Ayer se publicaba la Encuesta de Población Activa (EPA),
la cual nos ha dejado unos datos desoladores, más si cabe. Yo pensaba que el
paro ya no podía subir más, que había tocado fondo, pero parece que se ha
puesto a escarbar, como dicen.
El paro en Córdoba se sitúa en el 37,75 % de la
población activa, en Andalucía del 35 % y a nivel estatal la tasa de paro es
del 25 %. ¡Y no pasa nada señores! Esto tiene mala pinta y los que sufren la
situación son los ciudadanos, la gente normal, porque nuestros dirigentes
siguen pisando moqueta y coche oficial, a ellos les afecta poco la crisis.
¿Cómo puede sustentarse una provincia con más de un
37 por ciento de paro? ¿y una Comunidad Autónoma con un 35 por ciento?
Aquí hay gato encerrado. Pero bueno, hoy no quiero
hablar sobre economía sumergida y demás actitudes de la gente. Hoy, como otras
veces quiero hablar de la actitud de nuestros políticos, ya lo hice en el
artículo “Una idea para la creación de riqueza y empleo”.
Los políticos no han de crear empleo, no estamos en
un país socialista, esto no es Cuba o Corea del Norte; los que han de crear
empleo son los empresarios, los emprendedores, y a ellos hay que darles
facilidades.
Y en este País se dan muy pocas, por no decir
ninguna. En este País la mitad del año se trabaja para el Estado, para pagar
impuestos. En este País sobran administraciones, sobran organismos, empresas
públicas, fundaciones. También sobran asesores, cargos de libre designación… y faltan
emprendedores.
¿Quién va a montar una empresa en España? ¡Si es másfácil montarla en Zambia o Tanzania! Es de vergüenza. Además en este País los
empresarios, los emprendedores están mal vistos, y esa imagen hay que
cambiarla, es la única forma de salir de la crisis.
A los políticos solo les queda un camino, adelgazar
el Estado y fomentar la empresa privada, la mediana y pequeña empresa. La pena
es que no veo a muchos políticos capacitados para desarrollar esta tarea con
éxito. Mientras tanto el paro seguirá escarbando, y seguro que pronto llegamos
al 50 % de parados en la provincia de Córdoba, da igual “mientras hayga furbol
y servesa, ¡a quien le importa”.
