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martes, 28 de abril de 2015

HACIENDO RESPONSABLE AL GOBIERNO…


Resulta que el actor Carmelo Gómez ha anunciado que está desencantado con el cine español y por ello no quiere hacer más proyectos ni en la pequeña ni en la gran pantalla y añade que no quiere seguir haciendo pruebas y sufriendo una humillación horrible. Hasta ahí bien, una pena, pero bueno, esto es lo que tiene una profesión como la de actor.

domingo, 14 de julio de 2013

UNA PELI DE DOS ROMBOS, por Piti Ferrer


Ésta semana he leído una noticia que me ha llamado la atención: <<El  Gobierno trabaja para recuperar los “dos rombos”>>. Y se me han puesto los pelos como escarpias...

Lo primero que me entró por el cuerpo fue la misma sensación de mala leche que me entraba cuando aparecía la dichosa figura geométrica en la televisión de mi casa y mi padre, acto seguido, me mandaba a la cama. Yo, que siempre he sido un poco búho (animal nocturno), daba toda la morcilla del mundo para no acostarme y, a veces, hasta lo conseguía. Pero, como en vez de uno hubiese dos rombos, aquello era innegociable.

Después del primer pronto, me invadió la nostalgia y me acordé de la televisión de mi casa y de los programas que veía cuando era pequeña.

Nuestra tele era una Telefunken naranja, setentera total (hoy sería muy cool), que les trajo a mis padres de Alemania uno de mis tíos. En su momento era lo más de lo más: a color, con los botones de los canales táctiles ¡pero sin mando a distancia! Lo cual no era un problema para mi padre porque con mandarme a mí tenia suficiente. Menos mal que en aquella época solo había dos canales (ambos de TVE) y eso del zapping estaba un poquito complicado.

Cuantas tardes he pasado delante de esa televisión comiéndome mi bocadillo y viendo Barrio Sésamo con Espinete con Don Pimpón, Chema y Ana. Cuantos viernes por la noche he disfrutado viendo el Un, dos, tres, por supuesto con la extraordinaria Mayra Gómez Kent. Cuantos domingos he llorado viendo Candy, Candy y ni os cuento cuando se murió Anthony, el amor de su vida, o Chanquete en Verano azul. Cuantas veces me he peleado con mi padre porque no me dejaba ver Luz de luna, y todo porque a él no le gustaba y decía que era un pego de serie. Y ya ni os imagináis la de programas de Con las manos en la masa que he visto; a día de hoy ni se me ha olvidado la canción del intro. ¡Ay! Que recuerdos...


 Bueno, lo cierto es que los años fueron pasando, yo crecí y los famosos rombos, sobre todo utilizados en películas de miedo o con contenido erótico (esto último, a veces, era sorprendente porque faltaba enseñar un hombro para considerar que la película era “erótica”) que indicaban que el contenido no era apto para menores de 14 años- un rombo- y menores de 18 años- dos rombos-, allá por el 1985, desaparecieron... Y ahí fue cuando se lió parda… porque pasamos de de la nada al todo y del puritanismo a la vulgaridad más extrema. Os recuerdo a las mama chicho que, según la canción, las tocaba y todo lo demás que seguía; o el programa de Gil y tal y tal, que mejor no comentar, por poner un ejemplo.

Era evidente que, ante ése desmadre, había que poner orden y avisar a los padres de qué programas estaban destinados para menores de edad y cuales no. Claro que lo que nunca comprenderé es porqué lo ponían en esas franjas horarias. Entonces apareció un circulito negro con un +14 y +18 en el hueco que, en su día, ocupó el famoso rombo. Código visual que, por cierto, tuvo poco éxito; de hecho  hay cadenas que lo usan actualmente y otras (muchas) no. Y después de todo esto, ¡¿ahora vienen con lo de “querer recuperar los dos rombos”?!


Cuando lees el desarrollo de la noticia, te das cuanta que no se refieren como tal a los dos rombos (¡menos mal! Porque eso sería rancio, rancio, rancio). Se refieren a un código de advertencia audiovisual que extenderían, a parte de la televisión, al cine e internet. 

Código ¡que ya está inventado!, solo hay que obligar a que los canales lo pongan y, sobre todo, a que respeten ciertos horarios porque cuando me siento delante del televisor y veo que desde las doce de la mañana están poniendo en Tele Cinco Mujeres y hombres y viceversa, por muy de mente abierta que yo sea, no me queda más remedio que plantearme si es necesario, o mejor dicho adecuado, que a esa hora, donde es muy frecuente que haya menores de edad en frente de la televisión, se ponga un programa donde fulanita se ha ido a la habitación con menganito y, al día siguiente, esa fulanita se pelea con sutanita porque ésta parece que también se ha ido a otra habitación con el mismo menganito. 

