domingo, 8 de febrero de 2015

RECORDANDO EN DECDLT… CINE ESPAÑOL O EL FRACASO DE LA INEPTITUD SECTARIA

Los domingos recordamos en Desde el Caballo de las Tendillas, y hoy os traemos un artículo de José Quijada (@PepeWilliamMunn), que publicamos sobre la gala de los Goya del pasado año, aunque en el 2014 parece que a nuestro cine le ha ido algo mejor… ¡Feliz domingo!

Todos los años se repite la astracanada, de manera calculada y milimétrica en la gala de Los Goya, como si fuese el día de la marmota de “Atrapado en el tiempo”, convirtiendo la supuesta fiesta del hipotético cine español en un mitin político del más rancio sectarismo decimonónico, donde el lobby de la “ceja” expande toda la bilis acumulada por su falta de éxito y  su mediocridad insalvables, en un ejercicio palmario de demagogia barata. Nunca tienen culpa de nada y el fracaso les hace más audaces. La autocrítica no existe para ellos. Están empeñados en elevar la inanidad de su “cine”, de sus inexistentes méritos creativos, de su carencia de talento, a un pedestal de adoración, de manera que están ante una atroz disyuntiva: mostrar públicamente sus vergüenzas o cubrirlas burdamente con un velo. Y eso es lo que hace este cuadro colectivo de incompetentes, tapar sus  nulos “logros” de cada año con el manto de la reivindicación y la protesta panfletaria más cerril, zafia y grosera; un arcaísmo disfrazado de modernidad que nos retrotrae a otros siglos. Y como el yonqui que necesita su dosis diaria para sentirse vivo, los Goya se transforman en su inyección permanente y supurante de los peores humores y venenos ideológicos, en su dosis anual que les hace evadirse de la realidad, y que es recibida con arrobo y entusiasmo sonrojantes, como buenos maestros de una mendacidad lacayuna, donde se aplaude todo, orgullosos de su limitación mental.

Porque todo lo anterior choca con la realidad aplastante de los datos, que no dejan lugar a la duda. No ha habido ninguna película española seleccionada para los grandes festivales europeos: Cannes, Berlín, Venecia, César, Bafta, Donatello… son los ejemplos más claros. Además, se elige para competir en los Oscar a uno de los mayores bodrios perpetrados este año y de otros muchos años: “15 años y un día”, que fue rechazada como era de suponer.  La película española más taquillera del año en España es “Mamá”, que se encuentra en el puesto 15 (con 8 millones de euros), y que es una coproducción entre Canadá y España. Pero la primera cinta producida íntegramente en el estado, “Zipi y Zape y el club de la canica”, se encuentra en el puesto ¡27!, con 5 millones de euros de recaudación. Otras muy renombradas, como “Los amantes pasajeros”, de Almodóvar o “Las brujas de Zugarramurdi”, de Alex de la Iglesia, no llegan a los 5 millones. La cuota de pantalla del cine estatal cayó cinco puntos porcentuales y medio, hasta un 16% menos que el año 2012. Desde 2004, cuando se recaudaron más de 691,6 millones, la caída acumulada es del 26,5%, lo que confirma la decadencia sin paliativos y sin freno del cine español.

