Españolito que vienes al
mundo te guarde Dios.
Una de las dos Españas ha de helarte el corazón.
Antonio Machado
La edad de la inocencia:
aquellos años perdidos
Fotografía de Antonio Novo Medinilla (@novomedinilla)
En ésta nuestra querida
España ya hemos sido castigados por la brutalidad terrorista demasiadas veces y
disponemos de una luctuosa y terrible experiencia: la violencia ha amasado en
su infecto lodo de intolerancia, crimen, xenofobia, muerte, asesinato y racismo
un reguero de sangre y horror en estado puro. El terrorismo no solo ha
causado dolor a toda una sociedad de bien sino que ha sacrificado víctimas
inocentes (todas las víctimas son inocentes sin distinción) en esa España que
nos hiela el corazón. Y nos hiela el corazón porque Machado jamás debió ni
imaginar que la perversidad más oscura llegaría a superar en semejantes cotas a
la que él mismo debió de conocer: jamás un terrorista debería haber conseguido
rentabilidad política, ni financiación, ni negociación ni uno solo de sus
objetivos totalitarios. Cada vez que nos ha azotado durante los últimos
cuarenta años hemos sentido ese nudo en el corazón y un océano de tristeza nos
ha embargado junto a la rabia, el dolor y la impotencia. Lo hemos sufrido tantas
veces en España pero nadie de bien ha llegado a olvidar y acostumbrarse. La
sombra de los cipreses es muy larga en la noche del desconsuelo.
