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domingo, 6 de abril de 2014

MANUALIDADES COLEGIALES, por @PitiFerrer


Cada vez que veo por la calle a un niño con una manualidad camino del colegio, no puedo remediar acordarme de mi compañera de clase Salud Sánchez (nombre inventado para no herir sensibilidades). Por muy bueno que fuese mi trabajo, el suyo siempre era mejor. Que había un concurso... ella siempre ganaba. Y encima, hasta se lo merecía porque era brillante. ¡Ya era hasta cansino!

Y es que lo de las manualidades de la clase de tecnología, que era así como se llamaba la famosa asignatura allá por los 90, era muy frustrante. No importaba lo adelantado que llevases el trabajo que la tarde de antes era apoteósica. Y encima tenía suerte porque las cosas que hacíamos eran normales, no quiero ni pensar que hubiera tenido que hacer una americanada de volcán. A mí me enseñaban a hacer cosas como: un marquito de taracea, una caja decorada con cromos, un cuadro con láminas estilo 3D. Pero ¿un volcán?, ¿para qué querrán los americanos que los niños en los colegios aprendan a hacer volcanes? Y encima ya si echa lava... En fin, luego su educación es mejor que la nuestra. ¿Será porque saben hacer volcanes?


Pero frustración la que sentía una amiga que estaba en otro colegio cuando veía los trabajos de una compañera a la que se los hacía su madre. ¡Y es que estaba cantado!... eso no había quién se lo creyese... bueno sí, la profesora. Mi amiga decía que la madre de la otra cometía hasta pequeños fallos para que pareciese que lo había hecho su hija. Siempre le quedó la duda de si su profesora era muy inocente o lo fingía.

domingo, 23 de marzo de 2014

MODAS PERECEDERAS, por @PitiFerrer


Ahora la moda entre los niños son las pulseras de gomas. Como hace un año eran los trompos o, como cuando yo era pequeña, eran los yo-yos. Quién le iba a decir a su inventor y comercializador (Cheong Choon Ng) que niños de todo el mundo iban a sucumbir a su idea. Y, en cierta manera, gracias a Youtube donde hay millones de tutoriales dedicados a la confección de las mismas.
 
La verdad es que te paras a pensarlo y es una moda curiosa (y barata ¡gracias a Dios!), básicamente consiste en tejer con las manos.

Vas a un chino y hay chorrocientos paquetes de gomitas a “un eulo” y un niño delante viendo colores con pulseras hasta el codo. Porque cuantas más pulseras tenga mejor; es un signo de poder.

Luego esto es como todo, hay quién se lo toma como una afición (solo hay que ver sus pulseras) y hay quién hace hasta negocio. A ver, un problema de matemáticas de cuadernillo Rubio: “si en un paquete de gomitas vienen 300 y para hacer una pulsera sencilla se necesitan 20 ¿cuántas pulseras podemos hacer? (15, muy bien).  Y, si el paquete vale un euro y vendemos cada pulsera a 40 céntimos ¿cuánto dinero ganaremos? (15 x 0,40 = 6; 6 – 1 (porque tienen en cuesta sus costes de producción) = 5 euros)”. Y encima éstos, los de las PYMES, como son tan listos saben cuál es el mejor momento para sacar la caja y ponerse a vender: cuando están con los amigos de sus papás y ¿no les vas a comprar dos? Y ¿no le vas a decir que se quede con la vuelta? Vamos que a lo tonto, a lo tonto, sacan una pasta.

domingo, 9 de marzo de 2014

EL CETRO MODERNO, por @PitiFerrer


Una vez me dijeron que un hombre mostraba su poder con su móvil, sus zapatos y su reloj. Bien, pues si esto es así, una mujer lo hace con sus zapatos y su bolso. Y si no que se lo digan a las blogueras de moda que han hecho ver como natural llevar un bolso de 1.200 euros y unos zapatos de 800 (???).

Como si fuese la versión moderna de un cetro, hay mujeres que lo utilizan como manifestación de su poder. Y otras que han conseguido adueñarse moralmente de los mismos, consiguiendo que los demás los relacionemos (políticamente) con ellas. Ejemplos, la verdad, no hay muchos pero hay quién ha logrado que sus bolsos se impriman de su personalidad.

La Reina Isabel II.

