El
pasado 27 de noviembre, el ex Alcalde de Córdoba Andrés Ocaña, era intervenido
quirúrgicamente consecuencia de un infarto de miocardio. Hasta ahí nada que objetar,
solo esperar que se mejore pronto y que el hecho quede en una anécdota, salvo
los obligados cuidados a los que se va a ver obligado a partir de ahora.
Pero
lo que me ha llamado la atención de lo ocurrido es que el político de Izquierda
Unida ha sido tratado en una clínica privada de Córdoba, concretamente en el
Hospital de la Cruz Roja de la Ciudad de los Califas. Y digo que me ha llamado
la atención porque me sorprende que un político de Izquierda Unida acuda a la
sanidad privada.
Pero
yo no voy a criticar esta actitud de Andrés Ocaña, a mí me importa poco a que
centro hospitalario acuda cada uno, creo en la libertad, por lo que veo bien
que se escoja lo que más interese o sea
más cómodo.
Lo
que me extraña es que sus compañeros de Izquierda Unida no lo hayan criticado,
porque a ellos parece que sí les importa a que centro médico acuden las
personas y exigen, además, que se acuda a los centros públicos. Algo que no ha
ocurrido en este caso.
Porque
al Coordinador Federal de IU, Cayo Lara, se le llenó la boca criticando al Rey
por operarse en un centro privado, de hecho acusó al monarca de ponerse en la
parte de los privatizadores y exigía al Rey que diera ejemplo. ¿Criticará
también al ex Alcalde de Córdoba?, ¿le exigirá ejemplo? E igual que el señor
Lara, podríamos poner ejemplos de muchos otros compañeros suyos de la coalición
comunista, como a Gaspar Llamazares.
Algunos
me dirán que no es lo mismo, que Andrés Ocaña no ocupa ningún cargo público y
que no está en la política activa, pero esto debería importar poco cuando nos
movemos en el ámbito de la moral y de lo “políticamente correcto”, por eso creo
que los que critican a otros por acudir a la sanidad privada también deberían
criticar, en este caso, a Andrés Ocaña. Y es que parece que a los comunistas
les gusta la sanidad privada, esta es la hipocresía de los comunistas.