Otro tema que pone de manifiesto la debacle del cine español es el de las subvenciones, que superan la recaudación de las cintas en los años 2008, 2009, 2010 y 2011. En 2012, “Lo imposible” (con 40,5 millones, un tercio de la recaudación del año) impidió la tendencia de años anteriores. El ICAA, el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales, es el organismo que reparte estas ayudas. Como podéis leer en la web del Ministerio de Cultura, es “un organismo autónomo adscrito a la Secretaría de Estado de Cultura que planifica las políticas de apoyo al sector cinematográfico y a la producción audiovisual”. Este organismo público tiene un gasto que pagan todos los ciudadanos españoles. De tal manera que, en 2010 las subvenciones al cine fueron de 81.068.318, 03 euros, pero el estado de liquidación del presupuesto del gasto del ICAA era de 120.698.560 euros en el BOE del 21 de septiembre de 2011. Cerca de 40 millones de euros más de gasto. Es decir, que en 2010 se gastó de fondos públicos para cine español 120.698.560 euros y se recaudó en taquilla 80.277.621,54 euros, más de 40 millones de euros de déficit. Además, el cine español también recibe ayudas de las comunidades autónomas, las televisiones públicas autonómicas y privadas y RTVE. Cada comunidad autónoma tiene sus normas que pueden ser desde utilizar la lengua autonómica hasta convocar subvenciones para cortos y largos, pasando porque la acción transcurra en esa comunidad. Las televisiones públicas participan en proyectos, mientras las televisiones privadas tienen la obligación de invertir un 5% de sus ingresos brutos anuales en cine, lo que supone más de 90 millones que cada año tienen que destinar por ley sólo al cine español, que sumado a los 33,77 millones aprobados por los presupuestos generales para el año pasado, alcanza una factura que eleva a más de 130 millones de euros las ayudas públicas que recibió el sector cinematográfico español en 2013, frente a los apenas 72 millones de euros que recaudaron en taquilla ese mismo año las películas españolas, siendo el 14% de la cuota total de mercado y un balance de casi 60 millones más de subvenciones recibidas que de ingresos.

Por otra parte, también resulta fraudulento cómo se otorgan los distintos tipos de subvenciones, exigiéndose para percibir la llamada “ayuda complementaria” una recaudación mínima determinada, según un baremo aprobado: si una película recauda 300.000 euros, se le dan 45.000 euros; si recauda 200.000, pues 30.000 euros de ayuda; si recaudase 1 millón de euros, 150.000 euros de subvención. Una vez conseguida la recaudación mínima exigible para la ayuda complementaria, la cuantía de la subvención depende de la inversión del productor, no pudiendo superar el 33% de la misma hasta un máximo de 700.000 euros. Es decir, si realizas una película con un coste superior a 2,1 millones de euros y alcanzas el límite exigido de recaudación, recibes 700.000 euros, la máxima subvención. Si el coste es menor, la subvención va bajando… Por lo pronto podemos observar algo extraño: que una película recaudando 330.000 euros en taquilla podría obtener una subvención de más del doble o el triple, lo que significa que la cantidad recibida es mayor que la cantidad necesaria para recibirla. ¿Creen ustedes que esto se produce en casos aislados? Nada de eso. Entre los años 2005 al 2009, ambos inclusive, no menos de ¡170! películas han sobrepasado por poco, sospechosamente, el límite mínimo exigido para obtener la subvención. Sorprendente que tantas películas recaudan justo por encima del baremo obligatorio, lo que es indicativo de la adulteración de los datos para obtener las ayudas. Y dice González Macho, presidente de la Academia de Cine español, que “No hay ningún cheque en blanco. Las ayudas a la amortización se dan en función de los rendimientos en taquilla”.

La incontinencia verbal no tiene límites en ese desfile de vanidades y de fatuidad en que se convierte la gala de Los Goya de cada año, donde el talento y la creatividad es sustituido por las demandas y las quejas de todo tipo y contra todo el que no siga sus directrices impostadas. Todo cabe menos el CINE, que siempre está ausente y no aparece por ningún lado, aunque se le busque con lupa, como huyendo despavorido y aterrorizado de esa cuadrilla de retroprogresía grotesca, ridícula, mezquina, vulgar y perdedora. Desde la Verdú y su lastimosa película, pasando por el ejército rojo de los cien mil hijos de Bardem, hasta el presidente González Macho que, sin sonrojarse, expresó en su diatriba: “Hacer cine hoy es un acto heroico”. Lo que de verdad es un acto heroico, una gesta épica, es ir a ver una película española y aguantarla entera. El alcanforado y caduco cine español, mengua de tal manera que ya no alcanza a proyectar su sombra.

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