Ella y su bolso, su bolso y ella. Lo que lleva ésta señora en su bolso es todo un misterio pero, lo cierto, es que siempre lo lleva colgado de su brazo izquierdo. ¡Hasta cuando el mismísimo James Bond fue a recogerla a Buckingham palace para inaugurar los Juegos Olímpicos de Londres! (os recuerdo que se “supone” que se tiró en paracaídas). Me cuesta trabajo imaginármela sin él…

Se dice, se cuenta y se rumorea lo utiliza para comunicarse con su personal y que dependiendo de lo que haga con él, las ordenes son una u otras.

Como ella es la más “british” de los “british”, sus bolsos no podían ser otros que los de una casa inglesa como Launer. De hecho ésta firma luce con orgullo el escudo de armas de su graciosa Majestad como proveedor oficial de la misma.

Margaret Thatcher.

Utilizó varios, todos primos hermanos y de un estilo similar a los de la Reina Isabel. Pero el que se merece el nombre de “el bolso” es sin lugar a dudas un Astrey que lució en numerosas ocasiones y que fue subastado en la emblemática casa Christie's por 28.000 euros.

Angela Merkel.

Ésta señora que cuando andar parece que está desfilando, por norma general no lleva bolso. Pero alguna vez sí ha llevado bolso y para muestra un botón: un Longchamp NARANJA que en ella se queda “mu raro”.

domingo, 23 de febrero de 2014

CHICLE ART O LA SUBCULTURA DEL CHICLE, por @PitiFerrer

Hoy como pocos, pero en mi infancia me los he comido doblados. Mi preferido era el chicle Cheiw de fresa ácida, que podía convertirse en el chicle más caro del mundo porque, si de por sí era duro, cuando a los dos minutos desaparecía el sabor, aquello se convertía en una pelota insípida, imposible de mascar, que se llevaba “pa lante” todos los empastes que hicieran falta. También me gustaban mucho los Bang Bang, que eran muy blanditos pero muy caritos porque los vendían en paquetes. Pero para caras, las pepitas de oro de chicle que venían en bolsitas. ¡Ay! Que recuerdos…

El chicle, como otras muchas cosas, ha “evolucionado” y ya no es solo una golosina: es un icono cultural capaz de reinventarse así mismo. Su presencia en nuestra cultura es más fuerte de lo que en principio se puede pensar. ¡A ver!, ¿a quién no le han llamado la atención en clase por comer chicle?, ¿o quién no se ha aburrido en una charla y se ha tomado un chicle? O peor, ¿quién no ha pisado uno?

Es algo de tal referencia que incluso uno de los nombres con los que es conocido (Goma de mascar) dio, valga la redundancia, nombre hasta a un grupo musical.


El chicle también es la materia prima que utilizan algunos artistas como Ben Wilson, para el que un chicle pegado en la acera no es una marranada sino un “lienzo en blanco” para inmortalizar su arte.


O el escultor Mauricio Savini que los utiliza en grandes cantidades para hacer escultural que, por cierto, solo les falta andar. Ummmm, lo bueno es que si no le gusta siempre se las puede comer.


Hoy es incluso un atractivo turístico. ¡Y si no que se lo digan a la ciudad de Seattle! Que desde 1999 tiene una calle llena de chicles (…cualquiera se arrima a la pared...)


En Córdoba también tuvimos nuestro momento de gloria pero, después de un par de años, desapareció. La verdad es que era pintoresco (mensaje reivindicativo incluido) porque nadie los quitaba (incluso iban aumentando) y estaba muy cerca de la Judería.


domingo, 9 de febrero de 2014

UNA MUERTE ANUNCIADA: LA DE MI LAVADORA, por @PitiFerrer


Cuántas veces hemos oído decir que las cosas de antes salían más buenas que las de ahora. Gran verdad y pongo un ejemplo: hace casi  siete años que D. Perfecto y yo nos casamos (como testigo está el Dueño del blog) y, desde entonces por mi casa han pasado tres termos, siete teléfonos inalámbricos, dos radiadores de aceite, cuatro radiadores de aire y seguro que hay algo más que se me olvida. Lo primero que dice la gente cuando se lo cuento es que es por la instalación eléctrica ¡y no es verdad porque está más que revisada!; y lo segundo es que no lo usamos bien ¡y tampoco es verdad! La gran verdad es que han salido malos y punto, prueba de ello la frase que dijo el fontanero cuando cambió el primer termo: “Esto es que ha salido malo, de vez en cuando pasa”. ¿De vez en cuando? ¡Pues las estadísticas se repitieron en mi casa con el segundo termo!

