Ayer, las hordas de la extrema izquierda (y también algunos otros de la izquierda) se
lanzaban contra el portavoz del Partido Popular, Pablo Casado, por hacer referencia
a un hecho histórico que ahí está y que no se podrá cambiar. Y es que en 1934,
concretamente un 6 de octubre, Lluís Companys, Presidente de la Generalidad, proclamaba
el estado catalán. Y a ese hecho y a sus consecuencias hacía referencia el
líder popular, motivo por el cual toda la extrema izquierda, de la mano de
Pablo Iglesias, se le echaba encima. ¿Y qué es lo que decía Pablo Casado?
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martes, 10 de octubre de 2017
martes, 29 de septiembre de 2015
PODEMOS O EL REGRESO A LA ESPAÑA DE LA II REPÚBLICA, por @PepeWilliamMunn
Hoy contamos con una
nueva colaboración de José Quijada Rubira, en la que nos habla de la década de
los 30 del pasado siglo y de las semejanzas con la actualidad; y la verdad, da
que pensar... Como siempre os decimos este Blog está abierto a la colaboración
de sus lectores.
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viernes, 25 de octubre de 2013
ESPAÑA, HACIA UN NUEVO FRENTE POPULAR, por @PepeWilliamMunn
El
amigo de DECDLT, José Quijada Rubira, comparte un nuevo artículo otro de sus
exhaustivos análisis. Espero que sea de vuestro agrado.
En
la II República, tras el fracaso del golpe de Estado de octubre de 1934
(conocido como la revolución de Asturias) perpetrado por las izquierdas y el
nacionalismo catalán, se fue germinando la unión de toda la izquierda,
incluidos los ácratas, para derribar a la derecha del poder, aislándola y
marginándola de todo derecho. En las elecciones de febrero de 1936, ese germen
dio sus frutos en el llamado Frente Popular (PSOE, PCE, PNV, Ezquerra, partidos republicanos jacobinos y el apoyo
del sindicato anarquista de la CNT), que obtuvo una amplia ventaja en las
Cortes hasta hacerla aplastante –hoy se sabe que las derechas obtuvieron más
votos-, quitando escaños a la derecha mediante una “revisión de actas” que
atendía arbitrariamente a denuncias de supuestos abusos electorales
derechistas. El objetivo estaba cumplido: impedir un nuevo triunfo de la
derecha, quedando reducida a elemento testimonial y justificador de un régimen,
el republicano, que en realidad dejaba de ser democrático. Estamos en 2013 y han
transcurrido 77 años, pero se están dando una serie de similitudes y
coincidencias hoy en día que parecen copiados de aquéllos terribles
aconteceres. Me limitaré a comparar
diferentes y variados hechos del pasado y el presente:
- Por
primera vez desde el comienzo de la democracia, el fraccionamiento de los
partidos políticos es cada vez más evidente, unido a la ausencia de un líder o
líderes carismáticos que consigan ilusionar y atraer, con nuevas propuestas, a
una mayoría silenciosa de la sociedad. Esta circunstancia es aprovechada por la
izquierda, que siempre se une y apoya cuando llega el momento decisivo (ahí
están los numerosísimos casos de alianza entre PSOE, IU, UPyD, nacionalistas y
etarras, como el Pacto del Tinell del 14 diciembre de 2003) para impedir a la
derecha que gobierne, dejándola al margen de toda decisión. El llamado “cordón
sanitario” contra la derecha, como ya sucedió en la II República con el Frente
Popular.
- Como
actualmente Artur Mas, CIU, Esquerra y su proceso secesionista, con desacato a
la Constitución incluido, la Esquerra del ahora glorificado Companys, rechazó
(junio de 1934) la decisión del Tribunal de Garantías Constitucionales creado
en tiempos de Azaña, sobre una abusiva ley de contratos agrarios, poniéndose en
rebeldía y afirmando: “El fallo del Tribunal es la culminación de una ofensiva
contra Cataluña… Los buenos catalanes deben defender su prestigio con la sangre
de sus venas”. ¿Verdad que les suena?
