo que cuando vi dos zapatillas colgando de un cable que atravesaba la calle, hoy ¡me parece genial! Es una especie de arte callejero que se dedica a vestir y abrigar mobiliario urbano y zonas verdes de una forma no agresiva: si no te gusta, lo cortas y punto. Yo creo que su origen está en esas personas que le hacen funditas de punto/ crochet a todo lo que pueden, por ejemplo: fundas de gafas, paquetes de clínex… rollos de papel higiénico. En Internet hay muchas páginas dedicadas a esto. Nunca lo he comprendido, pero bueno (¿para que quiere alguien ocultar un rollo de papel higiénico en una funda? si no quieres que se vea, ¡lo guardas y punto!).


2. Artistas de la aguja y el hilo: es evidente que aquí tienen cabida todos los grandes y pequeños diseñadores, que luchan por hacerse un hueco en el mundo de la moda: existe vida después de la Gran Semana de la Moda de París, Nueva York o Madrid. Pero también están “esas grandes manos anónimas” que generación tras generación han tejido con tanto amor prendas para sus hijos y nietos. A ellas, se les perdona todo. Lo peor eran las bufandas que picaban o esos jerseys que, como me recordó un día un amigo de D. Perfecto, acababan teniendo cremalleras o botones en los cuellos porque el cuello salía tan pequeño que la cabeza ni entraba (y encima de colores imposibles de llevar). Esto es como todo, las (porque lo de los es nuevo) había profesionales (como mi madre que es una tricotosa de élite) y las nivel de iniciación. Las víctimas de éstas últimas tenían un problema porque, cuando acababan aquello parecía cualquier cosa menos un jerseys. Quizás venga de ahí el sinónimo de saquito para los jerseys… También hay otros grandes desconocidos que no hacen ropa y, a modo de ejemplo, voy a citar a dos:

Richard Saja: conocido por personalizar telas de Toile de Joly de escenas clásicas con bordados un tanto peculiares: payasos, tatuajes, temática punk… ¡Qué pena que no se me hubiera ocurrido a mí! Ahí donde lo veis expone en grandes galerías de arte y ha hecho hasta una edición limitada (me imagino que “carisísima”) de almohadones para Christian Lacroix.


Víctor Navero: es un artista cordobés que se empieza a hacer su lugar en el mundo. (Y que además ha diseñado el logo de este Blog). Polifacético donde los haya, lo mismo pinta, que cose, que hace fotografías, ¡vamos, “mu completito!”. Todo con su peculiar toque y visión tan personal. Esa foto que pongo es una especie de proyecto de fusión donde todo forma parte de la misma historia. Podría haber citado a otro joven artista pero como es mi amigo y lo adoro ¡le ha tocado a él!


4. Pañuelos de los enamorados portugueses: oooohhhh…! Que bonito que tu pareja se declare con un pañuelo bordado con todo su amor y lleno de frases y dibujitos románticos llenos de simbología. Bonita tradición. Eso sí, no quiero ni pensar que se puede hacer con él si se acaba el amor.


domingo, 9 de septiembre de 2012

EL NEGOCIO DEL ARTE por Piti Ferrer


Desde luego una no consigue salir de su asombro cuando ve que una barbaridad se convierte en noticia “pintoresca”. ¿A qué sabéis a que me estoy refiriendo?, al Ecce Homo de Borja y, paradojas de la vida, lo que era una desgracia se ha convertido en un negocio y, si me apuráis, en un movimiento cultural. Todo gracias a una mujer, Cecilia Giménez. Quién le iba a decir a esta señora de 85 años, que su estilo, muy personal por cierto, llegaría a ser conocido en el mundo entero: tuneo de obras de terceros. No me extraña el cabreo de la familia del pintor, Elías García Martínez.

El caso es que cuando analizas la historia te das cuenta de que todo tiene un precio.

Recordémosla. En agosto, mes mediáticamente aburrido porque todos están de vacaciones y las noticias escasean, sale en prensa que una vecina de la localidad de Borja, ante el mal estado de conservación de una pintura mural del Santuario de la Misericordia, decidió arreglar la pintura, obteniendo como resultado el que veis:


Tremendo. Y yo me pregunté:

- ¿Dónde está Borja? Perdón si ofendo a alguien.
- ¿Dónde estaba el párroco?
- ¿Quién informó a la prensa?

Poco después, la noticia había dado la vuelta al mundo y TODOS sabíamos donde estaba Borja y quién era la Cecilia Giménez. La cual, por cierto, en un principio estaba bastante asustada por la primera reacción y críticas de sus vecinos.

Casualidades de la vida, al poco tiempo, se celebró la romería de San Bartolomé y el Ecce Homo se convierte en poco más que una atracción de feria. Esto, unido al incremento de visitantes (y el dinero de los mismos), hizo que los vecinos fuesen cambiando su opinión sobre la “restauración” llevada a cabo por la citada señora. De esta manera, hasta se llegó a recoger firmas para que la obra se quedase como está.

Y, con la opinión dividida, se llegó a una decisión salomónica (y costosa): se quedan con los dos. Han contratado a un equipo de restauración que recuperará la obra original y la retocada. Y digo yo, con el dineral que eso cuesta: ¡recuperen la obra original y dejen una columna para que Cecilia pinte otro Ecce Homo!

Encima el Ayuntamiento de Borja quiere registrar la marca Ecce Homo para evitar mofas y un uso indebido del mismo ¡y aquí si que no me callo! Alguien debería de decirles que “Ecce Homos” hay por toda España y si no que vayan al Carpio donde hasta hay una autoescuela que se llama Ecce Homo. Esto me huele a que más que por motivos de dignidad sean económicos. De todas formas, los señores letrados del Excmo. Ayuntamiento de Borja deberían de leerse la Ley de Marcas. No sé… a lo mejor se llevan una sorpresa.

Pero aquí no acaba la cosa, Wallpeople ha organizado una exposición en Barcelona donde se pueden ver reinterpretaciones del Ecce Homo de Borja a modo de homenaje hacia Cecilia. A ver, yo lo entiendo ¡pero con un límite! No quiero ni pensar que aquí le dé al personal por reinterpretar “obras de arte” convirtiéndolas en iconos de nuestra cultura.