Estas cosas no pasaban antes. Generalmente los electrodomésticos (grandes o pequeños) duraban media vida. Eran caros, pero el precio estaba más que justificado. No hay nada más que ver la lavadora de mi madre, una Zanussi de 36 años que sigue lavando como el primer día y la tiene escondida dentro de un mueble para que no desentone con el resto de la cocina. A mí me hace mucha gracia cuando dice “cuando se rompa, me voy a comprar una”. El color cambia con los años: primero era blanca (porque era lo que se llevaba) y ahora de acero. La mía es digital y tengo más que asumido que no va a ser como la de mi madre.

La culpa la tiene la dichosa obsolescencia programada y durará como máximo lo que el fabricante quiera. ¡Porque tiene que vender más! No conviene hacer bombillas que duren más de 100 de años, como la que hizo a mano Shelby Electric Company y fue colocada en 1901 en el hangar de la estación de bomberos nº 6 de Livermore (California); ejemplo muy claro de lo contrario a la obsolescencia programada. Los electrodomésticos no se hacen para  que tengan una larga vida, se hacen para que al final se rompan (salvo contadas excepciones). Comprar, tirar, comprar, tirar.

domingo, 26 de enero de 2014

RELAXING ART OF CAFE CON LECHE, por @PitiFerrer


Sí, es que ahora todo lo que tenga que ver con el café está de moda. Y todo gracias a Ana Botella y a esa gran frase que pasará a los anales de la historia: “...relaxing cup of café con leche...”. Bueno quién sabe, a lo mejor la Sra. Botella ha conseguido que en el extranjero se enteren que en España un “café con leche” no es un capuchino y que es una forma de poner el café con identidad propia.

La moda por el “café con leche” ha llegado incluso hasta las grandes redes sociales (… por supuesto…). Prueba de ello, solo hay que echar un vistacillo a Instagram y ver que todo usuario que se precie tiene que tener una taza de “café con leche”. Y si es de Starbucks, mejor. Porque lo de estas tazas es como lo de las latas de tomate Campbell, se han convertido en un icono.

Y es que si observamos con atención, las “cups” pueden llegar a decir mucho de nosotros o de las cosas que han pasado en nuestras vidas. Por ejemplo, si vemos que alguien está bebiendo en una taza donde pone “Papá te quiero”, seguramente sea padre. ¿Y si tiene una taza “recuerdo de París”? o ha ido, o se la han traído.

Pero lo realmente importante de las “cups” es lo que hay dentro. Preparar un buen café es un auténtico arte y  presentarlo también. Prueba de ello lo tenemos en Michael Breach, que se ha hecho mundialmente conocido por hacer retratos en la espuma del café. Así que pasó de ser un simple camarero a crear el “baristart”. Espero y confío que este  artista cafetero utilice café de comercio justo.

domingo, 12 de enero de 2014

UNA BODA DIFERENTE, por @PitiFerrer


¿Quién ha dicho que todas las bodas son iguales? Es verdad que la mayoría lo son pero, de vez en cuando, te encuentras con gente original que hace que una parte de su historia esté colgada en Youtube por méritos propios.

Ejemplos de originalidad hay muchos pero los hay que son dignos de un post.

1. Empecemos por el principio de una boda: la pedida de mano.

Se puede pedir la mano en mitad de un telediario, de un campo de fútbol americano a lo Kim Kardachian o de un concierto…O… así.


2. Luego viene la boda y ¿por qué entrar como todos cuando se puede hacer bailando?


Estos sí que se lo pasan bien.

3. Y en mitad de la boda cuando la novia canta al novio de sorpresa…


Madre mía ¡qué profesionalidad!

Pero, lo más de lo más, es cuando los novios hacen un baile diferente a los invitados. Mira que hay bailecillos de éstos en Youtube pero, para mí, el mejor y más auténtico es éste.



Lo mismo bailan a Manzanita, que una marcha que Thriller ¡que arte!

domingo, 29 de diciembre de 2013

UN CHASCARRILLO DE NAVIDAD, por Piti Ferrer


Ayer por la tarde estábamos disfrutando de un navideño día en familia cuando va D. Perfecto y saca el tema de los villancicos. Se pone a leer la historia de los villancicos más populares y pregunta: “¿A que no sabéis quién popularizó el Tamborilero?”. Mi prima, muy segura, le contesta: “¡Raphael!”. Contestación de D. Perfecto: “Pues no, es de Katherine Kennicott  Davis y es checo”.  ¡Ea! pregunta de Trivial Porsuit, y encima, de último quesito.