- Igual
que la inmensa mayoría de la izquierda de ahora apoya o, como mínimo, ve con
empatía las propuestas separatistas que conducen a la desmembración de España,
José Díaz (secretario general y máximo dirigente del PCE durante la II
República), exponía en un mitin de febrero de 1936, poco antes de las
elecciones “ganadas” por el Frente Popular: “Queremos que las nacionalidades de
nuestro país –Cataluña, Euskadi, Galicia- puedan disponer libremente de sus
destinos ¿por qué no? Si ellos quieren liberarse del yugo del imperialismo
español…tendrán nuestra ayuda”.
- Del
mismo modo que en la II República, aumentado al infinito con la llegada del
Frente Popular, se perseguía a la iglesia, a sus fieles y todo lo relacionado
con ella, imperando una cristofobia extrema como lo demuestra la disolución de
los jesuitas, la prohibición a las órdenes religiosas de cualquier actividad
económica y de la enseñanza; la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana
Díaz, prohíbe a los profesores de religión ejercer funciones de cuidado y
control en los recreos, aludiendo a una supuesta falta de mérito y capacidad de
unos profesores designados por la iglesia. PSOE e IU siguen con su trasnochado
y radical laicismo comecuras.
- Reaparición
de los anarquistas, con la colocación de artefactos explosivos en la catedral
de la Almudena de Madrid y en la Basílica de El Pilar de Zaragoza, bautizados
con el nombre del vil asesino ácrata Mateo Morral. Es la progresiva
radicalización de grupos antisistema y el deslizamiento del lenguaje de la
izquierda hacia una dialéctica de corte revolucionario. Es la vuelta a la
gimnasia revolucionaria del sanguinario y terrorista Juan García Oliver, líder
anarquista de la CNT, que participó en la preparación del atentado contra Dato
y apoyó al Frente Popular en las elecciones de 1936.
- Acoso
a políticos de la derecha y sólo de la derecha, con los famosos escraches
(siempre la terminología de la izquierda disfrazando la realidad con eufemismos
delirantes), y a jueces que investigan sus corrupciones, como la juez Alaya,
insultada, perseguida y acosada de manera brutal por la izquierda (partidos y
sindicatos), por sacar a relucir los desmanes gigantescos de un régimen cuasi
bolchevique. Como José Calvo Sotelo en la época del Frente Popular, ésta
heroína tiene que llevar escolta para protegerse de los desalmados izquierdistas.
Miguel de Unamuno, tras las elecciones del Frente Popular, decía: “Una Sala de
Audiencia cercada por una turba de energúmenos dementes que querían linchar a
los magistrados, jueces y abogados”.
- Impunidad
de las izquierdas ante la Justicia, como demuestra el gratis total de las
bandas delictivas y delictuosas de Ada Colau y su PAH; Sánchez Gordillo,
Cañamero y su SAT; y las barricadas salvajes en los campus, alentadas y
apoyadas por rectores, contra la Ley
Wert, saltándose el Estado de Derecho en multitud de ocasiones. Son los nuevos
“brazos” de la izquierda que, como en la época de la II República, los utiliza
y los maneja para atemorizar a la derecha. Azaña, sólo un mes después de las
elecciones de febrero del 36, exponía: “Hoy nos han quemado Yecla: 7 iglesias,
6 casas, todos los centros políticos de derecha…Incendios en Albacete, Almansa.
Ayer, motín y asesinatos en Jumilla. El sábado, Logroño, el viernes, Madrid:
tres iglesias…Han apaleado a un comandante vestido de uniforme que no hacía
nada…Creo que van más de 200 muertos y heridos desde que se formó el Gobierno,
y he perdido la cuenta de las poblaciones en que han quemado iglesias”.
