Ayer publicaba un artículo en el que, bajo el
título “En mi piso hago lo que quiero”,
reproducía una pequeña historia que me había llegado por medio de un grupo de
WhatsApp. Por si no la habéis leído, la historia ironiza con el proceso
separatista catalán en el ámbito de una consulta en una comunidad de vecinos,
caricaturizando el derecho a decidir.
Simplemente lo publiqué porque me pareció muy clarificador
y, además, añadía una nota de humor. Aunque alguno no lo entendiera.
