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sábado, 30 de noviembre de 2013

FINANCIACIÓN QUE BONITO NOMBRE TIENES…., por Empresarios del 9 largo


Hace unos días el Presidente del Banco Santander afirmó que “está llegando dinero a España por todas partes”. En los grandes números no le falta razón, fondos extranjeros están comprando deuda pública, se han producido refinanciaciones en grandes empresas como El Corte Inglés, importantes movimientos corporativos, ¿y a nivel micro qué?

Pues a nivel micro aún no llega el crédito, la banca no está, ni se le espera, fondos de préstamos a emprendedores del Gobierno han estado bloqueados hasta octubre, y todo se limita a las 3 F como fuentes de financiación. Es decir, Friends, family and fools (los amigos, la familia y los locos).

Y es que en España los inversores particulares (business angels o como quieran llamarlos), casi no existen, y los fondos de capital riesgo suelen ser para medianas o grandes empresas. El español es capaz de invertir todos sus ahorros en un producto por el hecho de que se lo ofrece un banco, y le pone la etiqueta “preferente”, por no hablar de invertir en sellos, o en tercera vivienda vacacional en decimoquinta línea de playa; pero es incapaz de invertir 1.000 € en una fábrica que puede tocar y ver, o en la que ha trabajado toda la vida.

¿Y la banca? Pues le dirán que no existe “demanda de crédito solvente”. Es decir, varón de 65 años, con piso pagado, 100 mil euros en el banco, 1.900 € de pensión, y que pide mil euros para ir de vacaciones con el Inserso, pagando el 10 % de interés. Sus depósitos de 100 mil, por supuesto, se los retribuyen al 1 %. Póngale el lector el adjetivo.

Pero… ¿qué hace el banco del señor Botín?, pues lo que todos. Recoger lo prestado en España (no se olvide que más del 95 % de españoles con hipoteca la sigue pagando), y prestarlo en otros países, o lo que es peor, prestarle a las Administraciones Públicas. Por no aburrir con datos: los créditos a clientes en España a octubre de 2013 de dicho banco son de 165 mil millones, en diciembre de 2007 eran 190 mil millones. Entre 2011 y 2012, se produce una diminución del crédito a particulares y empresas -19,3 mil millones, y un aumento del crédito a las Administraciones Públicas de 4,7 mil millones. Entre septiembre de 2012 y 2013, se han reducido -8 mil millones en particulares y empresas (-5 mil millones solo en empresas), y, esta vez sí, reducido -1 mil millones en Administraciones Públicas.

Si aún así consigue que le escuche un banco, le pedirán garantías… pero no se precipite. Si aporta un piso como garantía, le dirán que no quieren más activos inmobiliarios. Si aporta dinero en efectivo como garantía… desconfiarán porque “¿si tiene dinero en efectivo para qué quiere un préstamo?, ¿este nos querrá engañar?”. Luego le dirán, “es que nosotros queremos que el empresario se comprometa con el proyecto”. Eso, traducido, significa: oye, pon más pasta en esto que el banco, y fírmame aquí como avalista (solidario, por supuesto). Y también que me avale tu mujer (vaya que intentes quitar del medio tu dinero pasándoselo a ella), y si no eres muy mayor, pues tus padres, que te han criado, y si ellos no confían en ti… ¿lo va a hacer este nuestro banco? Un consejo si va a ser empresario, no se case, y diga que no tiene pareja. Así evitará que le pidan su aval.

¿Qué nos queda? Pues lo dicho, familia, amiguetes y algún loco. Porque claro, además al banco o al fondo de capital riesgo, le gusta que estos le hayan prestado dinero… así se demuestra que alguien más cree en usted. Y no se deje llevar por la publicidad, en 2013 un 14 % se han financiado con dinero de familiares, amigos y conocidos, un 46 % con financiación propia y un 20 % sin financiación.

Moraleja: Penique ahorrado, penique ganado. (Benjamin Franklin).

jueves, 4 de julio de 2013

CON DINERO Y A LO LOCO…, por Jesús Castizo

Os dejo un artículo del amigo Jesús Castizo. Os recuerdo que todo el que quiera puede publicar en DECDLT.


Este podría ser el lema de nuestros gobernantes, aeropuertos sin aviones, estaciones sin trenes, autovías sin coches, astilleros sin barcos y recientemente, aunque llame menos la atención libros sin lectores.

Y es que, cuando el portal de la red de bibliotecas públicas de Andalucía es penoso, sin que permita siquiera funciones básicas como la renovación del préstamo y limitándose a un simple catálogo on-line, noticias como esta parecen adentrarse en el terreno de la ciencia ficción o al menos de universos alternativos al nuestro.

Libros electrónicos, prestamos virtuales, acceso por Internet,… palabras muy bonitas y que puestos a mal pensar parecen un simple negocio con algún grupo editorial, gracias al cual el gobierno pagará una jugosa cantidad de dinero por el acceso al catalogo digital de dicho grupo, acceso que dudamos algún día llegue a materializarse en esta España de reinos de taifas.

Señores gobernantes, por si no lo saben les recuerdo que existe una cosa llamada Internet y descargas y formatos PDF, EPUB y otros. Desde el momento en que cualquier obra se busca y se descarga en poco más de un minuto, crear una infraestructura a nivel nacional de préstamo digital, con su correspondiente y draconiano sistema de DRM (Digital Right Management o Gestión Digital de Derechos), parece una quimera o la idea de un loco. Les basta con remitirse a los escasos y desastrosos intentos del mercado editorial patrio de crear algo similar para la venta de ebooks. Solamente un gigante tecnológico como Amazón, apoyado en la venta de su producto estrella (el lector Kindle), está consiguiendo cambiar las cosas (yo mismo ya he comprado varias veces en su tienda) y consolidar un nuevo mercado.

Estimados señores si quieren “impulsar el consumo legal de contenidos de calidad” o “extender la lectura a sectores sociales”, les recomiendo otras medidas más sencillas, como equiparar el libro del libro digital (un 21%) al del libro impreso (un 4%), permitir la libertad de precios (en España Amazón u otras están obligados a vender al precio que fija la editorial, con solo un 5% de margen ya sea en la versión impresa o en la digital), conceder ayudas a la compra de ereaders, reformar el prehistórico y despótico sistema de gestión de derechos de autor, fomentar la autoedición o ayudar a las pequeñas editoriales.

Pero claro eso no vende titulares, ni permite hacerse la foto ni hacer jugosos negocios...