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martes, 14 de febrero de 2017

UN ODIO AMPARADO POR PODEMOS


Una diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid, una tal Isabel Serra, decía esta pasada semana que la ideología del Partido Popular "se basa en poner la defensa de la institución familiar por encima de los derechos de las personas, en este caso de los derechos de la infancia", refiriéndose a los abusos sexuales a menores. Y la podemita añadía, además, que el tabú del abuso sexual a menores "se reproduce fundamentalmente gracias a una ideología que el PP defienden desde sus instituciones y desde los propios servicios sociales". ¡Y no pasa nada!

sábado, 19 de julio de 2014

SIEMPRE ESTARÉ CON LA DEMOCRACIA


Aunque en Desde el Caballo de las Tendillas no hablamos de política internacional, lo que está ocurriendo entre Israel y Palestina trasciende la política internacional y podría ser considerado hasta como una cuestión de política interna, dado que casi todo el mundo se posiciona a favor de unos u otros. Yo ya lo he dicho en muchas ocasiones, estoy con Israel y al lado de su democracia.

domingo, 27 de abril de 2014

¿NOS DIRÁN EL ORDEN PARA IR AL BAÑO?


El viernes publicaban una noticia de esas que crees un error. Leí el titular un par de veces, luego el texto de la noticia y después busqué en otros medios para confirmarla. Y sí, era cierta. Y es que el en el pasado Consejo de Ministros se aprobó el anteproyecto de la Ley de Protección de la Infancia, texto que, al más estilo zapateril regula los derechos y obligaciones de los menores.

Este anteproyecto establece que "los menores deben participar en la vida familiar respetando a sus padres y hermanos así como a otros familiares o personas que se relacionen de forma estable con el núcleo familiar", hasta ahí bien, pero es que también dice que "los menores deben participar y corresponsabilizarse en el cuidado del hogar y en la realización de las tareas domésticas de acuerdo con su edad y con independencia de su género".

Y también se regula el comportamiento del menor en el ámbito escolar, al decir, entre otras cosas, que deben estudiar durante el periodo obligatorio y tener una actitud positiva de aprendizaje durante todo el proceso formativo, ¡ahí queda eso! El Estado va a obligar a los escolares a estudiar, ¿cómo se hace eso?

Y por supuesto, faltaría más, se regulan los deberes de los menores en sociedad, al decirse que los niños y adolescentes "deben respetarse a sí mismos, a las personas con las que se relacionan y al entorno en el que se desenvuelven" y concreta distintas obligaciones, como la de "respetar el medio ambiente y colaborar en su conservación dentro de un desarrollo sostenible".

Pues nada, si estas propuestas las maquilláramos un poco, solo un poquito, podríamos decir que se trata de Cuba, Corea del Norte o cualquier otra dictadura. Solo falta que nos digan cómo hemos de cortarles el pelo a nuestros hijos, cómo debemos vestirlos y que hay que adorar al líder.

Porque yo me pregunto, ¿quién es el Gobierno para imponerme la organización de mi casa? Mire usted señora Mato, mi hijo colaborará en las tareas del hogar cuando así lo decidamos su madre o yo, el Gobierno no ha de meterse en esas cosas, porque legislar sobre este tipo de cuestiones es muy peligroso, ¿nos dirán el orden para ir al baño?

domingo, 14 de julio de 2013

UNA PELI DE DOS ROMBOS, por Piti Ferrer


Ésta semana he leído una noticia que me ha llamado la atención: <<El  Gobierno trabaja para recuperar los “dos rombos”>>. Y se me han puesto los pelos como escarpias...

Lo primero que me entró por el cuerpo fue la misma sensación de mala leche que me entraba cuando aparecía la dichosa figura geométrica en la televisión de mi casa y mi padre, acto seguido, me mandaba a la cama. Yo, que siempre he sido un poco búho (animal nocturno), daba toda la morcilla del mundo para no acostarme y, a veces, hasta lo conseguía. Pero, como en vez de uno hubiese dos rombos, aquello era innegociable.

Después del primer pronto, me invadió la nostalgia y me acordé de la televisión de mi casa y de los programas que veía cuando era pequeña.

Nuestra tele era una Telefunken naranja, setentera total (hoy sería muy cool), que les trajo a mis padres de Alemania uno de mis tíos. En su momento era lo más de lo más: a color, con los botones de los canales táctiles ¡pero sin mando a distancia! Lo cual no era un problema para mi padre porque con mandarme a mí tenia suficiente. Menos mal que en aquella época solo había dos canales (ambos de TVE) y eso del zapping estaba un poquito complicado.

Cuantas tardes he pasado delante de esa televisión comiéndome mi bocadillo y viendo Barrio Sésamo con Espinete con Don Pimpón, Chema y Ana. Cuantos viernes por la noche he disfrutado viendo el Un, dos, tres, por supuesto con la extraordinaria Mayra Gómez Kent. Cuantos domingos he llorado viendo Candy, Candy y ni os cuento cuando se murió Anthony, el amor de su vida, o Chanquete en Verano azul. Cuantas veces me he peleado con mi padre porque no me dejaba ver Luz de luna, y todo porque a él no le gustaba y decía que era un pego de serie. Y ya ni os imagináis la de programas de Con las manos en la masa que he visto; a día de hoy ni se me ha olvidado la canción del intro. ¡Ay! Que recuerdos...


 Bueno, lo cierto es que los años fueron pasando, yo crecí y los famosos rombos, sobre todo utilizados en películas de miedo o con contenido erótico (esto último, a veces, era sorprendente porque faltaba enseñar un hombro para considerar que la película era “erótica”) que indicaban que el contenido no era apto para menores de 14 años- un rombo- y menores de 18 años- dos rombos-, allá por el 1985, desaparecieron... Y ahí fue cuando se lió parda… porque pasamos de de la nada al todo y del puritanismo a la vulgaridad más extrema. Os recuerdo a las mama chicho que, según la canción, las tocaba y todo lo demás que seguía; o el programa de Gil y tal y tal, que mejor no comentar, por poner un ejemplo.

Era evidente que, ante ése desmadre, había que poner orden y avisar a los padres de qué programas estaban destinados para menores de edad y cuales no. Claro que lo que nunca comprenderé es porqué lo ponían en esas franjas horarias. Entonces apareció un circulito negro con un +14 y +18 en el hueco que, en su día, ocupó el famoso rombo. Código visual que, por cierto, tuvo poco éxito; de hecho  hay cadenas que lo usan actualmente y otras (muchas) no. Y después de todo esto, ¡¿ahora vienen con lo de “querer recuperar los dos rombos”?!


Cuando lees el desarrollo de la noticia, te das cuanta que no se refieren como tal a los dos rombos (¡menos mal! Porque eso sería rancio, rancio, rancio). Se refieren a un código de advertencia audiovisual que extenderían, a parte de la televisión, al cine e internet. 

Código ¡que ya está inventado!, solo hay que obligar a que los canales lo pongan y, sobre todo, a que respeten ciertos horarios porque cuando me siento delante del televisor y veo que desde las doce de la mañana están poniendo en Tele Cinco Mujeres y hombres y viceversa, por muy de mente abierta que yo sea, no me queda más remedio que plantearme si es necesario, o mejor dicho adecuado, que a esa hora, donde es muy frecuente que haya menores de edad en frente de la televisión, se ponga un programa donde fulanita se ha ido a la habitación con menganito y, al día siguiente, esa fulanita se pelea con sutanita porque ésta parece que también se ha ido a otra habitación con el mismo menganito.