- Toda
la izquierda y los partidos separatistas,
alegrándose de la anulación de la Doctrina Parot y pactando con los
partidos terroristas, como ya sucedió en la II República; posicionándose a
favor de Gibraltar; alabando e inclinándose ante los regímenes comunistas de
Cuba, Venezuela y Corea del Norte. Igual que el secretario general del PCE,
José Díaz, sobre la URSS, en 1936: “Se ha convertido en el primer país del
mundo en cuanto cultura…Allí los hombres de ciencia, los sabios, los
intelectuales, no tienen trabas para desarrollar sus investigaciones
científicas…La atalaya luminosa que nos alumbra el camino; allí hay un pueblo
orgulloso, un pueblo libre, que no sufre ni explotación ni hambre, que se ha
liberado por completo…” Tremendo.
- La
depravación del discurso de la izquierda y su sectario exclusivismo ha llegado
a límites surrealistas, y no oculta sus planes porque sus posibilidades pasan
por consolidar ante el electorado la idea de una alternativa frentista. Creen
que el pueblo sólo se equivoca cuando no la vota y que el pluralismo es un
defecto de la sociedad o un error del ciudadano. Gil-Robles, el líder de CEDA,
advirtió en las Cortes, el día 15 de febrero de 1936, tras las elecciones del
Frente Popular: “Una masa considerable de opinión española, que por lo menos es
la mitad de la nación, no se resigna implacablemente a morir: yo os lo aseguro.
Si no puede defenderse por un camino, se defenderá por otro…La guerra civil la
impulsa, por una parte, la violencia de aquellos que quieren ir a la conquista
del Poder por el camino de la revolución; por otra, la están mimando,
sosteniendo y cuidando la apatía de un Gobierno que no se atreve…” El dictamen
del dirigente derechista de la II República, es un calco de la actual
situación, Gobierno apático incluido. ¿Acabaremos por repetir la historia?
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miércoles, 6 de marzo de 2013
EL SOFISMA DE LA SUPERIORIDAD MORAL DE LA IZQUIERDA por @PepeWilliamMunn
Volvemos a publicar un artículo del
amigo José Quijada Rubira, @PepeWilliamMunn. Recuerdo que el Blog está abierto a todos los que
quieran participar.
Por no sé qué extraña causa, por no sé
qué falso motivo, la izquierda en España siempre ha gozado de un prestigio, de
un halo beatífico, totalmente inmerecido
y falaz, sin un razonamiento lógico y sólido donde basar esa fama, donde
mantener ese falsario. De una manera obscena, en virtud de no sé qué dogma
proclamado por no sé quién, se reconoce a sí misma la encarnación de la
sensibilidad social, poseedora de de unos ideales y principios superiores,
considerándose la máxima autoridad moral, en cada momento y circunstancia. Mucho
tiene que ver la inmensa maquinaria propagandística que siempre ha tenido,
funcionando a todo gas, manipulando y distorsionando a su antojo todo lo
acontecido, cambiando y manoseando los hechos, proyectándolos a su favor de
manera sectaria y fanática, ocultando la verdad histórica y elevando sus
consignas a la categoría de argumentos.
Sin embargo, si uno se preocupa de
estudiar, de indagar en la oscura historia de la izquierda, en ese pasado que
glorifican y ponen de modelo a seguir, de donde surge y nace esa supuesta
superioridad moral, comprobará y llegará a la conclusión de que su legado –el presente
es idéntico- es lo más siniestro, terrorífico y genocida que se pueda alcanzar.
Pronto se desmonta el “formidable instrumento de poder moldeado en el yunque de
la psicología de las sectas”, que decía Raymond Aron sobre el marxismo,
quedando a la intemperie todas sus miserias, sus contradicciones, su falta de
coherencia y, sobre todo, su atroz, brutal y patibularia genealogía.
