El lector del
Blog, Jesús Castizo envía un artículo como réplica al que publicamos hace unas
semanas en Desde el Caballo de las Tendillas, Los católicos hemos de responder a estos insultos. Como
siempre hemos dicho, estamos encantados de publicar todos aquellos artículos
que nos enviéis, se abre el debate…
Ya ha pasado la Semana Santa, para algunos de una de las semanas más
importantes del año, la Semana Santa. Las calles de casi todas las ciudades y
pueblos de España se han llenado de ritos católicos, de cultura, de bullicio y
recogimiento, mientras otros han decidido emplear estos días como descanso o
retiro viviendo su vida según sus propias y válidas normas, sin seguir los
dictados impuestos como dogmas de fe.
Pero hay un sector de la jerarquía católica, eso sí, minoritario,
aunque con muy mala leche, que una vez más ha atacado, y querido imponer estos
dogmas y buscado el enfrentamiento con algunos colectivos de la sociedad
española.
Por ejemplo en Málaga, donde un obispo (Jesús Catala) una vez más
mostró una absoluta falta de respeto hacía el colectivo LGTB
(Lesbianas-Gays-Transexuales-Bisexuales), comparando un
matrimonio homosexual con una unión de un hombre y un perro o un anciano y un
bebé. Todo esto después de otras salidas de tiesto “memorables” como
acusar a una parte del profesorado a
incitar a la fornicación (gran respecto hacía la labor docente de
los educadores) o definir la
homosexualidad como una enfermedad.
Y lo curioso es que en sus declaraciones estos obispos nunca cargan
contra los desmanes y graves crímenes de cierta parte del sacerdocio como
violaciones o abusos sexuales contra menores, actitud muchas veces amparada,
escondida y encubierta hasta el punto de merecer una reprimenda
oficial por parte de la ONU ya que (cita textual):
“La Santa Sede sistemáticamente ha puesto la preservación de la
reputación de la Iglesia y la protección de los autores de los abusos por
encima del mejor interés de los menores. La Iglesia ha impuesto un código de
silencio a los niños y la presentación de informes a las autoridades policiales
y judiciales nacionales nunca ha sido obligatoria”
A este respecto mencionar la honorable y encomiable actitud del Papa
Francisco I de la que mucho de sus subordinados deberían seguir
ejemplo, entonando sin complejos y sin ambigüedad un claro “mea culpa” y
promoviendo acciones como la creación de un comité contra la
Pederastia participado por una antigua víctima de abusos sexuales.
Ahí quedaría la cosa, al fin y al cabo se puede pensar que son cuatro
gatos, pero no es así porque esta jerarquía no se queda solo en las palabras
sino también en los hechos y en el mantenimiento como parte de sus actividades
de una economía opaca y libre de miradas, cerca tenemos el ejemplo de la Mezquita-Catedral
de Córdoba, donde la entrada turística se cobra como “donativo” lo
que se traduce en ingresos (8 millones de
€ de nada al año) para la iglesia libre de impuestos y sin ningún
tipo de fiscalización ni control por el Estado, que para más inri es quien
corre con el mantenimiento y la conservación de la Mezquita-Catedral a cargo
del Estado. Así resulta difícil de entender que solamente el
2% de los fondos de Cáritas procedan de la Iglesia...
Y es que este sector de la iglesia católica no respeta la libertad
sexual, no respeta a los que tienen otras convicciones, a los que piensan
diferente. Su objetivo es imponer sus ideales y acabar con los de los demás, a
toda costa. Por eso hay que plantarles cara, los no católicos hemos de
responder a esta falta de respeto, con la palabra y educación, pero de forma
tajante.