¡Toda la mi vida escuchando a Raphael cantar el Tamborilero y ahora resulta que no es un villancico español! Yo creía que era un villancico de “vete tú a saber de quién”, que formaba parte de nuestra cultura navideña desde “no sé cuando” y, ahora, me entero que es de una pianista americana, que en 1941 hizo una letra a un villancico popular checo.  Checo…, pianista americana… yo me quedo muerta… porque estoy completamente convencida que, en EEUU, ni lo conocen.

Conclusión: la versión de Raphael es la más famosa y la mejor, entre otras cosas porque no he tenido el placer de escuchar otra. Claro que para versión buena de Raphael, a parte de éste villancico, ¡por favor! la versión libre que hace al final del anuncio de la lotería de Navidad (que según D. Perfecto es lo mejor) con ese “nananananá naná na”, muy premonitorio de lo que éste año me ha tocado. Pero como en esta vida no se puede ser avariciosa: deseo que le haya tocado a personas que de verdad lo necesitan y que el premio les cambie sus vidas. ¡¡¡FELICES FIESTAS!!!



domingo, 1 de diciembre de 2013

POR DEBAJO DEL CABALLO DE LAS TENDILLAS, por @PitiFerrer

Si hace unas semanas el dueño del Blog nos recordaba el 90 aniversario de la estatua ecuestre del Gran Capitán, creo que es el momento de contar una historia sorprendente que hay en Córdoba de lo que hay “por debajo del Caballo de las Tendillas”.

Hace muchos años, cuando yo era pequeña, mi abuelo me contó que había una realidad olvidada que muchos la consideraban leyenda sobre lo que había escondido debajo de la Plaza de las Tendillas. No, no era un tesoro, o mejor dicho sí, era un tesoro de la naturaleza: un lago. De hecho, mi abuelo me contó que desde la casa de un amigo suyo se podía entrar y que él lo había visto.

A mi aquello me sonó a cuento pero, pasados los años y estando en casa de una compañera de clase que vivía en la calle Cruz Conde (es una de las calles principales de Córdoba y da justo a la Plaza de las Tendilla), me contó que su sótano siempre estaba inundado y que el agua se filtraba por el suelo. Entonces, me acordé de la historia de mi abuelo y comprendí que era verdad. Desde entonces, lo consideré un hecho real que, increíblemente, la gente desconocía porque siempre estuvo ahí y no era un secreto.  

Fue una sorpresa para mí cuando, recordé ésta historia al leer un artículo del ABC que me enviaron por mail en la que un Señor llamado Rafael González, y que trabajaba en la Diputación, recordó la historia y aseguró que era verdad, de hecho él lo había visto.

Como si de una historia de piratas se tratase, contaba que el lago, que al ser subterráneo lógicamente estaba a oscuras, se podía atravesar en barca y que ocupaba toda la plaza de las Tendillas. Contaba que, alumbrando con linternas, pudo ver que estaba lleno de estalagmitas y estalactitas, y que el agua era cristalina. Y contaba que la música que les acompañó en aquella maravillosa aventura era la de la propia naturaleza: agua moviéndose y silencio.

Lo mejor es que también contó que en 1986, Manuel Melero Muñoz, responsable del área de Cultura de la Diputación de Córdoba, le enseñó el proyecto de un auditorio de música en el misterioso lago, iluminado con luces y con barcas como asientos.

Una historia increíble y que yo creo que es verdad. Así que si la estatua del Caballo de las Tendillas es digan de ver, su subsuelo (se dice, se cuenta, se rumorea) también.

domingo, 17 de noviembre de 2013

COSAS DE LOS AMERICANOS, por @PitiFerrer


Me parecen muy curiosos los típicos programas americanos de la ”taza de café”. Sí, esos de entrevistas que (se supone) son por la noche,  porque el fondo del plató son las vistas nocturnas de una macro ciudad; tiene música en directo, aunque muchas veces no se sabe lo que tocan, que suena cuando entra el invitado o se va; y el presentador, vestido con un traje de chaqueta, siempre tiene encima de la mesa una taza de café.   