Para llevar un orden, no sólo
cronológico, y no mezclar toda el ala izquierdista, he considerado dividirla en
tres grupos, movimientos o partidos, para una mayor claridad en la exposición y
lectura de los actos llevados a cabo por ellos, tomando como punto de partida
el Siglo XX y finales del XIX: Anarquistas, Partido Comunista y Partido
Socialista Obrero Español. Sigo con declaraciones de personajes insignes, que
vivieron en primera persona los hechos, y termino con una pequeña conclusión a
lo anteriormente descrito.
1). ANARQUISTAS:
Los anarquistas pueden presumir del
magnicidio de tres presidentes de España, comenzando por Cánovas del Castillo,
en 1897, por Angiolillo; José Canalejas, en 1912, por Pardiñas; y Eduardo Dato,
en 1921, por Casanellas, Nicolau y Mateo. Todos ellos a tiros y por la espalda,
de manera cobarde y vil. También lo intentaron con Maura, el político
conservador considerado la bestia negra de los anarquistas, en 1904, por Artal (esta vez con un cuchillo), y en 1910,
que trataremos en el bloque socialista. Además, el atentado de Mateo Morral
contra Alfonso XIII, que causó 28 muertes en 1906; o el del Liceo de Barcelona, por Santiago
Salvador, en 1893, causando 22 muertos, ambos con bomba.
Como CNT (Confederación Nacional de
Trabajadores), FAI (Federación Anarquista Ibérica) u otros nombres de
grupúsculos anarcoides, participaron activamente en la insurrección de Casas
Viejas, en 1933, donde quisieron proclamar el “comunismo libertario”; la
Revolución de Asturias de 1934, un golpe de Estado porque gobernaba la derecha;
y en el Frente Popular (1936), que daría lugar a todo tipo de desmanes y
asesinatos consentidos: la llamada “primavera trágica”, que llevaría a la
Guerra Civil. El movimiento anarquista oscila, permanentemente, entre dos
polos: la organización sindical estructurada y revolucionaria, y el terrorismo
puro y duro. Uno de sus líderes, García Oliver –ministro de justicia en
noviembre de 1936- es muy claro: “La República no es más que una entidad
burguesa que debe ser superada por el comunismo libertario”. Es la puesta en
práctica de la “gimnasia revolucionaria”, incluso formando parte de los
gobiernos: de la Generalitat catalana primero, de la República después.
2). PARTIDO COMUNISTA ESPAÑOL:
El 15 de abril de 1920, en la Casa del
Pueblo de Madrid, fue fundado el Partido Comunista Español. Entre sus
fundadores estaba Dolores Ibárruri, conocida como “La Pasionaria”, admiradora
de la Revolución Bolchevique, y que entre sus capítulos más destacados está la
frase que le dijo a Calvo Sotelo en las Cortes, dos días antes de su asesinato:
“Este es tu último discurso”, como así testifica el historiador Salvador
Madariaga. Entre sus muchos discursos, podemos poner este pequeño ejemplo, de
febrero de 1936, tras las últimas elecciones de la 2ª República: “Vivimos en
una situación revolucionaria que no puede ser demorada con obstáculos
legales… El pueblo impone su propia legalidad y el 16 de febrero pidió la
ejecución de sus asesinos”. Tras un llamamiento internacional –de Ibárruri- por
radio, el 29 de julio del 36, comienzan a formarse las Brigadas Internacionales
de voluntarios, sembrando el terror en toda España.
