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domingo, 27 de abril de 2014

¿NOS DIRÁN EL ORDEN PARA IR AL BAÑO?


El viernes publicaban una noticia de esas que crees un error. Leí el titular un par de veces, luego el texto de la noticia y después busqué en otros medios para confirmarla. Y sí, era cierta. Y es que el en el pasado Consejo de Ministros se aprobó el anteproyecto de la Ley de Protección de la Infancia, texto que, al más estilo zapateril regula los derechos y obligaciones de los menores.

Este anteproyecto establece que "los menores deben participar en la vida familiar respetando a sus padres y hermanos así como a otros familiares o personas que se relacionen de forma estable con el núcleo familiar", hasta ahí bien, pero es que también dice que "los menores deben participar y corresponsabilizarse en el cuidado del hogar y en la realización de las tareas domésticas de acuerdo con su edad y con independencia de su género".

Y también se regula el comportamiento del menor en el ámbito escolar, al decir, entre otras cosas, que deben estudiar durante el periodo obligatorio y tener una actitud positiva de aprendizaje durante todo el proceso formativo, ¡ahí queda eso! El Estado va a obligar a los escolares a estudiar, ¿cómo se hace eso?

Y por supuesto, faltaría más, se regulan los deberes de los menores en sociedad, al decirse que los niños y adolescentes "deben respetarse a sí mismos, a las personas con las que se relacionan y al entorno en el que se desenvuelven" y concreta distintas obligaciones, como la de "respetar el medio ambiente y colaborar en su conservación dentro de un desarrollo sostenible".

Pues nada, si estas propuestas las maquilláramos un poco, solo un poquito, podríamos decir que se trata de Cuba, Corea del Norte o cualquier otra dictadura. Solo falta que nos digan cómo hemos de cortarles el pelo a nuestros hijos, cómo debemos vestirlos y que hay que adorar al líder.

Porque yo me pregunto, ¿quién es el Gobierno para imponerme la organización de mi casa? Mire usted señora Mato, mi hijo colaborará en las tareas del hogar cuando así lo decidamos su madre o yo, el Gobierno no ha de meterse en esas cosas, porque legislar sobre este tipo de cuestiones es muy peligroso, ¿nos dirán el orden para ir al baño?

miércoles, 27 de marzo de 2013

OTRA VEZ CONFUNDIENDO RESPONSABILIDADES POLÍTICAS Y JUDICIALES



Menuda semanita lleva la Vicesecretaria General del Partido Socialista Obrero “Español”, Dª Elena Valenciano. Ayer decía que <<"No hay nada" que apunte a la "responsabilidad política de Griñán" en los ERE>>.

Pues nada, el Sr. Griñán, que fue Consejero de Economía antes que Presidente de la Junta de Andalucía no tiene ningún tipo de responsabilidad política en el caso de los ERE. Mire usted Sra. Valenciano, o por acción o por omisión el Sr. Griñán es responsable político, cuanto menos. El Sr. Griñán fue Consejero de Economía cuando se perdieron más de 1.000 millones de €, ¿no va a tener ninguna responsabilidad?

Y decía que menuda semanita lleva la diputada Valenciano porque hace unos días manifestaba, comparando el caso Campeón, en el que está implicado José Blanco, y el caso Gürtel, en lo referido a la Ministra Ana Mato, que "hay imputaciones e imputaciones. Y una cosa es ser diputado (en referencia a José Blanco) y otra es estar en el Gobierno. La de Mato es una responsabilidad política". ¿Y entonces la responsabilidad de Griñán qué es?

Como he dicho en otras ocasiones en este País se confunden las responsabilidades políticas y judiciales. Nuestros políticos esperan a que se produzcan imputaciones o condenas para adoptar responsabilidades en el ámbito político. Y esto no ocurre solo en el Partido Socialista, ocurre en la mayoría de los partidos. En el Partido Popular también hay una larga lista de ejemplos.

Por ejemplo, en relación al caso Gürtel o al caso Bárcenas, desde estas páginas hemos pedido la dimisión de Ana Mato, pero es que también deberían dimitir los responsables del Partido Popular que cuanto menos no observaron la corrupción de la trama Gürtel o el choriceo de Bárcenas. Igual que Griñán muchos deben responder por su acción o por su omisión.

A nuestros responsables políticos se les ha de exigir un plus de responsabilidad, de honorabilidad, de ejemplo…, y a los dirigentes de los partidos se les ha de exigir, además de lo anterior el deber ‘in vigilando’ (de vigilancia) y poner las medidas para que no se produzcan estos casos y atajarlos en cuanto exista la más mínima duda. Esperanza Aguirre, como en muchas otras cosas, es un ejemplo en este sentido, pues corta de raíz en cuanto se observa el más mínimo indicio de corrupción. La mayoría debería aprender de ella.