Lo de Izquierda Unida en Andalucía se veía venir,
pero yo esperaba que tardaran un poco más. La entrada de los comunistas en el
gobierno de la Junta de Andalucía no sorprendió a nadie. El Partido Socialista
tuvo la opción de dar ejemplo y plantear un gobierno de coalición (o
concentración) con los populares en Andalucía, como piden para el Estado cuando
en España gobierna el Partido Popular, (ya lo desarrollé en mi artículo “Doy lecciones que para mí no tengo”, hace unos meses), pero no, prefirieron
gobernar con la extrema izquierda y esta decisión está generando conflictos en
el seno de los comunistas.
Los dirigentes de Izquierda Unida están ya viviendo
un grave problema de doble personalidad. Por un lado apoltronados en el
Gobierno autonómico, pisando moqueta, viajando en coche oficial y enchufando a
familiares y amigos. Apoyando las decisiones del ejecutivo andaluz, del que
forman parte, en relación a los recortes en el presupuesto y limitación de
derechos sociales.
Y por otro lado, haciendo que defienden a los
trabajadores andaluces, a los jornaleros, a los más necesitados. Por un lado
les quitan y por el otro salen a la calle a “defender” sus derechos.
¿Es una estrategia de Izquierda Unida? Imagino que
sí, que lo tienen todo muy medido. Imagino que piensan que sus votantes son
tontos y no se dan cuenta de cómo por un lado apoyan recortes y aplican
tijeretazos y por otro lado se manifiestan contra los mismos. Un ejercicio de
doble personalidad que me llama la atención, aunque no me sorprende.
Y por no hablar de la comisión del “Caso ERE”, por
un lado votan con el PSOE la creación de la misma y su forma de funcionamiento,
por otro lado critican la comisión diciendo que ésta está siendo una “tomadura
de pelo”. ¿En qué quedamos entonces?
Yo entiendo que los dirigentes de Izquierda Unida
tenían mucha necesidad de tocar pelo, pero están quedando fatal ante la
sociedad, aunque a ellos seguramente les importe poco. Viajar en coche oficial
bien vale la doble personalidad.