De vez en cuando, suelen hacer alguna broma con los invitados como una guerra de agua, y es hasta gracioso ver como se prestan a ello. Pero con la gracia, porque la tiene, con la que más me he reído de las cosas que he visto colgadas en Youtube son con los videos que se regalaron la humorista, Sarah Silverman, y su novio, el famoso presentador Jimmy Kimmel en el programa de éste último.

En el primero Sarah, después de una conversación, le dice "cantando" que le ha puesto los cuernos con Matt Damon. Bueno, literalmente le dice que ha "fxllxxx" con Matt Damon. ¡Pero es que Matt Damon se presta a salir en el vídeo!


En el segundo, Jimmy Kimmel recuerda lo que le hizo su novia y confiesa con otra canción que también le ha puesto los cuernos pero con Ben Affleck. Bueno, literalmente también dice que ha “fxllxxx”. ¡Pero es que Ben Affleck también sale en el video! Bueno, y si solo fuese él, pero es que también salen artistas como Brad Pitt, Harrison Ford, Cameron Díaz cantando al estilo de la canción “We are the world”.



domingo, 3 de noviembre de 2013

PON UN LEGO EN TU VIDA, por @PitiFerrer


Los legos, muy populares en mi infancia, siempre me han llamado la atención. Pero lo más llamativo era que un niño fuese capaz de encajar lo bloques hasta conseguir la figura exacta que aparecía en la caja. A mí aquello siempre me pareció una obra de ingeniería civil porque, al final de estar media tarde tres niños intentando hacer la nave de la Guerra de las Galaxias, cualquier parecido con la realidad era pura ficción.

Yo sobre éste juego siempre tuve una teoría: él que consiguiese hacerlo sólo y sin comerse mucho la cabeza, tenía un coeficiente intelectual por encima de los demás. Y, ¿sabéis qué? mi teoría se confirmó cuando el astronauta español Pedro Duque contó como lo eligieron. Al final de todo el proceso de selección, hizo una entrevista y le pusieron encima de la mesa unas piezas de apilables, le pidieron que hiciese una casita sin instrucciones mientras hacían la entrevista… Evidentemente hizo la casita, sin instrucciones y sin que le sobrase o faltase ninguna pieza. ¡Prueba superada! Se fue al espacio.

Pero, dejando atrás su objeto principal, ya que es un juego, quien le iba a decir a la compañía danesa que sus bloques de plástico de colores se iban a convertir en objetos de culto. Sí, porque cuando un objeto transciende de sus sentido original y consigue colarse en otros ámbitos, con otras finalidades y con otro público, se puede decir que es, metafóricamente hablando, un ejemplo de la “alquimia”.

Es fácil poner ejemplos del éxito de Lego en el mundo.

1. El primero y más divertido son sus parques de atracciones, Legoland. Tiene que ser curioso ver una ciudad a base de millones de piezas de plástico… Y más curioso que tengan más parques que Disney.


2. Al igual que un bloque de piedra, un cincel y un martillo son piezas imprescindibles para un escultor, para el artista Nathan Sawaya son su materia prima.


3. Lego también es un ejemplo del urban art. Generalmente, estas acciones están organizadas por varios artistas que actúan de acuerdo y a la misma vez. Yo solo he tenido la oportunidad de ver algo como lo de la foto una vez y he de reconocer que me pareció muy divertido. Hay varios artistas de éste estilo que su lema es ¡ponle color al mundo!




4. En la vida cotidiana, el estilo Lego ha invadido objetos de uso diario.


5. Y ya, lo más de lo más, es cuando un gran diseñador, como el Kaiser de la Moda (Karl Laguerfeld), decide inspirarse en éste juego para crear un bolso, que ya es un básico, para la maison Chanel.


domingo, 20 de octubre de 2013

EL PAPA NO CALZA DE PRADA, por @PitiFerrer


Que el Papa no calza de Prada es algo que, desde su nombramiento, el Papa Francisco se ha encargado dejar muy claro con todo lo que ello significa.

Realmente, sus antecesores tampoco calzaban de Prada. Eso fue un bulo que, de tanto repetirlo, se convirtió en verdad y que la casa italiana nunca se molestó en desmentir. En honor a la verdad, yo estaba completamente convencida porque, hace ya algún tiempo, vi un reportaje sobre el Vaticano y eso se dijo como verdad absoluta. Es más, se aseguró que era una tradición.