domingo, 10 de marzo de 2013

ESE OSCURO OBJETO DEL DESEO, por Piti Ferrer


Hace unos días vi en el escaparate de la librería Beta un libro que me llamó la atención: “De Newton a Apple. Provoca tu talento”, de Fernando Alberca de Castro. Entonces caí en la cuenta de la importancia de la presencia de las manzanas. Es como si fuesen el alfa y el omega, el principio y el fin. 
Así, si empezamos por el principio de la historia, según la Biblia, Eva, una manzana y un Adán “atontao”, tuvieron la culpa de que hoy no vivamos en el Paraíso terrenal. Luego a Newton se le cae una manzana en la cabeza y, eso, duele. Os lo dice una a la que le cayó una naranja en el mismo sitio (¡a ver, esto es Córdoba y eso es lo que tienen sus calles, muchos naranjos!... Que cuando florecen, huelen a azahar), con la mala sombra de que a mí no se me ocurrió ninguna teoría irrefutable como la de la gravedad.  Y luego va el Sr. Steve Jobs, le pega un “bocao” a la manzana y convierte un logotipo en todo un símbolo de referencia en cuanto a progreso, tecnología y calidad en el mundo de la informática. Desde luego con el nombre no se quebró mucho la cabeza. ¿Qué ves? Una manzana, ¡pues que se llame Apple! Como Apple Record, el sello discográfico de Los Beatles.

Si al mundo del arte se refiere, la manzana también tiene una presencia muy importante. Así, la encontramos tanto en cuadros del Renacimiento, como “El juicio de París”. de Rubens, pasando por los míticos bodegones, hasta el surrealismo de Magritte, con el Hijo del hombre; cuadro que, por cierto, inspiró la película del Secreto de Thomas Crown (que me encanta).


Claro, que si hablamos de películas donde la manzana tiene su gran parte de protagonismo, no puedo dejar de nombrar una de Glen Ford y Bette Davis que se llama “Un ganster para un milagro” (es un clásico, no muy conocido pero que a mí, de vez en cuando, me gusta verla). Una historia entrañable en la que un gánster ayuda a una mendiga que vende manzanas a convertirse en una dama con el fin de casar a su hija, que desconoce la realidad en la que vive su madre, con un aristócrata europeo. Es una película preciosa. Pero para entrañable y bonita la película de Disney de Blancanieves donde, si no se come la manzana, no hay cuento; o la de Guillermo Tell, que menos mal que era muy bueno con la ballesta y consiguió acertar en la manzana sin herir a su hijo. Desde luego tenía que ser bueno y frío, en plan Fernando Alonso en plena carrera en el circuito de Monza, porque cualquier otro tendría el pulso como “pa robar panderetas”.

Bueno, y si ya hablamos de carteles de cine/series de televisión y, solo a modo de ejemplo, puedo empezar con Mujeres Desesperadas, pasando por Bad Teacher, y terminando por ¡aaaaahhhh! Crepúsculo (que no sé la de millones que habrá recaudado la saga y los libros), donde encima la manzanita es hasta la portada del primer libro.



También hay un premio muy valorado con forma de manzana: los Premios Max de las Artes Escénicas. Yo lo encuentro muy original y, como no, tenía que ser español. Pero para valorado, un apartamentito en la “Gran Manzana de Nueva York” con vistas a Central Park (esto es igual, a decir que quién vive allí no es rico, es súper rico).

En el mundo de la moda ¡también han causado furor las manzanas! Sobre todo, en el mundo de los perfumes: Delicious de DKNY, Lolita Lempicka o Red apple de Nina Ricci. ¡Por poner un ejemplo! Y seguro que si me paro a pensarlo, sale alguno más. Y desde luego, digno por lo menos de nombrar por lo feo que es, el bolso de Hermés con forma de manzana. Yo, ni regalado salgo con eso a la calle. Pero, si eso ocurriese, QUE NO VA A OCURRIR, siempre nos quedará Ebay, ¡para venderlo!


Por supuesto, Apple, aparte de un nombre comercial, también es un nombre de persona. La niña de Gwyneth Paltrow se llama así; por supuesto, es mejor no traducirlo, sobre todo porque suena raro que te digan “Manzana ven pa cá”. Y es que no es lo mismo que te llamen “Manzana” a “Manzanita”. Os recuerdo al cantante que tan buenas canciones nos dejó.

Pero para raro, raro, frases que han pasado a la posteridad; bien sea por parte de la sabiduría popular como “una manzana podrida echa a perder el resto” (gran verdad); o por personajes como Ana Botella, ¡ay!… como era, “si se suman dos manzana, dan dos manzanas, si se suma una manzana con una pera…”. Y ahí, ya se perdió y la lío. Ella misma y su genética vegetal.

Y, para terminar, en el mundo del sexo también tiene su protagonismo. Por ejemplo, en Córdoba hay un sex- shop que se llama Adán y Eva y el cartel tiene forma de manzana.

Como veis, hay manzanas para todos los gustos. Seguro que a vosotros se os están ocurriendo más ejemplos. Pero, todas coinciden en que son un punto de referencia para o por algo. Es complicado que una manzana “pase desapercibida” y, por supuesto, estoy convencida de que en la mayoría de los casos están íntimamente relacionadas con el talento tal y como insinúa el libro con el que comencé este post. Claro que, como toda norma, tiene sus excepciones.