La
Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) está convocando a los ciudadanos
a un ‘escrache’, con el objetivo de <<señalar a diputados/as de partidos
políticos que han manifestado su rechazo a votar la ILP de la PAH (o no se han
pronunciado) para modificar una ley hipotecaria injusta y que está provocando
un drama social en nuestro país>>, según recogen en un protocolo publicado en su página web.
Llaman
a concentrarse <<delante de la vivienda del diputado/a con cacerolas,
pitos, equipos de música, etc para que esta persona no viva ajena a las dramáticas
consecuencias que su comportamiento está ocasionando a miles de personas y
sienta la incomodidad en sus actos cotidianos (comprar el pan, ir al trabajo,
al cine, etc) ya que todo el vecindario estará informado por carteles y las
diferentes manifestaciones en la puerta de su casa de su actividad>>.
Además
(y es de agradecer) indican que <<las acciones de la PAH siempre son
pacíficas y rechazamos cualquier agresión, verbal o física>>, ¡nada más
faltaría!
Pero
llamar a este tipo de acciones como escrache se aleja de una actuación
pacífica, pues el significado de esta palabra según la Real Academia de la
Lengua es “1. Romper, destruir, aplastar. 2. Fotografiar a una persona”, y de
fotografía precisamente no hablan en su protocolo. ¿Entonces?
Yo
veo perfectamente legítimo que los ciudadanos se manifiesten, ya lo he dicho en
otras ocasiones. No obstante no veo bien que se invada la vida privada de los
políticos para protestar por algo, cuando pueden hacerlo en su vida pública,
acudiendo a los actos de los partidos, a actos oficiales… Pero eso de acudir a
su casa, de marcarlo en su barrio, de golpear la puerta de su domicilio se
asemeja más a una coacción que a un intento de convencimiento político.
Estas
actitudes de la PAH me recuerdan a los actos de los proetarras, cuando invaden
la intimidad de los que no piensan como ellos, que empapelan los pueblos y
ciudades de Vascongadas con imágenes amenazantes de los que no mantienen sus
posturas. También me recuerdan a los acontecimientos ocurridos tras el 11 de marzo
de 2004, algo que les salió muy bien, por cierto.
Tengo
por seguro que hay muchas personas que acuden de buena fe a estas
convocatorias, hartos de esta situación, cansados de pasarlo mal, más cuando
ven que nuestros políticos están alejados de la ciudadanía. No obstante creo que
estas no son las formas y que seguramente hay colectivos y personas
aprovechándose de este sufrimiento, buscando intereses que no son los que
venden, buscando deslegitimar a un Gobierno, a un sector de la sociedad, porque
ya les salió bien en otra ocasión.
