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miércoles, 4 de junio de 2014

LA LEY SE CAMBIA CON LA LEY


Estos días, como no podía ser de otra manera, la sucesión en la Jefatura del Estado lo acapara todo. En casi todas las conversaciones surge la abdicación del Rey, derivando en la discusión sobre la opción entre monarquía y república, algo de lo que ya hemos hablado en Desde el Caballo de las Tendillas.

Y es que en la tarde del pasado lunes, muchas plazas de nuestro País se llenaron (o medio llenaron) de gente solicitando la instauración de la III República. Bueno, en teoría lo que piden es la convocatoria de un referéndum para que el pueblo vote y decida si quiere que España deje de ser un reino y se constituya en una república.

Y las cabezas pensantes de este movimiento no dudan en utilizar artes de lo más demagogo, como el líder de Izquierda Unida, cuando decía que los ciudadanos deberíamos tener la opción de escoger entre monarquía o república y concretó, entre monarquía o democracia, como si actualmente no viviéramos en una democracia, como si la forma de estado monárquica fuera contraria a la democracia. ¡Menudos demagogos manipuladores!

Pero lo más triste es que hay gente que se cree estas afirmaciones. No seré yo quien critique el derecho de manifestación, como no puede ser de otra manera, la gente tiene derecho a manifestarse, pero que no pretendan que las instituciones cambien por el mero hecho de que una minoría se manifieste. En una democracia los cambios se consiguen en las urnas, votando. Y si se dan las circunstancias para que España pase a ser una república, conforme a un procedimiento legal, yo seré el primero en respetarlo, ¡faltaría más!

Pero por favor, no pretendan lograr en la calle lo que no les otorgan las urnas, algo a lo que nos tiene acostumbrado una parte de la izquierda de este País. España será lo que todos los españoles quieran que sea y siguiendo procedimientos legales y democráticos; las manifestaciones callejeras son eso, manifestaciones; la ley se cambia con la ley.

martes, 15 de abril de 2014

ESO FUE LA SEGUNDA REPÚBLICA


Ayer se celebraba el 83 aniversario de la instauración de la Segunda República en nuestro País y muchos lo conmemoraron en las redes sociales. Muchos se alegran de esa efeméride y les gustaría que un sistema político igual se volviera a instaurar en España. De la II República se pueden decir muchas cosas, la inmensa mayoría malas, pues fue un periodo muy oscuro de la historia de nuestro País; por eso no comprendo como se justifican sus métodos y se defienden sus formas. Ahí están los hechos y la historia. Y es que miedo me da que se instaure una república como la que busca esta gente, porque si así fuera, por el mero hecho de escribir este Blog, seguramente llamarían a la puerta de mi casa a las 6 de la mañana, ¡y no sería el lechero!

Y aunque yo defiendo el actual sistema que tenemos, es decir, la Monarquía Parlamentaria, entiendo perfectamente a aquellos que preferirían una república, pero por favor, no a imagen y semejanza de aquella. Y digo a imagen y semejanza porque muchos de los que defienden la República, ondeando la tricolor y la bandera comunista, también atacan de forma muy agresiva a la Iglesia Católica, por ejemplo, con lo que la historia se revive y vienen a la memoria la quema de iglesias, el asesinato, violación y tortura de mujeres por el simple hecho de ser monjas o de familias enteras por acudir a misa. Eso fue la Segunda República.

Como comentaba el periodista Luis del Pino en Facebook, “en un solo mes y en una sola ciudad (Madrid, noviembre de 1936), la Segunda República asesinó a más gente (hombres, mujeres y niños) que la Inquisición a lo largo de toda su historia”. Por no hablar de las represalias y asesinatos de personas de izquierdas por el solo hecho de discrepar, por ser anarquistas o de la izquierda no estalinista. Eso fue la segunda República. Por eso no comprendo como se quiere imponer un sistema político como ese.

