Resulta
que se ha levantado una seria polémica desde hace unas semanas en relación a
las medidas adoptadas por el Gobierno en la frontera de Melilla con Marruecos.
Y es que se han instalado las conocidas como concertinas, un entramado de
alambres coronados con cuchillas, además de mallas para evitar la escalada por
las rejas.
Esta
situación es una simple anécdota dentro del tema de la inmigración ilegal, algo
que debería preocupar a todos los países desarrollados, que deberían hacer
mucho más por evitarla. Hay que buscar soluciones, los países más avanzados han
de trabajar e intentar evitar esta lacra, se ha de intentar atajarla en los
países de origen y para eso se han de poner más ganas y más medios, porque se
está mercadeando con seres humanos y eso se debería erradicar.
Yo
no veo bien la instalación de este tipo de vallas, porque creo que poco se
consigue con estas medidas, creo, como he dicho más arriba que se debe trabajar
en los países de origen para evitar la inmigración ilegal y así las vallas de
la vergüenza. Y estoy seguro que se podría lograr la disminución del tráfico de
personas si se desarrollaran proyectos de ayuda al desarrollo serios y eficaces
o acaso los países desarrollados no tienen capacidad, al menos, de intentarlo.
Y
por otro lado tenemos a los hipócritas del PSOE, que habiendo instalado este
tipo de valla en 2005 (aunque las retiraron en 2006), ahora se rasgan las
vestiduras y critican al Gobierno buscando el rédito político, cuando entonces
callaron y miraron para otro lado. Porque a Rubalcaba no se le oyó quejarse ni
poner el grito en el cielo y Elena Valenciano no lloró emocionada pensando en
las consecuencias que podrían tener sobre los que intentaran saltar. En aquel
momento callaban porque era un gobierno socialista el que las instalaba.
