Estos días hemos vuelto a vivir en este País un
movimiento ciudadano de protesta, llamado “movimiento 25-S”, con unas
características similares a las del “movimiento 15-M”.
Todos conocéis mi ideología política, mi forma de
pensar, pero entiendo a estos ciudadanos que se manifiestan, entiendo que los
ciudadanos estén hartos, cansados de la situación que estamos viviendo y que,
en consecuencia, lo manifiesten de esta forma, con la única posibilidad que
tienen.
La situación que estamos viviendo en España es muy
grave, muy seria, hay familias que lo están pasando muy mal. ¿Qué puede hacer
un padre de familia en paro, que ha de pagar su hipoteca, que ve que no llega a
fin de mes? Pues una opción es protestar. Y eso es totalmente legítimo.
Entiendo que los ciudadanos que lo deseen se
manifiesten, que expresen su malestar, su indignación con la situación que
vivimos. Y veo genial que se manifiesten ante las puertas del Congreso de los
Diputados ¿por qué no? ¿qué mejor lugar para protestar?
Otra cosa es la violencia en las manifestaciones,
otra cosa son los grupos que se aprovechan de esta situación para provocar
altercados. Otra cosa es mezclar churras con merinas y llevar la bandera republicana a estas concentraciones (como si instaurar la república fuera a arreglarlo todo). Otra cosa es coaccionar o impedir desarrollar su actividad a
diputados y senadores, pues, además de delito, creo que es una actitud
antidemocrática. Pero lo de protestar, lo veo genial.
Nuestros representantes, los políticos, se han de
dar cuenta de que existe mucha indignación y que, aunque muchos no nos
manifestamos en la calle también estamos indignados. Ya lo dije hace unos meses
“Algo se mueve en la sociedad civil”.
Y como los dos principales partidos de
este País no se acerquen más a los ciudadanos, no se paren a comprender los
problemas que tenemos, esta situación puede ser el final del bipartidismo que
vive España, pues creo que PP y PSOE en muchos aspectos están lejos de la
realidad, lejos de la sociedad civil.
