Ayer el Consejo de Ministros del Reino de España (¡qué bien suena!), estudió la reforma educativa. Y ya van ni se saben.
Según información de Libertad Digital, “la reforma supondrá
reforzar las asignaturas básicas, reducir optativas y vías formativas e
implantar evaluaciones unificadas nacionales al final de cada etapa no
universitaria. Esas pruebas serán obligatorias para poder obtener el título de
graduado en secundaria obligatoria (ESO) y de bachiller, según ha planteado el
Ministerio de Educación esta semana”, decía la noticia del citado medio.
El Partido Socialista, ya ha manifestado su oposición a la reforma y la han tachado de un paso atrás.
Y yo pienso que ambos partidos se equivocan.
¿Cuántas reformas educativas llevamos en este País? Cada Gobierno hace la suya,
cada ministro de educación tiene que tener una reforma con su nombre, parece
tradición.
Y esta es otra de las reformas que necesita España,
que nos pongamos de acuerdo ¡de una vez! sobre el sistema educativo que
queremos para nuestros jóvenes.
Los indicadores de rendimiento escolar, de fracaso escolar, el famoso
Informe Pisa, deja la educación española por los suelos ¿no les da vergüenza a
nuestros políticos? ¿Tan difícil es llegar a un consenso por el bien de
nuestros hijos?
Les propongo una cosa, copien el sistema educativo
de los países que lo están haciendo bien, que los hay. Fíjense en lo que hacen
otros, que ya está inventado. Dejen de mirarse el ombligo, que este tema es muy
importante y lleguen a un acuerdo; fomenten la cultura del esfuerzo, del trabajo, del sacrificio, ya verán como en el futuro España obtendrá buenos frutos.
Hagan una reforma educativa seria, por consenso, que
de verdad piense en el futuro de nuestros jóvenes. Demuestren que les importa
nuestro País, nuestra ciudadanía. Siéntense, dialoguen, trabajen un poco, que
seguro que se puede aplicar un sistema educativo que dé buenos frutos, en el
que se aprenda, en el que se forme el futuro de España. No creo que sea tan
difícil, sólo hay que tener interés y ganas.
