Parece
ser que a estas alturas, la ética y la moral, como la verdad son relativas, y
por ende la honradez del ser humano. No se puede mezclar de igual forma corrupción
e ideologías, para justificar la primera de un determinado grupo con el hecho
de que cualquiera puede sufrir sus efectos. La corrupción es una degradación de
la conducta y la ideología el conjunto de ideas en forma de normas, principios
y valores, con los que se construye un tipo de realidad social. Aunque lo
normal, por tanto, sería que la corrupción fuese una degradación de cualquier
ideología, eso no evita que haya algunas que nacen corruptas en sí mismas por
la degradación de su origen, como el neoliberalismo con respecto al liberalismo
o el estalinismo de su padre Marx.