Hoy da comienzo, en Sevilla, el congreso del
Partido Popular de Andalucía. Un congreso que llega con dos años de retraso y
que denota la falta de atención que siempre han dispensado los dirigentes de
los populares por la Junta de Andalucía, y es que yo creo que en realidad
siempre han preferido estar en la oposición, como ya hemos comentado en otras ocasiones.
Y la persona escogida para llevar al PP andaluz a
la Junta de Andalucía ha sido Juan Manuel Moreno o Juanma Moreno o Moreno
Bonilla; y empezamos mal, porque un líder político no puede tener tantos
nombres. Y seguimos peor porque Juan Manuel Moreno no creo que sea la persona
más capacitada para intentar acabar con la hegemonía socialista en el gobierno
andaluz, pero bueno, el tiempo dirá.
Lo que más me preocupa del congreso del partido
político más votado en Andalucía es su falta de democracia interna, porque ¿qué
voz le han dado a los afiliados?, ¿qué poder tienen los afiliados del Partido
Popular de Andalucía? Muy poco, se limitan a asentir y a hacer lo que se les dice
desde la dirección nacional; igual que tuvo que hacer el propio Moreno Bonilla
cuando recibió la llamada de Génova en la que le decían que él había sido el
elegido, pues el Presidente lo había decidido así. ¿En qué democracia vivimos?
¿Hasta cuándo soportarán esta situación los
afiliados al Partido Popular?, e igual se puede decir de los socialistas, esos
tampoco se libran, ¿cuándo exigirán verdadera democracia interna y dejar de ser
borregos de base? Porque yo me pregunto, ¿cómo podemos decir que vivimos en
democracia cuando los principales partidos no son democráticos en su funcionamiento
interno? Me temo que la respuesta es bien fácil y demasiado triste, pero es
así.
Mientras tanto el congreso que el PP andaluz
celebra este fin de semana en Sevilla solo servirá para ensalzar al nuevo líder
y fabricar titulares de prensa, pero de debate y discusión poco o nada.