El zapatero de Papas, si no el único desde luego el que más ruido hizo, fue Adriano Stefanelli, el típico artesano del zapato italiano que tiene hasta página web en la que orgullosamente presume de sus creaciones para Juan Pablo II y Benedicto XVI. Por supuesto, iguales pero diferentes, respetando así la personalidad de cada Papa. Si bien ambos utilizaban mocasines, el tono de rojo, que simboliza la sangre de Cristo derramada, era diferente: a Juan Pablo II le gustaba un tono discreto tirando a burdeos y Benedicto XVI era más del rojo chillón.

Y como todo en la vida cambia, cuando el Francisco I salió por primera vez al famoso balcón de la plaza del Vaticano como Papa, dejó muy claro muchas cosas y, no sé si conscientemente, se dejó puestos sus zapatos negros tipo “Gorila” (lo del colegio de toda la vida) dando así la imagen de un Papa sencillo que estaba dispuesto a ponerse al lado de todos y, especialmente, de los más necesitados.

Con este gesto, Adriano Stefanelli le pasaba el testigo “metafóricamente hablando” a Carlos Samaría, el ortopedista que le hace los zapatos al actual Papa desde hace más de cuarenta años. Así que, si el “Diablo viste de Prada”, Francisco I no.  

domingo, 6 de octubre de 2013

EL MARAVILLOSO MUNDO DEL AMBIENTAO, por @PitiFerrer


El “ambientao”…, según D. Perfecto la figura nació en la mili pero ¡el mundo está lleno de ellos! Y, aunque se desarrollan de muchas formas, al final la evolución es la misma y consiguen lo que quieren: destacar (y no siempre en sentido positivo).

El clásico ejemplo de “ambientao” es aquel que llega a un sitio en el que no conoce prácticamente a nadie y, a la media hora, es el alma de la fiesta. O peor, el compañero de trabajo que es el último en incorporarse y, a los dos meses, ¡la empresa no puede funcionar sin él!

Y qué puedo decir de esos con los que te pones a charlar y, ya se hable de la expansión del imperio otomano, de la reacción de la fusión alcalina o de la pesca de la urta en Cádiz, ¡ellos lo saben todo!

Para mí el peor es el camarero “ambientao” del restaurante caro que no te conoce de nada y le falta sentarse en la mesa.

En los medios de comunicación también salen muchos “ambientaos”, no hay nada más que ver las intervenciones del pleno del Congreso de los Diputados y lo que dicen en los pasillos ante las cámaras los políticos que no han hecho intervenciones. ¿Y quién se lleva el protagonismo? El del pasillo que va de “sobrao” y se le calienta la boca “ambientándose”.

Pero a mí los que más gracia me hacen son los “ambientaos” de internet. Me puede alguien explicar cómo consigue un tío, que solo lo conocen en su casa a la hora de comer, tener en Twitter a 5.379 seguidores y solo seguir a 25. Y no hablemos ya de Facebook, donde hay quien solicita amistad hasta al compañero de párvulos que lleva 30 años sin verlo o, ironías de la vida, a la prima de la amiga que ni se saludan por la calle. En fin, no lo comprendo (¿”pa” qué?)  pero la realidad es que tienen muchos “amigos”.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Y QUE SEPA TOCAR EL VIOLIN, por @PitiFerrer


Nunca me pude imaginar que era necesario ser una virtuosa de un instrumento de cuerda tan complicado de tocar como el violín para conseguir un pedazo de trabajo.

Veréis, os explico la situación. Año ¿2001?, o por ahí, estaba estudiando en la biblioteca con unos compañeros cuando uno de ellos sacó un periódico especializado en temas de finanzas y economía. Terminó de leerlo y me lo dio para que mirase las ofertas de trabajo. Por cierto, ninguna de mi perfil porque había que tener cerca de cincuenta años y haber empezado a trabajar con  diez para tener ese currículum. Pero hubo una que me llamó muchísimo la atención y era “algo - bastante” así:

“Importante empresa multinacional busca para un puesto de trabajo en Singapur un  Ingeniero en Caminos, Canales y Puertos, recién licenciado y con menos de 25 años de edad, dos años de experiencia en nuestro sector, un MBA en administración de empresas, alto nivel de inglés y francés (valorable nociones de alemán) Y QUE SEPA TOCAR EL VIOLÍN). Ingresos: no me acuerdo pero eran una barbaridad”.

