Este sábado
llegaron a Madrid las conocidas como “marchas de la dignidad” que, organizadas
en seis columnas, se han trasladado desde diversos puntos de nuestro País hasta
la capital de España, para hacer patente la protesta de los manifestantes por
las políticas que está desarrollando el Gobierno de la Nación.
En su
manifiesto los convocantes de estas marchas dicen, entre otras cosas, lo
siguiente: <<Llamamos a los pueblos a que ejerzan su soberanía,
alzando su voz de abajo arriba, democráticamente, para construir un proceso
constituyente que garantice realmente las libertades democráticas, el derecho a
decidir y los derechos fundamentales de las personas.
Desde la Marcha de la Dignidad 22M,
consideramos que es importante articular una movilización unitaria, masiva y
contundente contra las políticas que atentan contra los derechos humanos y la
justicia social.
Una movilización contra el pago de la
deuda, por el empleo digno, por la renta básica, por los derechos sociales, por
las libertades democráticas, contra los recortes, la represión y la corrupción,
por una sociedad de hombres y mujeres libres, una movilización contra un
sistema, un régimen y unos gobiernos que nos agreden y no nos representan.
Exigimos, por tanto, que se vayan. Que
se vaya el Gobierno del PP y, también, todos los gobiernos que recortan
derechos sociales básicos, todos los gobiernos que colaboran con las políticas
de la Troika>>.
Pues bien,
muchos pueden estar de acuerdo con estos postulados. La cosa cambia cuando te
pones a ver los colectivos que han apoyado esta marcha por la dignidad. Entre
ellos, por ejemplo, los sindicatos UGT y CCOO, sí, estas organizaciones
sindicales apoyan una marcha contra la corrupción, contra un sistema y un
régimen que, según ellos, les agreden. ¿No será al revés?, ¿no serán la UGT y
CCOO los que agreden a todos nosotros? Porque cuando participaban en los
consejos de administración de las cajas de ahorro (junto a representantes de
IU) ¡bien que callaban! Porque hay que tener la cara como el cemento para,
después de los casos de corrupción que estamos viviendo en los principales
sindicatos, salir a la calle a manifestarse contra la corrupción. ¿Eso es
dignidad?
Y luego
tenemos las imágenes que nos han brindado los manifestantes, puños en alto,
banderas republicanas y de la extinta Unión Soviética y fotografías del Che
Guevara, ¡menudo nivelazo democrático! ¿Eso es dignidad?
Y cuando ves
pasar a un grupo de manifestantes gritando eso de “obrero despedido, patrón
colgado”, ¿se refieren a los amigos de UGT y CCOO?, ¿o se refieren a la querida
familia Bardem? Y ya el colmo es cuando uno de los que participa en la lectura
del manifiesto es Willy Toledo, recién llegado de Cuba, donde reside, ¡de Cuba viene
a reclamar libertad para España! ¿Eso es dignidad?
Esta ha sido
la marcha por la dignidad, muchos habrán participado de buena fe, creyéndose el
cuento, otros cuando se hayan mirado al espejo en la soledad de su cuarto de
baño seguramente se hayan preguntado “¿digni qué?”.
