Como es normal desde el Partido Socialista
están a degüello contra el Partido Popular, consecuencia de los casos de
corrupción que estos días salpican al partido del gobierno, principalmente el caso Bárcenas. Ya digo que me parece lógico, pero lo que no me parece normal,
lo que me parece de una caradura impresionante es la actitud de su Secretario
General, Alfredo Pérez Rubalcaba.
El Sr. Pérez puede hablar de corrupción, pues
la ha vivido de cerca y la conoce bien ya que ha estado integrado en los
gobiernos socialistas desde la época de Felipe González. A modo de recordatorio
voy a relacionar alguno de los casos de corrupción que le “tocaron” a él
directamente como miembro del Gobierno de España o dirigente del PSOE:
Caso GAL (terrorismo de estado) y uso
fraudulento de los fondos reservados.
Caso Roldán. Por el que el Director General
de la Guardia Civil, Luis Roldán aprovechó su cargo para enriquecerse ilícita y
delictivamente mediante el cobro de comisiones de obras, de estafas a los
constructores y mediante la malversación de los fondos reservados del
Ministerio del Interior.
Caso Juan Guerra. Este señor, hermano del
Vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, se dedicó al tráfico de
influencias, prevaricación, y malversación de fondos, entre otras cuestiones.
Caso Filesa. Fue un caso de corrupción
consistente en la creación de una trama de empresas (Filesa, Malesa y
Time-Export) cuyo fin era la financiación ilegal del Partido Socialista Obrero
Español (PSOE), para hacer frente a los gastos originados por las campañas
electorales del año 1989.
Además en la actualidad el Sr. Pérez ha
apoyado al PSOE de Andalucía en relación al caso ERE.
Y podríamos seguir, pues los casos de
corrupción del PSOE son bastantes. Por este motivo no comprendo la actitud de Pérez
Rubalcaba, al criticar al Partido Popular por sus casos de corrupción, cuando
él debería estar calladito.
¿Acaso tiene el Sr. Pérez Rubalcaba autoridad moral para
criticar a otro partido político por sus casos de corrupción? ¿No debería estar
calladito? Sr. Pérez, cállese, por favor, que usted tiene un buen currículum de
casos de corrupción a sus espaldas, por lo que, como le he dicho, ¡cállese,
no tiene autoridad moral!