Uummm… Evidentemente, me surgieron una serie de preguntas. Primero: ¿existía algún ser humano que con menos de 25 años le hubiese dado tiempo a hacer tanto y de esa categoría? Porque si era así, ¡que estaba haciendo yo con mi vida! Segundo ¡¿para qué coño (perdón por la expresión pero de verdad que es lo que pensé) tiene que saber un ingeniero de caminos TOCAR EL VIOLÍN para optar a un puesto de trabajo?!

Con ofertas así, solo cabía plantearse una cosa: esa empresa no es seria. Y digo yo, ¿por qué no pusieron y que su nombre empiece por “F” y el primer apellido por “L”? Me lo podía hasta imaginar. Un jefazo a un jefecillo: “Mañana te van a llamar los de recursos humanos para que les digas todo lo que ha hecho tu hijo. Van a intentar hacer un perfil muy concreto para que se presente poca gente porque vamos a cubrir un puesto que se ha quedado libre en Singapur”.

Nunca os habéis preguntado <<¿ese tío como ha llegado ahí? Si yo lo conozco de toda la vida y era un “matao”>>. A lo mejor es por lo mismo que lo de la oferta de trabajo. Así que haya más de un violinista en el tejado.

domingo, 8 de septiembre de 2013

CUIDADO CON LOS MANIMANITAS, por @PitiFerrer


¡Cuánto daño ha hecho en las economías españolas programas como Bricomanía o Decogarden! Realmente, cuando ves éstos programas dices “¡bua, que fácil!, ¡eso lo hago yo!”. Claro que es fácil... como que el presentador del programa es un “pofesional” de la carpintería, pintura, electricidad, fontanería etc, etc, etc… ¡Y encima tiene todas las maquinistas, clases de pinturas y productos que puedas encontrar en una ferretería "gratis"! Porque no hay que olvidar que éste tipo de empresas son las que patrocinas esos programas.

Luego, en la vida real, pasa lo que pasa. Hay quienes son unos manitas y ¡hay quien la lía parda!

El manitas, generalmente, como disfruta haciendo trabajos en su casa y busca un acabado perfecto en todo lo que hace, a lo largo de los años ha acumulado un “arsenal” de maquinaria y ha adquirido una serie de conocimientos fruto de equivocaciones, investigaciones y, sobre todo, mucha práctica. Vamos, fácilmente podría trabajar como profesional autónomo.

Otra cosa es el manimanitas que además no es ni aficionado a las manualidades. Éstos, por norma general, encima que no saben, lo suelen arreglar todo yendo a los chinos y, como mucho, a la sección correspondiente de, por ejemplo, por ejemplo, Carrefour. Bueno, y ya es lo más de lo más cuando van al Leroy Merlin. No sé qué opción es peor:

- Porque quien va a los chinos lo que compra suele ser de muy mala calidad. Encima, como no está acostumbrado a utilizar esos materiales, le suelen pasar cosas en plan “se me ha roto el borde del jarrón y voy a comprar un pegamento de esos súper rápidos que lo pegan todo”. Pero todo, todo, todo ¡hasta los dedos! Eso se podría llamar perfectamente el “Síndrome de la taza de té”, con el pulgar y el índice pegaditos y los otros tres dedos tiesos...

- Luego, como he dicho antes, está el que va al pasillo correspondiente de Carrefour y, mirando el precio, compra a su libre albedrío. Oh, oh... PELIGRO-PELIGRO-PELIGRO. Lo de éstos son como las recetas del ¡Hola!: siempre hay uno o dos ingredientes que no hay forma de encontrarlos, son caros o, peor, no se sabe lo que son. ¿Qué se hace? Fácil, se sustituye por otro o directamente no se echa. Resultado: cualquier parecido con la receta original es pura ficción. Bien... pues esto llevado al mundo del bricolaje es lo mismo, con la diferencia de que la comida la tiras y “la obra maestra” tiene que ser arreglada por un profesional del gremio ¡porque eso no se puede quedar así! (ésta frase la suele decir la persona que vive con el manimanitas). Así que, a la factura del Carrefour y a la pérdida de tiempo personal, hay que sumarle la factura oficial del que ha arreglado el desaguisado.

