Ayer el diario económico LibreMercado se
hacía eco de las conclusiones que ha arrojado la II Jornada de Auditoría del
Sector Público y que ha debatido sobre la Ley de Transparencia. Estas
conclusiones dicen que España cuenta con más de 20.000 entidades públicas,
entre sociedades mercantiles, consorcios o fundaciones, tanto a nivel nacional,
autonómico o local, y añaden que el control de las cuentas de estos “entes” es
escaso o prácticamente nulo. Estos especialistas dicen que si bien la
supervisión suele ser alta a nivel de la administración del Estado, es baja en
el ámbito autonómico y mínima en el ámbito local.
Y es que según se ha determinado en estas Jornadas,
por un lado, en el ámbito estatal se dejan fuera de control
determinados consorcios, fondos sin personalidad jurídica, organismos autónomos
y algunas sociedades mercantiles por su tamaño reducido. Mientras, en las CCAA se
dejan fuera de control individualizado muchas unidades de gestión de las áreas
de sanidad y educación, además de algunas sociedades mercantiles, aunque la
mayor carencia de control está en fundaciones y consorcios.
Sin embargo, en el ámbito local es
donde esta debilidad es de una "magnitud realmente grave", tanto en
Ayuntamientos (el 86% son de menos de 5.000 habitantes y tiene una carencia
manifiesta de control), como en entidades de ámbito territorial inferior al
municipio, mancomunidades, consorcios, organismos autónomos, empresas
municipales y fundaciones.
¿Hasta cuándo durará esta situación?, ¿por
qué seguimos los ciudadanos permitiendo este despilfarro?, y encima sin que la
mayoría de estos “chiringuitos” sean fiscalizados y controlados.
Pero es que no queda ahí la cosa, ayer
también se publicaba en la prensa que el mantenimiento de los parlamentos
autonómicos nos cuestan algo más de 480 millones de euros al año, por lo que cada
habitante hemos de aportar 10,2 euros al año para mantener los parlamentos de
las distintas comunidades autónomas.
Si se eliminaran todos estos organismos
duplicados y triplicados, la mayoría de ellos superfluos e inútiles, incluidos
los parlamentos autonómicos, ¿cuánto ahorraría el País? Si todo esto se
eliminara seguramente España cogería pulmón y mucho oxígeno para salir de la
crisis sin que los ciudadanos de a pie sufriéramos tanto, pero claro, a la
casta le interesa seguir con estos organismos, que se han convertido en un nido
de enchufados y en una herramienta para pagar favores. Así nos va.
