Mostrando entradas con la etiqueta Bibliotecas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bibliotecas. Mostrar todas las entradas

jueves, 29 de agosto de 2013

CUANDO LA CRISIS ENTRA POR LA PUERTA, LA CULTURA…, por @jcastizo

Publicamos un nuevo artículo de Jesús Castizo, estamos encantados de publicar colaboraciones de nuestros amigos, así que ya sabéis, ¡animaos!


Escapa por la ventana o ¿por qué lo llaman piratería cuando quieren decir avaricia?

Soy un lector asiduo, frecuente, un devora páginas o más conocido como vulgar “ratón de biblioteca”; unos minutos de lectura nunca pueden faltarme antes de caer en brazos de morfeo y desde muy joven nunca han faltado uno o más libros en mi mesilla de noche.

Pero claro, los tiempos cambian, los pisos ya no son tan grandes como los de nuestros padres (aquellas enormes enciclopedias que por sí sola llenaba una o más estanterías), ni nuestra hipoteca es tan pequeña y claro la falta de tiempo y espacio (que además se agrava en caso de esos pequeños monstruitos más conocidos como hijos) no permite el mismo ritmo de compra.

Y la tecnología ayuda, y MUCHO!!! Pasar de libro en papel al libro electrónico, especialmente tras la irrupción de un dispositivo económico, fácil de manejar y accesible como el KINDLE, resulta una experiencia maravillosa. No más pilas de libros en precario equilibrio, no más estanterías abarrotadas ni cajas llenas, la inmediatez de obtener y empezar en pocos segundos a disfrutar del libro y el ahorro para el bolsillo.

Pero uno también es legal o al menos le gustaría serlo y que los autores sean justamente recompensados, pero resulta tarea titánica cuando:

- La mayoría de autores siguen empeñados en vender papel, son muy pocos los que ponen a la venta sus obras en portales digitales (amazón.es, casadelibro.com o similar) a un precio razonable teniendo en cuenta el ahorro en distribución, almacenaje o intermediarios, resulta absurdo y me niego a comprar la versión digital casi al mismo precio que en papel (no he tenido problema en comprar en Amazón obras de autores como José Luís Gámez que si entienden el mercado). Y son menos los que cuelgan sus obras libremente en su propia página web confiando en los donativos de los lectores (tampoco he tenido problema en donar aproximadamente 5 € a autores cuyas obras he descargado y leído por este método). Resulta además “sorprendente” que tras dirigirte a autores a cuya obra has accedido por “otras fuentes” pidiéndoles un mecanismo (cuenta de paypal, cuenta bancaria, etc..) para realizar una donación y compensarles por su trabajo ni te respondan o lo hagan ignorando completamente la petición (me ha ocurrido un par de veces), debe de sobrarles el dinero...

- Las bibliotecas públicas están en algunos casos (como ocurre en mi localidad) totalmente convertidas en salas de estudio públicas donde no se cuida, ni promueve ni se mima el préstamo de libros, siendo estos poco más que adornos de relleno, hasta el punto de (anécdota real) mezclar en una misma sala un DVD de Corto Maltesse, DVDs del gato con botas, libros infantiles y cómics Marvel (donde literalmente en cierta viñeta un villano arranca de un mordisco la cabeza de un héroe o se come los intestinos de otros, visiten este link si creen que exagero). Además desaparecen mecanismos como el préstamo entre bibliotecas que te permitía disfrutar de muchísimas obras sin limitarte a tu localidad, justificarán en que es muy caro, claro que para llenar los bolsillos de las editoriales con un absurdo, derrochador, faraónico e impracticable sistema de préstamo digital sí que hay dinero. Bibliotecas que además pagan religiosamente un canon por préstamo que en teoría (¿de cuantas sociedades de gestión se han auditado las cuentas en este país?) va a parar finalmente a manos de los autores.

Señores autores, tengan claro que me encanta, adoro, me “flipa” leer, que no quiero un “todo gratis”, que se que su trabajo tanto como el mío tiene su precio, y que estoy dispuesto a pagar, pero por lo menos denme facilidades, que lamento mucho decírselo la luz, el agua, la cesta de la compra también me cuestan lo suyo y por desgracia cada día más, yo me apretaré el cinturón pero les pido ustedes también vigilen el suyo.  

jueves, 4 de julio de 2013

CON DINERO Y A LO LOCO…, por Jesús Castizo

Os dejo un artículo del amigo Jesús Castizo. Os recuerdo que todo el que quiera puede publicar en DECDLT.


Este podría ser el lema de nuestros gobernantes, aeropuertos sin aviones, estaciones sin trenes, autovías sin coches, astilleros sin barcos y recientemente, aunque llame menos la atención libros sin lectores.

Y es que, cuando el portal de la red de bibliotecas públicas de Andalucía es penoso, sin que permita siquiera funciones básicas como la renovación del préstamo y limitándose a un simple catálogo on-line, noticias como esta parecen adentrarse en el terreno de la ciencia ficción o al menos de universos alternativos al nuestro.

Libros electrónicos, prestamos virtuales, acceso por Internet,… palabras muy bonitas y que puestos a mal pensar parecen un simple negocio con algún grupo editorial, gracias al cual el gobierno pagará una jugosa cantidad de dinero por el acceso al catalogo digital de dicho grupo, acceso que dudamos algún día llegue a materializarse en esta España de reinos de taifas.

Señores gobernantes, por si no lo saben les recuerdo que existe una cosa llamada Internet y descargas y formatos PDF, EPUB y otros. Desde el momento en que cualquier obra se busca y se descarga en poco más de un minuto, crear una infraestructura a nivel nacional de préstamo digital, con su correspondiente y draconiano sistema de DRM (Digital Right Management o Gestión Digital de Derechos), parece una quimera o la idea de un loco. Les basta con remitirse a los escasos y desastrosos intentos del mercado editorial patrio de crear algo similar para la venta de ebooks. Solamente un gigante tecnológico como Amazón, apoyado en la venta de su producto estrella (el lector Kindle), está consiguiendo cambiar las cosas (yo mismo ya he comprado varias veces en su tienda) y consolidar un nuevo mercado.

Estimados señores si quieren “impulsar el consumo legal de contenidos de calidad” o “extender la lectura a sectores sociales”, les recomiendo otras medidas más sencillas, como equiparar el libro del libro digital (un 21%) al del libro impreso (un 4%), permitir la libertad de precios (en España Amazón u otras están obligados a vender al precio que fija la editorial, con solo un 5% de margen ya sea en la versión impresa o en la digital), conceder ayudas a la compra de ereaders, reformar el prehistórico y despótico sistema de gestión de derechos de autor, fomentar la autoedición o ayudar a las pequeñas editoriales.

Pero claro eso no vende titulares, ni permite hacerse la foto ni hacer jugosos negocios...