- Y por último, el que decide que su nueva afición va a ser el bricolaje y se va a una tienda especializada para dejarse asesorar por el dependiente cuyo objetivo es vender lo que haga falta y, si es caro, mejor. Pobrecillo, es como un pequeño cervatillo  suelto en mitad de un bosque con lobos... La historia de estos acaba de forma parecida a la de los anteriores...

domingo, 25 de agosto de 2013

PICARDO… ESE HOMBRE, por @PitiFerrer


La primera vez que vi a Fabián Picardo pensé: “Aaaahhh…. Qué fuerte… el hermano chico del Mani es Ministro Principal de Gibraltar”. Porque físicamente son iguales, con las diferencias de la edad y de que si aparecen en la Línea de la Concepción: uno canta y al otro le cantan.

Yo, por más que lo pienso, no puedo llegar a comprender en el jardín que se ha metido este muchachito sin que nadie lo llame, porque no creo que haya actuado así por ordenes de Gran Bretaña que ya sabe de qué va la cosa. Es más, creo que tenía ansias de notoriedad y de que España entera lo conociera. Y es que el Primer Ministro gibraltareño debe y tiene que ser una persona, aparte de formada, educada y comedida y, el Sr. Picardo, no es comedido.

En cuanto a su formación, por lo visto estudió  Derecho en Oxford pero se ve que faltó a clases de Derecho Internacional y la pregunta no le cayó en el examen. Esto tiene fácil arreglo, que manden a un “teacher of Oxford” y que le rellene la laguna (mejor dicho el estrecho de Gibraltar) porque básicamente son dos ideas:

- Cuando España e Inglaterra firmaron el Tratado de Utrecht en 1713, acordaron que: «El Rey Católico [Felipe V], por sí y por sus herederos y sucesores, cede por este Tratado a la Corona de la Gran Bretaña la plena y entera propiedad de la ciudad y castillos de Gibraltar, juntamente con su puerto, defensas y fortalezas que le pertenecen, dando la dicha propiedad absolutamente para que la tenga y goce con entero derecho y para siempre, sin excepción ni impedimento alguno». Las aguas seguirían siendo españolas.

- Posteriormente, las naciones firmaron Tratados Internacionales sobre las aguas territoriales. Y es aquí cuando Gran Bretaña lo quiso hacer extensivo a las aguas que rodean al Peñón. Menos mal que España se puso en su sitio y dijo que no, que la soberanía de las aguas, en virtud del Tratado de Utrecht, era suya.

La conclusión de todo esto es que se iniciaría un conflicto eterno sin visos de solución. Y por eso, porque los conflictos, y más internacionales, hay que evitarlos es por lo que hace unos cuantos años atrás, España y el Reino Unido llegaron a un acuerdo prácticamente de no agresión dejando este tema “dormido”. Bueno, ¡pues va éste y lo despierta!

Que le molestará a él que unos cuantos pescadores españoles se ganen la vida honradamente pescando en el estrecho. ¡Pues nada! Va y ordena tirar unos bloques de hormigón con hierros en los caladeros que rodean al Peñón para que los pobrecillos no puedan faenar. Y digo yo, ¡donde está Greenpeace! Porque es evidente que eso tiene un impacto medioambiental –innecesario- negativo sobre los fondos marinos. Es de vergüenza que esa organización con tanta repercusión mediática no haya liado la de dios como protesta.

He de reconocer que ha sido una satisfacción ver como el Gobierno español se ha puesto en su sitio y le ha enseñado los dientes a Picardo. Porque, a estas alturas de la vida, chulerías las justas. ¡¿Quién pierde más?!

A ver, el Gibraltar de hoy es un paraíso (y no solo fiscal), sus habitantes viven (muchos duermen en España) mejor que quieren y es cierto que, en general, todo lo que es el Campo de Gibraltar y en especial la Línea de la Concepción, se beneficia económicamente de él. Pero, a Picardo se le olvida  de Gibraltar es un mini Mónaco colonial con una frontera pegada única y exclusivamente a España.


Espero que nuestros diplomáticos hagan bien su trabajo y se solucione pronto éste conflicto innecesario. Pero desde luego, Reino Unido se debería de plantear las potestades, en general, que tiene el Ministro Principal de Gibraltar y debería de restringirle algunas porque no creo que ciertas cosas las pueda hacer libremente sin, ni siquiera, informar u obtener el visto bueno del de arriba.