El Partido Comunista de España, junto a
PSOE y anarquistas, crea las milicias, armando a miles de personas durante la
II República, con el fin de organizar una insurrección armada que dio lugar a
la Revolución de Asturias de 1934, aunque los socialistas fueron los
principales protagonistas. Una pieza fundamental del Terror rojo fueron las
llamadas “checas”, que en la España republicana funcionaban como centro de
detención interrogatorio, tortura y ejecución desde los primeros días de la
guerra hasta sus compases finales. Las checas comenzaron siendo cárceles
privadas de los partidos y sindicatos del Frente Popular. Hay que destacar a
Santiago Carrillo que, aunque comenzó en el socialismo, fue el unificador de
las Juventudes Socialistas y Comunistas el 1 de abril de 1936, siendo nombrado
Secretario General y llegando a ser el alma mater del PCE. Carrillo es el
responsable, desde su consejería de Orden Público, de las matanzas de
Paracuellos en noviembre y diciembre de 1936, ejecutando a varios miles de
inocentes, en el mayor genocidio producido en España, entre ellos Ramiro de
Maeztu, Pedro Muñoz Seca, Ramiro Ledesma Ramos, etc. Hay que significar
también, que había una checa para intelectuales: la Alianza Internacional de
Intelectuales Antifascistas, instalada en el Palacio de Zabálburu, con el poeta
Rafael Alberti a la cabeza, que se propuso depurar la Academia Española. Más de
200 checas en toda España, para exterminar a la “quinta columna”: simpatizantes
del Alzamiento que, desde dentro, actuaban clandestinamente.
3). PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL:
El PSOE nació en 1879, fundado por Pablo
Iglesias. Su sindicato, la Unión General de Trabajadores, en 1888. El
movimiento socialista representaba a Marx frente a Bakunin (anarquistas). El
PSOE nunca fue un partido moderado: su programa era –y lo seguiría siendo- la
toma del poder y la implantación de la dictadura del proletariado. En 1909
participan en la violentísima Semana Trágica de Barcelona: 120 muertos, más de
500 heridos, 112 edificios derruidos por el fuego. Consigue su primer diputado
en 1909, su flamante líder Pablo Iglesias, que en la sesión del 7 de julio de
1910 proclama: “Este partido está en la legalidad mientras la legalidad le
permita adquirir lo que necesita; fuera de la legalidad, cuando ella no le
permita realizar sus aspiraciones”. La exaltación revolucionaria de Iglesias le
lleva a amenazar de muerte al presidente del Gobierno, Antonio Maura: “Tal ha
sido la indignación por la política del gobierno presidido por el señor Maura
en los elementos proletarios que nosotros… hemos llegado al extremo de
considerar que antes que Su Señoría suba al Poder debemos ir hasta el atentado
personal”. Quince días después, el simpatizante socialista Manuel Posa, de 18
años, disparaba tres tiros contra Maura, que resultó gravemente herido.
En consonancia con sus posiciones
maximalistas, el PSOE apoyó la huelga revolucionaria de 1917, eco de la
revolución soviética. Es un partido que considera la violencia como un
instrumento apto para conquistar el poder. En la Segunda República, cede la
iniciativa a los republicanos para que éstos dieran el primer impulso
revolucionario. Largo Caballero, el llamado Lenin español, siempre lo expresó
con claridad: “la República sólo era un paso necesario para la transformación
revolucionaria del sistema político y económico”. Su modelo era la Rusia de los
soviets.
Cuando la derecha gana las elecciones de
1933, consiguiendo cinco millones y medio de votos para un cuerpo electoral de
ocho millones y medio de votantes, perdiendo los socialistas la mitad de sus
diputados, comienzan a preparar el golpe de Estado conocido como la Revolución
de Asturias de octubre de 1934, a pesar que la CEDA, el partido más votado,
queda excluido del Gobierno, circunstancia anómala en cualquier democracia
normal. Pero es que la II República era una seudodemocracia sometida a la
tutela de la izquierda. Al inicio de 1934, la comisión ejecutiva del PSOE
aprobó el “Proyecto de bases”, redactado por Indalecio Prieto que serviría como
fundamento a la revolución asturiana. Además, junto a la insurrección de
Asturias se había preparado un golpe de mano donde Largo Caballero desempeñaba
el papel del presidente del comité revolucionario y que debía ser ejecutado por
las juventudes socialistas y comunistas –con Carrillo a la cabeza- en
coordinación con elementos afectos al PSOE en el Ejército, la Guardia de Asalto
y la Guardia Civil. Debían secuestrar al presidente de la República y al del
Congreso. Todo ello fracasó, con un balance de 1.400 muertos y más de 2.000
heridos.
