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lunes, 7 de noviembre de 2016

EL BOTELLÓN NO ES EL CULPABLE


Yo pertenezco a la generación del botellón, la que sustituyó a la de la litrona, aunque el objetivo era el mismo, beber en la calle y aprovechar para charlar con los amigos. En un principio nos reuníamos en plazas y lugares más o menos escondidos y, en general, la gente era respetuosa con los vecinos y el entorno, pues el ruido que generábamos no molestaba y casi siempre se recogían todas las botellas, vasos y demás. Pero la cosa empezó a degenerar.

sábado, 4 de enero de 2014

VUELVE LA MULA AL CUBATA


Y vuelve la mula al trigo, o al cubata, porque después de la polémica que se levantó en el mes de mayo del año pasado en relación al concurso del servicio de hostelería del Congreso de los Diputados hoy volvemos a hablar de este tema, del que ya hablamos bajo el título “Una vida subvencionada”.

Y es que cuando muchos levantamos la voz poco tardó el Presidente de la Cámara Baja en decir que iban a retirar de las condiciones del concurso la obligación de que las bebidas alcohólicas, los cubatas, fueran a precios muy reducidos. Algo que no ha servido para nada.

Y no ha servido para nada porque la nueva empresa concesionaria, Eurest, según informaba El Confidencial, continúa con la política de precios bajos para nuestros diputados y demás miembros de la casta, 3,45 euros por un gin-tonic, 3,40 por un cubalibre, 3,45 por un Bloody Mary y 4,10 euros por un ron reserva. Además de recibir una subvención anual de 1.050.000 euros más IVA hasta el año 2018, lo que hace un total de 4,2 millones de euros (más IVA) que saldrán de las arcas públicas.

Una vez más nos toman el pelo, una vez más nos engañan, para que la casta siga viviendo a costa de los impuestos de todos. De vergüenza. Y no pasa nada, y tiene muy poco eco en la prensa nacional, cuando los medios de comunicación deberían poner esta noticia en primera plana, porque nos están engañando, porque los ciudadanos les tenemos que subvencionar sus comidas y bebidas.

Y digo yo, el Congreso no es un centro de trabajo, ¿no debería estar regulada la venta de alcohol? Pues parece que no. Bueno, para lo que hacen muchos de nuestros políticos, qué más da que se tomen un cubata (o dos) después de comer. Lo dicho, que nos siguen engañando, que las polémicas no sirven para nada, que no rectifican y nuestros políticos siguen a lo suyo, como decíamos al principio, vuelve la mula al cubata…