Siempre se dice que el deporte es un hábito muy importante para la
educación de los niños, y más aun para ayudar a que los jóvenes se aparten de
conductas peligrosas. Además, con la práctica del deporte se fomenta la cultura
del esfuerzo y del sacrificio.
Aunque hay un aspecto del deporte, concretamente del fútbol, que no me
gusta y es ver un partido de fútbol por la televisión, algo que normalmente no
ocurre con otros deportes, como el tenis y el golf. Y me explico. Tengo un hijo
que pronto cumplirá siete años y que es un auténtico forofo del fútbol en
general y del Real Madrid en particular, conoce los jugadores, los horarios de
los partidos, contra quien juega tal o cual equipo, e intenta ver todos los
partidos que le dejamos. Y digo que le dejamos porque él se acuesta sobre las
nueve de la noche y, por lo tanto, no puede ver mucho fútbol. Y hay veces que
los partidos de fútbol no dan el mejor de los ejemplos, jugadores que intentan
engañar al árbitro, que se insultan y pelean, patadas feas y agresiones,
jugadores escupiendo… De hecho hace unos meses, al recogerlo del fútbol en el
colegio, me dijo “papá, hoy he hecho lo mismo que Ronaldo y Messi”, “¿meter
goles?”, le pregunté, “no papá, ¡escupir!”, ahí lo dejo.
Pero en la final de la Copa del Rey aprendió muchas cosas. Como está de
vacaciones dejamos que viera el partido completo. Me preguntó por qué pitaban
al himno de España, y se lo expliqué como pude, sin hacer mucha sangre. Y luego
llegó lo mejor, el gol de Bale, mi hijo quedó alucinado por la forma de correr
del madridista y de como marcó el gol. Aproveché para explicarle que ese gol había
sido consecuencia del esfuerzo y el sacrificio, y que Bale no había dado el
balón por perdido, igual que siempre hace Rafa Nadal, otro de sus ídolos. Le
dije que eso debía hacer siempre en su vida, esforzarse, sacrificarse y no dar nada
por perdido, que haciendo eso seguro que le van las cosas mucho mejor. Porque
para esto ha de servir el deporte, y en especial el fútbol, aunque algunos nos
den otros ejemplos.