Republicanos de izquierda, socialistas,
comunistas y otros partidos fueron a las elecciones, del 16 de febrero de 1936,
en coalición pronto llamada Frente Popular. No se publicaron las votaciones,
pero dicho frente se atribuyó la victoria. Habían ganado los golpistas de 1934
y acabaron por demoler la II República. El mismo presidente de la República,
Niceto Alcalá Zamora, lo resumía: “un golpe de estado parlamentario”. Todo ello
llevó consigo a la llamada “primavera trágica”, una suerte de guerra civil
larvada, con 269 muertos, 1.287 heridos (la mayoría de las víctimas, de
derechas), 33 periódicos de derechas asaltados, 10 completamente destruidos,
asalto de 312 centros políticos y sedes, más destrucción de otros 69; 160
iglesias destruidas, 251 templos incendiados o asaltados, 113 huelgas
generales, 228 huelgas parciales, 146 bombas explotadas… El historiador
Stanley Payne, comenta: “las milicias de
la izquierda provocaban violencias contra las derechas y después acudían a
detener a las víctimas, derechistas, por las violencias”. El desenlace de tanta
violencia, preludio de la Guerra Civil, es el asesinato de José Calvo Sotelo,
líder de las derechas monárquicas: el 16 de junio había sido amenazado de
muerte y un mes más tarde, por la noche, media docena de militantes socialistas
de la Motorizada, los pistoleros de Prieto, y al menos un escolta de la
diputada socialistas Margarita Nelken,
además de algunos guardias, se dirigen al domicilio de Calvo Sotelo. El
diputado es detenido y embarcado en el vehículo. Después de recorrer unos cientos
de metros, el pistolero Luis Cuenca, socialista de la escolta de Prieto,
dispara un tiro en la cabeza de Calvo Sotelo; después, otro. La camioneta 17 se
dirigió entonces al cementerio del este, donde dejó el cadáver de la víctima.
El asesinato de Calvo Sotelo era una declaración de guerra abierta a la
oposición conservadora, y una provocación para las fuerzas armadas. Era la gota
que colmó el vaso.
4). TESTIMONIOS DE PERSONAJES INSIGNES:
Azaña, presidente del Gobierno ( 1931-33
y 1936) y presidente de la II República
(1936-39), motor de la convergencia de todas las fuerzas de la izquierda
para formar el Frente Popular, acabó desilusionándose y reconociendo su inmenso
error: “El gobierno republicano se hundió en septiembre del 36 agotado por los
esfuerzos estériles de restablecer la unidad de dirección, descorazonado por la
obra homicida –y suicida- que estaban cumpliendo, so capa de destruir al
fascismo, los más desaforados enemigos de la República”.
Niceto Alcalá Zamora, presidente de la
II República (1931-36), después de las elecciones de febrero de 1936, dijo:
“…el Frente Popular obtenía solamente poco más, muy poco, de 200 actas en un
Parlamento de 473 diputados… La mayoría absoluta se le escapaba. Sin embargo,
logró conquistarla…violando todos los escrúpulos de legalidad y de conciencia…
Reclamó el Poder por medio de la violencia… Se anularon todas las actas de
ciertas provincias donde la oposición resultó victoriosa; se proclamaron
diputados a candidatos amigos vencidos. Se expulsaron de las Cortes a varios
diputados de las minorías… Fue así que las Cortes prepararon dos golpes de
Estado parlamentarios”. Artículo en el Journal de Geneve, del 17 de enero de
1937. Los papeles de Don Niceto cuentan
juicios poco complacientes sobre acontecimientos que la izquierda prefiere
silenciar, como ha denunciado su nieto José Alcalá Zamora.
