Ayer anunciaba el Ministro de Justicia,
Alberto Ruiz Gallardón, que dentro de la reforma de la Ley Orgánica del Poder
Judicial se tiene previsto incluir el aforamiento de la Reina y de los
Príncipes de Asturias, así si estos fueran imputados por algún delito la causa
sería tramitada ante el Tribunal Supremo.
El objetivo es que estos tengan el mismo
tratamiento judicial que otros altos cargos, como el presidente del Gobierno,
los ministros, diputados, senadores y la cúpula judicial; según informaba el
diario digital El Confidencial. El Ministro de Justicia decía que el
aforamiento “no es un privilegio” para el aforado, sino “un instrumento para
aumentar la seguridad jurídica sobre personas que el legislador entiende que
deben ser objeto de una tutela”. Y es que en palabras del Sr. Ruiz Gallardón es
una disfunción en la estructura del Estado el hecho de que un ministro
estuviese aforado y el Príncipe no, por ejemplo.
Pues sí Sr. Ministro de Justicia, pero
podrían haber aprovechado para igualar por abajo, eliminando los aforamientos,
¿por qué han de igualar por arriba?, no me conteste que ya conozco la
respuesta.
Pero es que además de los aforados que
hemos señalado más arriba, también hay que sumar a otros muchos más, como son
los parlamentarios autonómicos, el presidente y consejeros del Tribunal de
Cuentas, el presidente y consejeros del Consejo de Estado, el Defensor del
Pueblo, y los jueces, magistrados y fiscales, cuyos procesos penales
corresponden a los Tribunales Superiores de Justicia.
Pues nada, que si en este País no eres
aforado no eres nadie, porque vamos, ¡toda la casta está aforada! Y todo para,
según el Sr. Ruiz Gallardón, aumentar la seguridad jurídica sobre las personas
que deben ser objeto de una tutela, al resto que nos parta un rayo. Pero bueno,
habrá que pensar que existen los aforados para garantizar el buen
funcionamiento de nuestra democracia y la separación de poderes, habrá que
pensar que existen los aforados por nuestro bien. Será eso.
