No pudo ser, aunque tenía la esperanza de que el Padre Miguel Pajares
se recuperara, este falleció ayer martes en la sexta planta del hospital
madrileño Carlos III, donde fue ingresado tras su traslado desde Liberia,
consecuencia de su contagio por el virus del ébola.
Y me gustaría que su muerte no haya sido en vano, que no sea olvidada
rápidamente, y que tengamos presente la gran labor que los misioneros (y
misioneras) realizan en los países que más lo necesitan.