El historiador Salvador de Madariaga,
nada sospechoso de ser de derechas, expresaría: “Largo Caballero no ocultó
jamás su intención… Siempre fue su propósito llevar a España a una dictadura
del proletariado. Ya por el camino de la violencia, la nación, en cuyo seno una
masa considerable tiende siempre a ceder
a esta tentación, se fue dejando contagiar por la violencia”.
5). CONCLUSIÓN:
Aunque el muro de Berlín cayó hace tiempo,
sigue edificado en las mentes de la izquierda, prisionera de una ideología
arcaica, anacrónica y antediluviana, que incapacita sus mentes a pensar
libremente. Son seres robotizados, incapaces de discurrir por sí mismos, que
vagan como espectros obsoletos, como zombis. Son muertos vivientes del
adoctrinamiento, sin alma ni dirección, perdidos en la noche de los tiempos,
incapaces de reaccionar. Su mentira disfrazada de leyenda, quieren
transformarla en Historia por arte de birlibirloque, eludiendo y ocultando toda
la barbarie que representan. Unamuno dijo: “Las inauditas salvajadas de las
hordas marxistas, rojas, exceden toda descripción y he de ahorrarme retórica
barata”. Amén.
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miércoles, 5 de diciembre de 2012
OJALÁ DURANTE MUCHOS AÑOS CELEBREN LA VICTORIA DEL 82
El Partido Socialista Obrero Español
(PSOE) celebraba este fin de semana los 30 años de la llegada al poder del
socialismo a España. Y las figuras principales del acto eran Felipe González y
Alfredo P. Rubalcaba, ¡ahí queda eso! Lo que ha evolucionado el PSOE en 30
años. Lógico que estuviera Felipe en el acto, faltaría más, pues era el
homenajeado, pero lo triste es que el Secretario General del PSOE sea
Rubalcaba, que ya estuvo como Ministro en varios de los gobiernos de Mister X.
Y me alegra que celebren esta efeméride,
y que sigan muchos años más celebrándola, pues eso querrá decir que cada vez
tienen menos cosas que celebrar, pues en mi opinión, el PSOE ya ha aportado a
la sociedad todo lo que tenía que aportar.
Y es que como comenté en el artículo “la memoria de mi memoria histórica”, el PSOE podría también celebrar el discurso
de Pablo Iglesias en el Congreso de los Diputados, en 1910, cuando dijo aquello
de «El partido socialista viene a
buscar aquí lo que de utilidad puede hallar, pero la totalidad de su ideal no
está aquí; la totalidad entiende que ha de obtenerse de otro modo. Es decir,
que este partido… estará en la legalidad mientras la legalidad le permita
adquirir lo que necesita; fuera de la legalidad, como han estado todos
los partidos, cuando ella no le permita realizar sus aspiraciones». Esto sí que fue una gran aportación a la
democracia y una guía para los futuros socialistas.
Imagino que fruto del citado discurso el PSOE
participó en el intento de golpe de estado de 1934, con la revolución de
Asturias, intentando lograr lo que querían fuera de la legalidad.
Luego llegaron los desgraciados años del
Franquismo, y el PSOE desapareció, tras la muerte del dictador todos los
socialistas cabían en un taxi. Pero rápidamente se dieron cuenta de que se
podían hacer con el poder y llegar al Gobierno, Felipe y Guerra eran tíos
listos. Tan listos que se pasaron de la raya, pues la corrupción se volvió en
su sello de identidad.
En el tema de la corrupción le tenemos mucho que
agradecer al PSOE, pues mucha gente de bien, que los votó en el 82 confiados en
su buen hacer, se dieron cuenta de lo que son y a lo que se dedican, habiendo
dejado de confiar en ellos. Por eso espero que durante muchos años sigan
celebrando la victoria de 1982.
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