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sábado, 28 de noviembre de 2015

RECORDANDO EN DECDLT… ¡AL FINAL ACABAMOS TODOS CON EL CHANDALITO!

Hoy recordamos en Desde el Caballo de las Tendillas y coincidiendo con la campaña electoral en Venezuela y los ataques (incluidos asesinatos) a la oposición, como homenaje a los que plantan cara al chavismo, os traemos este artículo publicado en abril de 2013. ¡Feliz sábado!

sábado, 6 de abril de 2013

MÁS CHÁNDAL Y MÁS PAJARITOS, ¿ESO ES LO QUE QUEREMOS?



Ayer se conocía un estudio realizado por la Fundación BBVA, sobre “valores políticos y económicos y la crisis”, por el que se extraen unas conclusiones muy interesantes sobre la forma de pensar de los españoles en lo relativo a la presencia del Estado en la economía y en la vida diaria de los ciudadanos.

Resulta que el 81 % de los españoles considera prioritario mantener el Estado de Bienestar (por el 66% de los europeos en general), incluso si eso supone tener impuestos más altos. La mayoría de los españoles defienden que el Estado debe jugar un papel más activo en la economía (intervencionismo), más allá incluso de la provisión de servicios públicos como la sanidad, la educación o las pensiones.

Tal y como indica el estudio los españoles destacan por una intervención más extendida e intensa del Estado frente al promedio europeo, pues la amplia mayoría cree que el Estado debe tener "mucha" responsabilidad en servicios vinculados al Estado de Bienestar, pero también en otros que los desbordan, como el control de beneficios, los precios o los salarios.

Pues yo soy un bicho raro, yo quiero todo lo contrario. Yo quiero menos Estado, menos presencia pública en la sociedad. Yo quiero que la administración adelgace, que se eliminen organismos inútiles, que se eliminen organismos duplicados y triplicados. Yo quiero menos impuestos. Yo quiero libertad para elegir, no quiero tener a Papá Estado pendiente de mis pasos, tutelando todo lo que haga y diciéndome como he de actuar.

Es curioso, pero muchos de los que quieren más estado, más burocracia, en cuanto pueden contratan un seguro de salud privado y matriculan a sus hijos en colegios privados o concertados.

La mayoría de las cosas la iniciativa privada las hace mejor que la pública, de una forma más eficaz y más barato, ¿por qué entonces ha de existir tanta presencia de lo público? ¿Por qué el Estado lo ha de abarcar todo? ¿Necesitamos, por ejemplo, televisiones y radios públicas?

En definitiva, como titulaba ayer Libertad Digital, “los españoles quieren más Estado y menos mercado”, y yo diría “los españoles quieren más Cuba, más Venezuela”. Más chándal y más pajaritos, ¿eso es lo que queremos?

domingo, 29 de julio de 2012

LA HISTORIA DE NUESTRO CHANDALITO OLÍMPICO por Piti Ferrer



La primera vez que lo vi pensé que formaba parte de la equipación de China y lo curioso es que me pareció hasta bien, aceptable. Con eso de que a lo chinos les gustan los dragones y esas cosas no me extrañó los adornos del pecho. En mi diálogo interior dije “bueno, forma parte de su cultura”. Acto seguido horror…, el chandalito era el de España… y reconozco que me quedé con la boca abierta. No sabía qué era peor si el chándal en sí, las zapatillas o la gorra. Porque, que una gorra sea fea, pero fea, fea, es complicado. La primera imagen que me vino a la cabeza fue la de la Guardia Civil haciendo un control antidrogas a un notas que sale un domingo a las nueve de la mañana de la rotonda del polígono con su coche tuneado y su equipo de música a todo volumen.

A continuación vi el uniforme inaugural y si el de ellos, con esa camiseta amarilla, debajo de esa chaqueta, era tremendo, el de ellas ya daba pena. Me recordó a las azafatas de algunas líneas aéreas de países asiáticos. Por cierto, los maniquíes masculinos tienen calzado, no quiero ni pensar que ellas encima vayan descalzas. Y, claro, que verdad es que las comparaciones son odiosas, ¿habéis visto la equipación de Italia? o peor ¿la de EEUU? Pues mejor que no la veáis. Ufff… bueno venga, como amar es compartir, estas son:



La verdad es que en un principio fue decepcionante, lejos quedaba en mi memoria la imagen del equipo olímpico español en Barcelona´92. Todos tan guapos, sobre todo ellos. A ellas las voy a disculpar porque eran los 90. Pero, sea como fuere, todos los veíamos estupendos y, sobre todo hicieron, que nos sintiésemos muy orgullosos de ser españoles.

Tras salir del estado catatónico en que me dejó la imagen, lo primero que pensé fue “con la de diseñadores que hay en España, ¿quién ha sido el iluminado? alguien que quiere hacer historia y que todo el mundo lo recuerde, a él o a su obra (porque cosas así difícilmente se olvidan…)”. La sorpresa llegó cuando me enteré por la propia prensa que la empresa era rusa, Bosco. Rusa, no me lo podía “ni de creer”, ¿es que no hay nadie en este país para hacerlos? La respuesta fue peor, “eran gratis” por lo que quizás ni lo elegimos, así que esto es lo que hay y “dando las gracias”.

Por tanto, si hay alguien de esa empresa que lee este post, empieza a partir de aquí y gracias por vestir a nuestro equipo y ahorrarnos el dineral que gracias a esta noticia nos hemos enterado que cuesta. A los empresarios españoles solo decirle que “nada, otra vez será, la culpa la tiene la dichosa crisis que no está la cosa pa gastar y mucho menos pa hacer regalos”.

Hay una frase famosa que dice “lo importante es que hablen de mí, aunque sea mal” (yo prefiero que sea bien, y si no que no hablen, que yo no me molesto) y lo cierto es que, hace una semana, nadie conocía a esa empresa y, hoy, todos la conocemos. Eso, es tener visión comercial (empresarios rusos 1- empresarios españoles 0). Conseguir, con una inversión inicial en mercancía que millones de personas vean tus productos durante unas cuantas semanas prácticamente a todas horas… La conclusión a la que llegué es que es la campaña de publicidad más barata de mundo y, encima, la empresa no es española, ooolé. ¡Quizá sea un plan oculto del Gobierno para estrechar relaciones diplomáticas con la madre Rusia! En honor a la verdad es que ninguna empresa española quiso, o eso es lo que dicen los medios.

Lo más tremendo de todo es que, ES UN ÉXITO (porque encima cuesta una “pasta”). Y no lo digo yo, lo dice la propia prensa: El chándal olímpico español, el más vendido en Londres. Por tanto, si Spain is different, London también. En fin, me alegro por los señores rusos que, ante el fenómeno, están pensando abrir una segunda tienda en Londres. A los españoles solo decirles que a ver si dentro de cuatro años tienen la misma suerte.

Sea como fuere, y para concluir, quiero animar a nuestros deportistas y decirles que, durante estos Juegos Olímpicos, todos llevaremos moralmente el chandalito puesto y sufriremos con vosotros al igual que celebraremos vuestras victorias, que esperemos que sean muchas. ¡Ah! Y esto es como todo, a fuerza de verlo, al final habrá hasta a quien le guste.