Desde el Caballo de las Tendillas vuelve
a contar con la colaboración de José Quijada Rubira, @PepeWilliamMunn.
Todos sabemos, conocemos día a día, que España está en una situación
insostenible, de difícil solución, y que es necesario y perentorio buscar una
salida, un camino que nos guíe y redima de este despropósito en que nos hemos
convertido, que nos libere de esta ciénaga fétida que tenemos por Nación. Pero
¿qué podemos hacer para asirnos fuertemente a una tabla de salvación, que nos
proporcione estabilidad y aire puro? Es decir, que nos dé esperanza y confianza
en lo que estamos realizando para acabar con la degradación de sí mismos y con
la hegemonía de los partidos políticos que han requisado la democracia en su
nombre, para que renuncien a aquellos poderes que no les corresponden,
empezando por el que mantienen sobre la justicia.
Ahora se habla mucho de regeneración, de mejorar el sistema para que sea
más efectivo. Un tratamiento de los materiales podridos para que puedan ser
nuevamente utilizables. Como darle una aspirina a un enfermo terminal porque,
si esos órganos están corrompidos, descompuestos y putrefactos, de nada va a
servir esa medicación; si acaso, una leve mejoría momentánea. No seamos
ingenuos. ¿Cómo se van a regenerar los partidos políticos desde dentro si ellos
mismos han creado, perfeccionado y agigantado este sistema, blindándolo para
permanecer inmunes a todo y a todos? Conozco a muchas personas, preparadas,
honestas, sanas, con ilusión, ideas y valentía, que han sido engullidas por el
poder omnímodo del partido al que pertenecen, sin dejarles llevar adelante sus
proyectos pensados para el bien general. Como Saturno con sus hijos: ñan, ñan,
devorados por papá partido y sus métodos caníbales.
Ante esta degeneración insoportable que asola a España de norte a sur,
desde la Casa Real hasta el último de los estamentos, en el que no hay día sin
escándalo de corrupción, necesitamos un cambio radical, un giro de 180 grados,
una catarsis que restaure el pacto entre el sistema representativo y los
representados. Necesitamos una metamorfosis que acabe, ponga fin, a este
sistema partitocrático, devolviendo la independencia de los tres poderes, algo
inherente a toda democracia. Necesitamos el rigor y la decencia de las
personas, con una moral y ética en sus funciones que estimule un sentido de la
responsabilidad de quienes gobiernan frente a sus gobernados.
Hay que acabar, de una vez por todas, con los partidos y personalismos
cortos de miras, estériles, que es lo más opuesto a nuestras necesidades. Casi
imposible en una España que recuerda mucho a lo que Bretón, en su comedia “La
Redacción de un Periódico”, estrenada en junio de 1936, testimoniaba con
precisión: “El efímero ladrón dijo al morir en la cuna: no os hago falta
ninguna. ¡Hay tantos en la nación!