Y como decía al principio muchos lo conmemoraron en las redes sociales, los hangstag #14APorLaRepública, Viva la República o #QueEmigreElBorbón fueron trending  tropic a lo largo del día, ¡y os podéis imaginar las barbaridades que se soltaban! Y es que eso fue la Segunda República, y me he quedado corto.

lunes, 15 de abril de 2013

¿LA REPÚBLICA SERÍA LA SOLUCIÓN?



Ayer se celebraba el 82º aniversario de la instauración de la Segunda República española, muchos de sus partidarios salieron a las calles en distintas manifestaciones, celebrando la efeméride y pidiendo la llegada de la Tercera República.

En España tenemos un problema y es que confundimos a los republicanos con la izquierda, imagino que por reminiscencia de la Guerra Civil, y a sectores de la actual izquierda también les interesa esta confusión. Algo que no debería de ocurrir, ser republicano no ha de ser sinónimo de ser de izquierdas, pues en una república caben todas las opciones políticas.

Y quizá por esa fusión entre izquierda y república es por lo que muchas personas que no se sienten de izquierdas no quieren oír hablar de la república, por lo que prefieren la monarquía. Ser republicano no debería ser ni de derechas ni de izquierdas, no debería estar monopolizado por estos últimos.

Gran parte de la izquierda española relaciona a la república con el progreso, con el bienestar de la sociedad, algo que no cuadra, por ejemplo, con lo que ocurre en los países nórdicos, de los que se dice que son los más avanzados de Europa en los aspectos sociales y, sin embargo, son monarquías.

Pero ¿qué sistema político es el que más le interesa a España, monarquía o república?

La monarquía ofrece estabilidad en la institución del Jefe del Estado. Por ejemplo, el Rey Juan Carlos ha visitado en la Casa Blanca a todos los Presidentes de Estados Unidos, desde John F. Kennedy.

Sin embargo una república permite que los ciudadanos sean los que elijan a su Jefe de Estado, no viniendo este impuesto por razón de linaje.

En cuanto al coste económico de una u otra, he de decir que no lo tengo claro. Hay quien dice que la monarquía es mucho más barata. En relación a la república habría que tener en cuenta el coste de los ex presidentes, a los que habría que mantenerles en “su estatus”.

Por lo demás, pocas diferencias, ¿la república sería la solución a la crisis que vivimos?

jueves, 4 de abril de 2013

EL PRINCIPIO DEL FIN…



Ayer saltaba la noticia, Su Alteza Real la Infanta Dª Cristina de Borbón, ha sido imputada por el Magistrado Juez José Castro, titular del Juzgado de Instrucción número tres de Palma de Mallorca, que está conociendo del llamado “Caso Nóos”.

Y es que la remesa de correos electrónicos que Diego Torres, ex socio de Iñaqui Urdangarín, ha aportado al Juez han sido decisivos para que el Juez entienda que pudo existir participación de la Infanta de España en la trama, motivo por el cual ha sido imputada.

Así las cosas, la hija de los Reyes de España deberá comparecer el próximo 27 de abril ante el Juez Castro, a fin de rendir cuentas sobre la investigación.

Ya lo dijimos en Desde el Caballo de las Tendillas el pasado 6 de junio, “los Duques de Palma han de dejar la Familia Real”; y hoy nos tenemos que ratificar en esa petición.

No es normal esta situación. No es lógico que un miembro de la Familia Real esté imputado y no pase nada. La Casa Real ha de tomar las riendas de la situación, dar un golpe de timón porque sino el cambio de rumbo lo impondrán los ciudadanos, hartos de ver como hasta la primera familia de este País, la primera de sus instituciones, les toma el pelo.

Y finalizamos este artículo con las mismas palabras con las que finalizábamos el artículo de junio pasado, “el ejemplo y el buen hacer  son los únicos baluartes de la monarquía y si queremos que ésta siga siendo parte fundamental de nuestro modelo de Estado no se pueden permitir actitudes de este tipo, pues el hecho de que uno de sus miembros sea imputado y se vea obligado a declarar ante un Juez mina la confianza que los españoles hemos depositado en la Familia Real. Por lo tanto, si los Duques de Palma no renuncian a pertenecer a la Familia Real, el Rey debería actuar y apartarlos de la misma”. Este puede ser el principio del fin.